¿Fue el último zar de Rusia víctima de una conspiración masónica?

Alexánder Kérenski (1881-1970).

Alexánder Kérenski (1881-1970).

Mary Evans/Global Look Press
La figura de Alexánder Kérenski, el jefe del gobierno provisional que fue derrocado por los bolcheviques en octubre de 1917, causa opiniones encontradas. Fue odiado tanto por la izquierda como por la derecha, y los monárquicos lo culparon por la trágica muerte de la familia real, alegando que encabezó una conspiración clandestina masónica para derrocar al zar Nicolás II. Esta idea es incluso apoyada hoy por algunos historiadores contemporáneos, pero ¿qué piensa usted?

Alexánder Kérenski era más conocido en Rusia como diputado de la Duma Estatal, la cámara baja del Parlamento. Hizo su declaración más famosa pocos días antes de la Revolución de Febrero de 1917:

"La tarea histórica del pueblo ruso ahora es la destrucción inmediata del régimen medieval ... Sólo hay una forma de combatir a aquellos que violan la ley, y esta es su destrucción física".

Pronunció estas palabras menos de dos semanas antes del levantamiento. La emperatriz Alexandra Fiódorovna estaba horrorizada por lo que decía y quería que fuese colgado. Sin embargo, en un giro del destino, su vida y la vida de sus parientes más cercanos dependerían pronto de Kérenski.

Entró en la Duma en 1912 como miembro del Partido Socialista Revolucionario. Después de convertirse en diputado, Kérenski se unió a una sociedad de la Masonería – algo muy común entre muchos parlamentarios de la época. Se convirtió en secretario general del Consejo Supremo del Gran Oriente del Pueblo de Rusia, una influyente logia masónica que aglutinaba a muchas figuras políticas famosas, la mayoría de los cuales trabajó en la Duma. Debido a esto - y sus palabras dirigidas al zar y al establishment Imperial - se sospechó que Kérenski estaba involucrado en una conspiración masónica para derrocar y eliminar a la monarquía rusa.

Kérenski y el levantamiento contra el zar

Una posible conspiración diseñada por los masones como una de las principales fuerzas detrás de los acontecimientos de febrero de 1917, ha sido tradicionalmente una teoría popular utilizada para explicar el colapso del orden imperial. Existe una larga tradición de investigación académica que discute el posible influjo que los Masones tuvieron en la Revolución. Según el historiador Piotr Multatuli, Kérenski desempeñó un papel prominente en los acontecimientos de 1917 debido a sus lazos masónicos en Rusia y en el extranjero.

Durante aquel famoso febrero, Kérenski jugó un papel importante en arrebatar el poder de manos reales y pasarlo a la Duma. También dio la bienvenida a las tropas que juraron su lealtad al gobierno. Estaba en contra de la idea de dar el trono ruso al hermano de Nicolas, Mijaíl.

Kérenski era también la única persona que tenía un pie en cada uno de los campos que compartieron el poder en Rusia post-zarista: El Comité Provisional de la Duma del estado (que se convertiría en gobierno) y el Soviet de Petrogrado de los trabajadores y de los soldados. Multatuli argumenta que las actividades de Kérenski en aquel momento estaban fuertemente influenciadas por los masones, y cree que cuando se convirtió en ministro de justicia en el gobierno provisional (y primer ministro en julio), el fraternal grupo le ayudó a mantener su puesto.

Kérenski y la detención de Nicolás II

El Zar Nicolás II lee el acta de abdicación ante los enviados de Kerenski en su vagón privado en 15 de marzo de 1917. Fuente: Getty ImagesEl Zar Nicolás II lee el acta de abdicación ante los enviados de Kerenski en su vagón privado en 15 de marzo de 1917. Fuente: Getty Images

Como Multatuli afirma, Kérenski fue uno de los principales líderes políticos detrás de la decisión de arrestar al zar y su esposa después del éxito de la insurrección en Petrogrado, antes de impedirles salir de Rusia. Sin embargo, la maniobra se habría llevado a cabo bajo la influencia de los embajadores franceses y británicos.

"La decisión de arrestar a la familia real fue tomada bajo presión o por una orden directa desde el extranjero", escribió el historiador citando a otro destacado político, Pável Miliukov, quien argumentó que el embajador británico George Buchanan tenía una tremenda influencia sobre Kérenski.

Existe la opinión de que Gran Bretaña no quería aceptar al zar debido a su supuesta simpatía hacia los alemanes durante la Primera Guerra Mundial. Por eso, el diplomático presionó fuertemente a las nuevas autoridades rusas para que se encargaran del zar. El mismo Kérenski declaró que Nicolas II se mantuvo en el país porque Gran Bretaña no quiso llevárselo. El ministro de Justicia Kérenski supervisó la situación de la familia real en Tsárskoie Seló de marzo a julio.

Traslado del zar a Siberia

Si el papel de Kérenski en el derrocamiento de la monarquía no está claro, no se puede decir lo mismo del destino que esperaba al zar ya su familia. En julio, cuando Kérenski fue nombrado primer ministro, la familia real fue expulsada de Tsárskoie Seló y enviada a la ciudad siberiana de Tobolsk. Dijo que ya no era seguro para ellos permanecer tan cerca de Moscú.

A comienzos de julio, Petrogrado fue sacudida por la rebelión de marineros y soldados bajo la bandera bolchevique. El gobierno logró reprimir el movimiento, pero Kérenski estaba aparentemente seguro de que, si el zar no hubiera estado en Siberia, habría sido asesinado en aquel 1917 y no al año siguiente.

Kérenski afirma en sus memorias que, aunque la decisión de transportar la realeza fue tomada por el gabinete, Tobolsk fue elegido por él. Su lejanía "no permitía pensar en ningún incidente espontáneo". A principios de agosto, la familia real fue trasladada a Tobolsk e instalada en la casa del ex gobernador. Allí se quedaron hasta 1918 cuando fueron trasladados a Ekaterimburgo, donde los Romanov fueron asesinados sin piedad en un sótano el 17 de julio.

El zar Nicolás II poco antes de su ejecución, Ekaterimburgo, julio de 1918.Fuente: Global Look PressEl zar Nicolás II poco antes de su ejecución, Ekaterimburgo, julio de 1918.Fuente: Global Look Press

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