Anna de Kiev, los mitos de una reina rusa en el trono de Francia

La princesa Anna, hija del Gran Príncipe Yaroslav el Sabio, parte a Francia para casarse con el rey Enrique I.

La princesa Anna, hija del Gran Príncipe Yaroslav el Sabio, parte a Francia para casarse con el rey Enrique I.

Imagen de archivo
Rusia y Ucrania discuten sobre la pertenencia de esta reina de Francia del siglo XI.

A finales de mayo Vladímir Putin visitó Versalles y mantuvo su primer encuentro con el presidente francés Emmanuel Macron, dentro del marco de la inauguración de una exposición dedicada al 300 aniversario de la visita de Pedro el Grande a Francia. El mandatario ruso declaró que las relaciones ruso-francesas no habían empezado entonces sino mucho antes, en 1051, con el matrimonio entre Anna, la hija pequeña del Gran Príncipe Yaroslav el Sabio, y Enrique I.

Esta afirmación provocó una gran polémica en Ucrania. El presidente Petró Poroshenko acusó a Putin de tratar de “secuestrar” a Anna de Kiev. Incluso los ministerios de Exteriores de ambos países se cruzaron declaraciones y se abrió un encendido debate en las redes sociales.

¿Quién estaba en lo cierto? Sería erróneo afirmar que Anna era ucraniana ya que en aquella época el territorio era conocido como la Rus de Kiev y los eslavos del Este que poblaban la zona no estaban todavía divididos entre rusos, bielorrusos y ucranianos. La separación de Ucrania como un país separado en el territorio histórico de la Pequeña Rusia, en el suroeste del Imperio ruso, y en las regiones orientales del Imperio austrohúngaro se dio ocho siglos después, en el XIX, y ha continuado a lo largo de los siglos XX y XXI.

Primer mito: reina a los 15 años

“A Anna le parecía estar en un sueño... Su cabeza comenzó a dar vueltas a causa de los poco armoniosos himnos en latín, por el extraño que le resultaba el sonido del órgano y por las nubes de incienso. Es como si las sedas y los satenes que vestía la separasen del resto del mundo. Intoxicada por la ceremonia, estaba lista a creer al obispo Roger, que afirmaba de manera grandilocuente que el propio cielo había enviado a Anna a Francia y que así ya podía secar sus lágrimas. De repente sintió un nudo en la garganta. La nueva reina quería ganarse el afecto de toda esa gente, que la miraban como si fuera el mayor ser de la creación”, así describe el autor ruso Antonín Ladinski la ceremonia nupcial de Anna en Reims en su novela Anna, la reina de Francia.

Los historiadores rusos y franceses no se ponen de acuerdo sobre la fecha de nacimiento de Anna. Varía entre 1025 y 1036. Eso significa que Anna podía tener entre 15 y 25 años cuando se casó con el rey francés.

Anna era hija de Yaroslav el Sabio. Fue en aquella época en la que se compilaron los primeros códigos legales en la Rus de Kiev, se fundaron los primeros monasterios y se escribieron los primeros libros. Todos los hijos de Yaroslav recibieron formación. Cuando Anna se casó sabía leer y escribir. Sabía también griego y latín. Al llegar a Francia podía hablar de igual a igual con los monjes sobre literatura, historia, política y otros temas.

La política exterior de Yaroslav también fue sabia. Casó a sus hijas con personas importantes y así estrechó las relaciones con países extranjeros. Sus otras dos hijas, Elizaveta y Anastasía se casaron con el rey noruego Harald y el húngaro Andrés I, respectivamente.

Segundo mito: ¿intriga política de Yaroslav o Enrique?

El casamiento de Anna no tuvo nada que ver con las maquinaciones políticas de Yaroslav. “No sabemos nada sobre las razones del matrimonio”, explica Evguéni Pchelov, profesor en la Universidad Estatal Rusa de Humanidades.

Hijas de Yaroslav el Sabio. Fuente: Fotografía de archivoHijas de Yaroslav el Sabio. Fuente: Fotografía de archivo

“La política de francesa no implicaba nada para la Rus de Kiev y lo contrario también es cierto". Según algunas fuentes fue Francia la primera el proponer el matrimonio. Según otra teoría, desarrollada por Nikolái Gumiliov, la verdadera razón era la prohibición de que hubiera matrimonios consaguíneos entre los monarcas, un problema para el rey francés cuya dinastía estaba emparentada con otras casas reales de Europa. Por eso Enrique I se fue lejos en busca de una novia. Aunque esta versión resulta muy dudosa.

Hay quienes vinculan este matrimonio con el de su hermana Elizaveta. Enrique I al parecer se casó con la hermana del rey de Noruega para establecer una alianza con el país escandinavo.

Tercer mito: el origen ruso del Evangelio de Reims

Enrique I envió una misión a Kiev para encontrarse con Anna en 1048-1049. Ella abandonó el país con el beneplácito de los padres. La joven princesa fue acompañada por gran cantidad de carros que llevaban su abundante dote. Entre los tesoros de Anna había jacinto, que posteriormente se convirtió en una reliquia de la basílica de San Denís.

Anna conoció a su futuro marido en Reims. La boda se celebró el día de Pentecostes, el 19 de mayo de 1051. La leyenda dice que Anna llevó su evangelio eslavo consigo misma y que solicitó utilizarlo para jurar. Según otra versión el evangelio de Reims es donde los reyes de Francia juraban su cargo.

“La jura de Reims no tiene nada que ver con Anna”, explica Pchelov. Este evangelio no llegó a la catedral de Reims hasta el siglo XVI y solamente comenzó a vinculrese con Anna en el siglo XIX.

Cuarto mito: ¿Fue Anna la que introdujo el baño en Francia?

Según los fans de las ficciones históricas, Anna provenía de una tierra conocida por su larga tradición de baños largos y fue ella la que introdujo las casas de baño en Francia. Según el escritor Maurice Druon hay una carta de Anna a su padre en la que se queja de que en Francia no se conozcan los baños de vapor. Se trata solamente de un pasaje de imaginación literaria. “No se conocen cartas de Anna a Yaroslav el Sabio”, comenta Pchelov.

Estatua de Anna de Rusia en Senlis (Francia). Fuente: wikipedia.org (CC BY-SA 4.0)Estatua de Anna de Rusia en Senlis (Francia). Fuente: wikipedia.org (CC BY-SA 4.0)

Quinto mito: ¿Volvió Anna a Kiev?

Enrique I falleció en el año 1060 y un año después Anna se casó con el conde Ralph IV de Valois. Fue un escándalo. Ralph ya se había casado dos veces anteriormente y supuestamente Anna abandonó a los hijos de Enrique para casarse con el conde.

Desde ese momento se dejó de mencionar a Anna en las cartas reales de Francia. La expiación del pecado del matrimonio ilegal se encuentra en la abadía de San Vicente en Senlis, que actualmente es un liceo.

Se desconoce la fecha y el lugar del fallecimiento de Anna. Pchelov explica que el último documento que la menciona es del año 1075: “En el siglo XVII se descubrió una tumba que dio pie a la teoría de que Anna había sido enterrada en la abadía Villers, situada en Cerny, muy cerca de París".

Sin embargo esta lápida es un cenotafio, una tumba vacía o monumento funerario erigido en honor de una persona. Otra teoría dice que Anna volvió a la Rus de Kiev. Así se declara en una crónica del monasterio de Fleury, un texto que data del siglo XII, y que es el único que hace referencia al destino de Anna.

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