¿De dónde vienen los cisnes de Chaikovski?

M. Kúltyshev/ Museo de Vótkinsk
Les ofrecemos un viaje a Vótkinsk, pueblo natal del gran compositor ruso.

Casa museo de Chaikovski en Vótkinsk. Fuente: M. Kúltyshev/ Museo de VótkinskCasa museo de Chaikovski en Vótkinsk. Fuente: M. Kúltyshev/ Museo de Vótkinsk

Dicen que cada cinco minutos se escucha la música del gran compositor Piotr Ilich Chaikovski en algún lugar del mundo. Muy pocos saben, en cambio, dónde nació. Su ciudad natal es un pequeño pueblo que se encuentra en la parte central de la Rusia europea, a casi 1.200 km al este de la capital Moscú. Esa ciudad se llama Vótkinsk. De allí soy yo también.

El nacimiento de Chaikovski está ligado al nacimiento mismo de la cuidad. Vótkinsk se originó en 1757 alrededor de una fábrica siderúrgica fundada por el decreto de la emperatriz rusa Isabel I, la hija menor de Pedro el Grande.

El padre de Chaikovski, ingeniero de minas, fue designado como director de la fábrica. Llegó a Vótkinsk en 1837 desde San Petersburgo con su flamante segunda esposa. Tres años después, nacía allí el futuro compositor, Piotr Ilich, quien vivió los primeros ocho años de su vida en una mansión a orillas de un lago.

Casa museo de Chaikovski. Fuente: M. Kúltyshev/ Museo de VótkinskCasa museo de Chaikovski. Fuente: M. Kúltyshev/ Museo de Vótkinsk

En esta casa, el lugar de residencia para directores de la siderúrgica, Chaikovski escuchó por primera vez la música popular rusa, sonidos que tendrían una influencia notable en su obra. Cuando a los cinco años  comenzó a tocar piano y a escribir poemas con fluidez, su adorada institutriz francesa, Fanny Dürbach, no dudó en llamarlo “Mi pequeño Pushkin”, en referencia al gran poeta ruso Alexander Pushkin, considerado el fundador de la literatura moderna rusa.

Chaikovski vivió sólo hasta los diez años en Vótkinsk, cuando fue enviado a una escuela en San Petersburgo. Sin embargo marcó la vida musical del futuro compositor. El lago que se veía desde las ventanas de su casa fue la inspiración para crear su más famoso ballet, El Lago de los Cisnes. Lo cierto es que el lago de Vótkinsk no es en realidad un lago, sino un estanque formado como consecuencia de la construcción de la represa, indispensable para la fábrica, en la confluencia de tres ríos, el Votka -del que proviene el nombre la cuidad-, el Beriózovka y el Sharkanka.

Monumento a Chaikovski en Vótkinsk. M. Kúltyshev/ Museo de VótkinskMonumento a Chaikovski en Vótkinsk. M. Kúltyshev/ Museo de Vótkinsk

Actualmente los productos de la fábrica de Vótkinsk, donde trabaja casi un tercio de la población económicamente activa, representan el 75 % de toda la producción industrial de la ciudad. Es un pueblo moderno donde se mezclan las torres de edificios con antiguas cabañas de madera al estilo campesino ruso. El lago artificial sigue abasteciendo con agua potable a toda la ciudad. Cuando yo era niño, en los años 80, los descendientes de los cisnes de Chaikovski todavía graznaban en el lago. Son el origen de los sonidos que se escuchan cada cinco minutos en algún lugar del mundo.

La casa donde Chaikovski dio sus primeros acordes se ha convertido en el museo desde 1940 y fue recientemente restaurada. A Vótkinsk se puede llegar en avión o en tren desde Moscú hasta Ízhevsk, y desde allí se puede seguir en un microbús o en coche.

 

El texto fue elaborado especialmente para la revista argentina "Almundo Marco Polo".