La manipulación fotográfica como arma de propaganda soviética

Artur Bóndar
Mientras que algunos montajes fotográficos en periódicos soviéticos se hacían con fines puramente artísticos (¡no había Photoshop en aquel entonces!), otros parecían tener un motivo menos elevado: servir a los intereses de la propaganda.

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Estos fotomontajes sobre acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial representan uno de los instrumentos más comunes de la propaganda soviética.

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Al tiempo que se preocupaban por la guerra y el sostén del músculo militar, las autoridades veían la propaganda como una forma de reducir la ansiedad entre el pueblo y aumentar su espíritu de lucha.

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En este sentido, la propaganda funcionó como un "tercer frente" para reprimir al enemigo, inspirando al ejército y alabando a los aliados.

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Estos collages de fotos – de entre 15 centímetros hasta 1 metro de longitud - son como se veían realmente en los periódicos impresos.

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Durante la guerra nadie podía llegar a la primera línea sin permiso especial por escrito. Sin esto, cualquier persona detenida con una cámara podría enfrentar a cargos criminales.

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Las fotografías de los "afortunados" fotógrafos enviados a capturar la guerra en el cine siempre terminaban en la Oficina de Información Soviética, una agencia de noticias que se encargaba de cubrir eventos internacionales, desarrollos militares y la vida cotidiana y transmitirla a través de periódicos y radio.

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Después de pasar por una estricta censura y su posible manipulación, las diferentes fotos eran compiladas juntas como una especie de labor de retales y coloreadas con guache blanco y tinta. A esto se le llamaba "retoque artístico" y de hecho era realizado por personas tituladas en arte.

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El siguiente paso era fotocopiar y enviar las imágenes manipuladas a la imprenta. Las imágenes en el periódico aparecían sin costuras, sin un rastro de manipulación.

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Muy pocos ejemplos de este "arte" se pueden encontrar en estos días. Con el colapso de la Unión Soviética, muchos periódicos fueron cerrados y su material fue perdido o destruido.

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Afortunadamente, algunos collages sobrevivieron en manos de coleccionistas individuales, y ahora estos raros montajes ofrecen una idea de lo fácil que era cambiar el significado de las fotos auténticas.

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