Rusia redirige la cooperación tecnológico-militar fuera de Occidente

Se reduce significativamente la participación en las ferias europeas. América Latina, Oriente Próximo y la región de Asia Pacífico ganan peso. Fuente: mil.ru

Se reduce significativamente la participación en las ferias europeas. América Latina, Oriente Próximo y la región de Asia Pacífico ganan peso. Fuente: mil.ru

En la exposición militar internacional Eurosatory-2014, que se celebra en París del 16 al 20 de junio, el monopolio ruso de exportación de armamento Rosoboronexport ha anunciado que reducirá su presencia en las exposiciones europeas y se trasladará a otras regiones como Oriente Próximo, América Latina y los países de la región de Asia-Pacífico.

“Debido a las sanciones impuestas por Occidente a Rusia hemos decidido redirigir Rostejnologui, Rosoboronexport y las empresas estratégicas de exportación a ferias de tecnología militar organizadas en otras regiones del mundo en las que el armamento ruso cuenta con una importante demanda”, anunció a la agencia Itar-Tass una fuente cercana al departamento de publicidad de la exportadora de armamento. 

Por esta razón no se presentarán los modelos a escala real del BMPT-72 ‘Termitator’ y del tanque T-90 en la próxima convocatoria de Eurosatory en Francia, y la exhibición de tecnología militar en las plataformas europeas se reducirá al mínimo.

Tanque T-90

“Es una cuestión de conveniencia económica”, opina el redactor de la revista Natsionalnaya Oborona (Defensa nacional, en ruso) y experto militar Ígor Korotchenko. “En Europa no vendemos prácticamente nada. Las grandes ferias como Eurosatory constituyen para nosotros, principalmente, espacios de presentación en los que podemos mostrar al mundo algunas de nuestras novedades, pero nuestro mercado real se encuentra sobre todo en América Latina, Asia y Oriente Próximo”, asegura el experto. 

Más presupuesto, mayores ambiciones

La mayoría de las regiones citadas por el experto están experimentando crecimiento económico, tienen amplias ambiciones geopolíticas, están aumentando sus presupuestos en defensa y llevando a cabo importantes programas de construcción militar.

Además, organizan cada vez más exposiciones de tecnología militar no solo para adquirir equipos y armamento moderno, sino también con el fin de atraer a los países fabricantes de productos destinados al uso militar para que estos compartan sus conocimientos tecnológicos en el campo y les ayuden a poner al día el desarrollo y el mantenimiento de la tecnología en el país comprador.

Las mayores ventas de armas rusas

En los últimos años, el estatus y el prestigio de estas plataformas regionales ha aumentado considerablemente y las ferias organizadas en los países en desarrollo están en condiciones competir con las prestigiosas plataformas europeas, tanto en el número de participantes como en la calidad de los expositores: cada vez es más frecuente encontrar en ellas modelos a escala real de alta calidad e incluso modelos reales de los equipos, que permiten realizar demostraciones ante los visitantes.

De modo que en los próximos años Rusia se centrará más en las exposiciones latinoamericanas como SITDEFLAAD y FIDAE. 

La exportación en tiempos de la URSS y el pujante mercado latinoamericano

La cooperación tecnológico-militar durante el periodo de la Unión Soviética se desarrolló en base a principios ideológicos y de gratuidad (a menudo por medio de préstamos que después se perdonaban).

Se suministraba armamento a los regímenes amigos de la URSS. Según los datos aportados por el Servicio Federal de Cooperación Tecnológico-Militar (FSVTS, por sus siglas en ruso), el volumen de suministro de armamento alcanzó los 21.000-22.000 millones de dólares (a finales de los años 70 y en los 80).

Para la URSS eran prioritarios los países del Pacto de Varsovia, los Estados del sureste asiático, del Extremo Oriente (China, Corea del Norte), así como algunos países de América Latina y de Oriente Próximo.

Ahora que la cooperación tecnológico-militar ha pasado al plano comercial, la huella del pasado soviético se deja ver. Según los datos aportados por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), entre 1981 y 1991 la Unión Soviética era uno de los mayores exportadores de armamento del mundo; en total, 54 países conformaban la lista de los principales compradores, 44 de los cuales se encontraban en vías de desarrollo. Estos países aún conservan el armamento soviético, al que están acostumbrados sus ejércitos y que requiere una modernización.

Entre la ayuda militar que recibió América Latina de la URSS podemos hablar de tanques y aviones para Perú, armas de calibre pequeño y equipos blindados ligeros para Nicaragua y grandes suministros de diversos tipos de armamento para Cuba.

Rusia lucha por el mercado de armas latinoamericano

Ante la caída del suministro ruso en los años 90, la cooperación tecnológico-militar con los países de América Latina se redujo al mínimo; sin embargo, el presidente de Venezuela Hugo Chávez decidió en 2005 reducir la dependencia de su país del armamento norteamericano y se dirigió a Rusia.

Actualmente, Venezuela dispone de casi todos los tipos de armamento ruso entre sus reservas —incluidos los sistemas de defensa antiaérea—, lo que despierta el interés por la producción rusa de los países vecinos.  Por ejemplo, Brasil firmó en 2008 un contrato de compra de helicópteros de combate Mi-35 y recientemente ha mostrado interés por los sistemas antiaéreos Pantsir-S1 y por los misiles superficie-aire Iglá-S. 

Un juego entre iguales

Actualmente, los países asiáticos, latinoamericanos y de Oriente Próximo no se conforman con desempeñar el papel de simples compradores de armamento. Ya cuentan con una industria militar desarrollada y están tratando de entrar en el mercado armamentístico en calidad de proveedores. 

La cooperación tecnológico-militar se centra hoy en el desarrollo conjunto y en la fabricación de productos de alta tecnología militar.

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