¿Quién fue el almirante Kuznetsov?

Vice Almirante Nikolái Kuznetsov (1902-1974) en los años 60.

Vice Almirante Nikolái Kuznetsov (1902-1974) en los años 60.

Dmitri Kozlov/RIA Novosti
El militar que da nombre al único portaaviones ruso fue un destacado miembro de la Armada soviética que luchó en la Segunda Guerra Mundial.

Nikolái Guerasimóvich Kuznetsov, cuyo nombre lleva el portaaviones más grande de Rusia, nació en el norte del país en 1904. En la antigüedad, los ciudadanos de la región que estaban en mejor forma física se dedicaban a la navegación.

 

Durante los años de la Guerra Civil que siguieron a la Revolución de 1917, los bolcheviques crearon una flotilla armada para controlar las aguas del mar Blanco y los ríos septentrionales. A los 15 años de edad, en 1919, Kuznetsov se unió a ella. Junto a la tripulación de la cañonera donde prestaba servicio, participó por primera vez en batallas de verdad. Kuznetsov no tuvo que servir durante mucho tiempo, pero después de ese corto período comprendió a qué quería dedicar su vida.

 

Tras graduarse en la academia naval militar de Petrogrado (actual San Petersburgo), Kuznetsov se marchó a la Flota del Mar Negro, donde le tocó el barco soviético más moderno: el crucero Chervona Ukraina.

 

Su carrera comenzó en 1936 con la guerra civil española, donde el capital del Chervona Ukraina ejerció como consejero jefe militar-naval del gobierno republicano. Se encargaba de la coordinación de los barcos españoles y el transporte de mercancías provenientes de la URSS.

 

Tras España, Kuznetsov regresó a su país habiéndose convertido en uno de los jefes militares soviéticos mejor capacitados. En 1938 consiguió el rango de almirante y empezó a liderar la flota soviética del oceánico Pacífico. Más tarde, en 1939, se convirtió en el alto comisionado (ministro) de la flota naval más joven de la URSS y en el primer marinero en ocupar tal cargo.

 

Hazañas durante la Segunda Guerra Mundial

 

Los cuatro años de la Gran Guerra Patria se convirtieron en el episodio más destacado de la biografía de Kutznetsov.

 

La madrugada del 22 de junio de 1941, la flota soviética se encontraba preparada para el súbito ataque de Alemania. El día anterior, tras haber recibido información sobre un posible ataque, Kuznetsov hizo uso de su rango de comisario del pueblo para ordenar a todos los barcos que estuvieran alerta. Los cañones antiaéreos de Sebastopol y Tallin —bases de las flotas del Mar Negro y Báltico— respondieron al primer ataque de los bombarderos alemanes. De este modo, los barcos pudieron evitar sufrir daños graves y la flota participó activamente para repeler el asalto alemán.

 

El momento más heroico de la historia de la flota soviética y de la biografía de Kuznetsov fueron las batallas navales en el Ártico soviético. Los convoyes con suministros militares para la URSS que llegaban de Gran Bretaña y Estados Unidos eran atacados permanentemente por submarinos alemanes. 

 

La flota inglesa no podía garantizar la seguridad de los movimientos fronterizos, pero los marineros sabían que lo principal era alcanzar aguas soviéticas. Tras reorganizar la Flota del Norte, Kuznetsov ofreció cobertura a los convoyes y combatió eficazmente a los submarinos alemanes.

 

Pocos han sido los almirantes rusos que han desempeñado un papel de peso en la vida política del país como tuvo Kuznetsov durante los años de la guerra, que participó en varias cumbres internacionales. Por sus logros como comisario del pueblo, en mayo de 1945 recibió el rango militar de almirante de toda la flota.

Planes de futuro

 

Kuznetsov consideraba que, tras la guerra, a la flota soviética le aguardaba todo un mundo de nuevas posibilidades. Las batallas en medio del océano eran símbolo de que la era de los navíos de línea había llegado a su fin.

 

El portaaviones se convirtió en la unidad militar naval principal. En septiembre de 1945, Kuznetsov presentó para su aprobación un plan de desarrollo de la Armada de Rusia que suponía un aumento de la cantidad de portaaviones y la construcción de nuevos submarinos y buques de clase media. De llevarlo a cabo, la URSS habría podido hacerse con una flota comparable con la norteamericana, en parámetros generales.

 

Sin embargo, la Unión Soviética estaba atravesando un complicado período de recuperación y no podía permitirse un programa naval de esa escala. En este sentido Kuznetsov no pudo ponerse de acuerdo con Stalin.

 

Esto desembocó en un grave conflicto y el primer infortunio del almirante. Se inició un proceso judicial contra él y sus compañeros de armas por el que se los culpaba de haber cedido en secreto tecnología militar a los aliados durante los años de la guerra.

 

A los sustitutos de Kuznetsov se los envió a un campo de concentración. Incluso el propio comandante en jefe de la flota fue retirado de su cargo y descendido, aunque permaneció en el ejército. Tras la guerra, Stalin se mostraba receloso de los caudillos. Así, los más leales se encontraban en peligro, incluido Kuznetsov.

 

Poco antes de la muerte de Stalin, Kuznetsov volvió a Moscú, donde recuperó su antiguo rango. Participó de manera directa en la creación del primer submarino nuclear y de la primera arma reactiva para barcos.

 

Como buen soldado, era directo en su relación con el alto mando y siguió fiel a sus principios incluso con el sucesor de Stalin. Nikita Jrushov, que apostaba por las armas nucleares, infravaloró el potencial militar de la flota. Los navíos de línea y cruceros que estaban casi construidos se desmontaron para reutilizar sus piezas en los mismos astilleros, ante lo que el comandante en jefe de la Armada Rusa protestó. Todo terminó en un nuevo infortunio, esta vez definitivo. Descendido hasta el rango de contraalmirante, Kuznetsov, que acababa de cumplir 50 años, fue destituido.

 

No fue hasta 1988, pasados 14 años tras su muerte, cuando Kuznetsov volvió a recibir por tercera vez el rango de almirante de toda la flota de la URSS.

 

En 1990 tuvo lugar un acto simbólico y el portaaviones pesado que se acababa de incorporar al ejército se bautizó con el nombre del fundador de la flota de portaaviones soviética. Fue un acto de justicia histórica.

 

 

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