5 libros para entender mejor la Revolución rusa

Vladímir Lenin y Maksim Gorki, el 1 de enero de 1932.

Vladímir Lenin y Maksim Gorki, el 1 de enero de 1932.

TASS
Para todos los escritores, desde Blok hasta Pasternak, la revolución fue un drama que rompió la sociedad y el estilo de vida antiguo. El entusiasmo de los cambios más tarde se convirtió en desencanto.

1. Aleksánder Blok. Poema “Los doce”

Aleksánder Blok, el poema "Los doce". Fuente: Yury AnnenkovAleksánder Blok, el poema "Los doce". Fuente: Yury Annenkov

Aleksánder Blok, el poeta ruso más importante del siglo XX, romántico de lírica sutil, en un primer momento acogió la revolución entusiasmado, viendo en ella una oportunidad de renovación espiritual de la sociedad para construir una vida nueva.

En su poema “Los doce” (1918), Blok presenta la revolución como el apocalipsis: en un semiderruido Petrogrado [nombre de San Petersburgo entre 1914 y 1924] reina la destrucción, el hambre, el frío, los robos callejeros y los tiroteos. Pero Blok da la bienvenida y justifica el derrumbamiento del antiguo mundo y el triunfo del nuevo elemento revolucionario.

Los protagonistas del poema, 12 soldados del Ejército Rojo, los 12 “apóstoles” de la nueva fe, sacrifican fácilmente las vidas de la gente por la nueva era. “¡A la Santa Rusia metámosle un balazo! / ¡A la mazacotuda, / A la Rusia de las isbas, / A la muy culona!” –gritan estos apóstoles.

Delante de los soldados, “con una corona blanca” de rosas, va Jesucristo. Esta imagen tiene varias interpretaciones: o bien Jesucristo bendice la revolución y la lidera, o bien los soldados del Ejército Rojo lo persiguen, destruyendo la fe.

En 1920-21 Blok se decepcionó con la revolución, dejó de escribir versos y falleció en medio de una profunda depresión debido a una enfermedad del corazón.

2. Maksim Gorki. “El canto del petrel”, relatos

Maksim Gorki y Vladímir Lenin, el 1 de enero de 1932. Fuente: TASSMaksim Gorki y Vladímir Lenin, el 1 de enero de 1932. Fuente: TASS

Maksim Gorki fue un verdadero inspirador y “cantor” de la revolución, las primeras revoluciones de 1905 y el derrocamiento de la monarquía lo inspiraron. Este escritor de origen humilde se convirtió en el escritor principal del proletariado. Numerosas citas de sus obras pasaron a formar parte del léxico revolucionario.

En su relato “La vieja Izerguil” (1894), se cuenta la fábula del valiente y hermoso joven Danko, que se saca el corazón del pecho para salvar a su pueblo.

El poema titulado “El canto del halcón” (1895) cuenta la fábula de una serpiente que se lanza de un precipicio detrás de un halcón y, cayendo en picado, no comprende por qué las aves anhelan el cielo y piensa que la felicidad está precisamente en la caída. Los revolucionarios y la juventud acogieron el poema con gran entusiasmo, considerando que su influencia en el imaginario colectivo sería más fuerte que cualquier eslogan, y el verso “Nacido para arrastrarse – volar no puede” se convirtió en un aforismo. El mismo Lenin encabezó su carta a Gorki dirigiéndose “Al autor del Canto del halcón”. En esta carta alababa la lealtad del escritor a las ideas de la revolución.

Su poema “El canto del petrel” (1901) se convirtió en un verdadero himno de la revolución. El ave se convierte en un presagio de la inminente revolución: “Más fuerte, tormenta, más fuerte” –grita el petrel.

Pero Gorki, tras ver la “tempestad” en acción, se decepcionó con la revolución, y calificó el golpe de Estado de Octubre de prematuro y de experimento peligroso. Más tarde describe una crónica de la revolución de 1917 y de todos sus horrores en su ciclo de artículos “Pensamientos inoportunos”.

En 1921 Gorki emigra a Europa, pero en 1932-33 vuelve a Rusia por invitación del Gobierno Soviético. A su vuelta, aprobó la política estalinista y retomó una intensa actividad literaria, describiendo ampliamente los logros del poder soviético pero no las represiones y el terror. La opinión personal y artística de Gorki está llena de contradicciones y a día de hoy sigue levantando numerosas disputas y discusiones literarias.

3. Mijaíl Bulgákov. “La Guardia Blanca”

Bulgákov, "La Guardia Blanca". Fuente: Kinopoisk.ruBulgákov, "La Guardia Blanca". Fuente: Kinopoisk.ru

Bulgákov nunca creyó en el socialismo y fue monárquico hasta el fin de sus días. No aprobaba la revolución, pero tampoco abandonó el país. Muchas de sus obras, llenas de desprecio por la nueva realidad, fueron censuradas.

Bulgákov refleja sus complejas y duras impresiones sobre los momentos más turbios de la revolución en su primera novela, “La Guardia Blanca” (1924), en gran medida autobiográfica. El autor describe su ciudad natal Kiev, ocupada durante la guerra civil de 1918-1919. Los personajes de la novela son soldados del Ejército Blanco, de familias procedentes de la intelligentsia. Arrastrados por los acontecimientos de la revolución y de la guerra civil, ellos intentan conservar su antiguo estilo de vida. Pero el mundo a su alrededor se desmorona: la cultura cristiana se extingue y la sociedad intelectual a la que pertenecía el propio autor y sus personajes se va destruyendo. Y lo único que puede mantener vivo este mundo al borde de la perdición es el amor: el amor por la gente, por la familia, por el hogar y por la Patria.

4. Mijaíl Shólojov. “El Don apacible”

Shólojov, "El Don apacible". Fuente: Kinopoisk.ruShólojov, "El Don apacible". Fuente: Kinopoisk.ru

Shólojov fue el único escritor que recibió el premio Nobel de literatura con el permiso oficial del gobierno Soviético. Fue en 1965 por su novela “El Don apacible” (1925-1940), que podría llamarse el “Guerra y paz” del siglo XX.

Shólojov, que creció en una granja cosaca, describe las trágicas consecuencias que tuvieron la revolución y de la guerra civil para los cosacos del Don en general y para cada una de las familias que se convirtieron en la “rueda del molino de la historia”. El protagonista de la novela, el cosaco Grigori Mélejov, ama su granja y sueña con una vida trabajando tranquilo, pero se ve obligado a marcharse a la guerra. Sus vacilaciones entre blancos y rojos y entre una y otra mujer reflejan la zozobra que vivía en los corazones de toda la sociedad.

El propio Shólojov aprobaba el gobierno Soviético y creía en su “futuro brillante”, pero cuando perdió toda esperanza de que algún día llegara una vida mejor, Shólojov comenzó a guardar silencio y abandonó la vida literaria.

5. Borís Pasternak. “Doctor Zhivago”

Pasternak, "Doctor Zhivago". Fuente: Kinopoisk.ruPasternak, "Doctor Zhivago". Fuente: Kinopoisk.ru

Pasternak obtuvo el premio Nobel por su novela “Doctor Zhivago” (1945-1955), pero el libro estuvo prohibido en la URSS durante más de 30 años. A través de su protagonista, el médico y poeta Yuri Zhivago, Pasternak muestra cómo se fue transformando la compleja y ambigua opinión que la intelligentsia rusa tenía de la revolución.

Inicialmente Zhivago, como muchos otros, comprende la grandeza de los cambios que están teniendo lugar: “¡Qué magistral operación quirúrgica! Echar mano del bisturí y sajar tan maravillosamente todos los viejos abscesos”. Pero más tarde Zhivago se desencantó al ver que los cambios no habían llevado a aquella revolución romántica celebrada por Blok, sino en una masacre militar sangrienta que hundió el país. Además, se reprocha su “imprudente admiración” inicial del nuevo gobierno, que ahora le parecía que le iba a costar cara a él y a toda la intelligentsia.

Durante la guerra civil, Zhivago intenta mantenerse al margen de las operaciones militares, pero después de caer preso del Ejército Rojo comienza a trabajar para ellos como médico. Dos años después huye de rojos y blancos y se oculta de todo en una alejada casa en el bosque, escribiendo poesía y reconsiderando todos estos acontecimientos.

Pasternak llega a la conclusión de que la revolución es una tragedia para la humanidad, un acto de violencia sobre la propia vida, sobre la naturaleza y sobre las leyes naturales.

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