El antropólogo ruso que refutó las teorías racistas en el siglo XIX

Nikolái Mikhoulo-Maclay fue un luchador contra esclavitud.

Nikolái Mikhoulo-Maclay fue un luchador contra esclavitud.

RIA Novosti
Nikolái Miklouho-Maclay fue un explorador, antropólogo y biólogo que investigó a los indígenas del sudeste asiático, Australia y Polinesia. Utilizó en método anatómico comparativo y refutó la teoría según la cual las diferentes razas pertenecían a especies diferentes, con lo que obtuvo elogios de parte de Lev Tolstói.

Durante el siglo XIX, cuando el poder expansionista europeo estaba en su apogeo, los antropólogos y los científicos occidentales popularizaron una serie de teorías que pretendían justificar la esclavitud y el colonialismo. Nikolái Miklouho-Maclay fue un científico nacido en la región de Nóvgorod que estuvo en la primera línea de frente luchando contra estas teorías.

"Los europeos solo creían en la igualdad, libertad y fraternidad de otros europeos, mientras propagaban ideas vinculadas a la 'raza superior' y a la 'selección natural', según las cuales otras razas estaban para servir al hombre blanco", explica  Dhara Wettasinghe, antropóloga de Sri Lanka que estudia la obra de Miklouho-Maclay.

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Miklouho-Maclay se inspiró en Darwin y trabajó como asistente para el gran científico alemán, Ernst Haeckel. "Fue durante sus viajes con Haeckel, que también tenía ideas racistas, que  Miklouho-Maclay se prometió combatir las ideas supremacistas", declara Wettasinghe, que añade que su amabilidad le conectaba con todo tipo de gente. "Los habitantes de Sri Lanka, le dieron su segundo nombre, que quiere decir personas benevolente".

Miklouho-Maclay obtuvo su diploma universitario en humanidades, medicina y zoología en Alemania, concretamente en la Universidad de Jena, que fue donde conoció a Haeckel.

En 1866, con tan solo 20 años, viajó con el alemán a las islas Canarias en una expedición. "Este viaje supuso un fuerte impacto", explica la antropóloga. "Viajó con el alemán a varias países antes de realizar sus propias expediciones".

Mientras su mentor creía que había algunas razas retrasadas culturalmente, Miklouho-Maclay trabajó para contradecir esta creencia.

Vida en Papúa Nueva Guinea

En 1871 el ruso fue a lo que actualmente es Papúa Nueva Guinea y se convirtió en el primer científico en vivir con grupos de personas que no habían visto antes a un europeo. "Su objetivo principal era hacer un estudio comparativo de las razas en Oceanía, y su experiencia reafirmó su postura anticolonialista".

Aunque al principio las personas de Papúa estaban algo desorientadas, después de un año  Miklouho-Maclai creó vínculos con ellos. Apenas sabían cómo encender un fuego pero contaban con complejas estructuras sociales.

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Estudió su lengua y sus costumbres y entró a formar parte de su sociedad. Además de ofrecer asistencia médica ayudaba en la resolución de disputas. Hasta hoy día es considerado como una especie de héroe en el país y hay varios monumentos en su honor. Incluso la costa nororiental se llama la costa Maclay.

"No hay una raza superior", escribió  Miklouho-Maclai después de terminar su investigación en Papúa Nueva Guinea. "Todas las razas son iguales porque son iguales biológicamente. Las naciones solamente se diferencian en los pasos de su desarrollo histórico. La tarea de cada nación civilizada es ayudar a naciones más débiles a encontrar su camino hacia la libertad y la autodeterminación".

Contribución a la ciencia en Australia

La pasión por la biología de este erudito se mantuvo firme durante su vida. En 1878 se mudó a Sidney, donde inauguró el primer instituto de investigación de biología marina, y se convirtió en una figura destacada de la comunidad científica australiana. Estrechó sus lazos con este país cuando se casó con  Margaret-Emma Robertson, hija del gobernador de Nueva Gales del Sur. De hecho, sus descendientes todavía viven allí.

Miklouho-Maclay luchó hasta su muerte contra la esclavitud. Fue gracias a sus recomendaciones que el gobierno holandés se comprometió a parar el tráfico de esclavos en la parte oriental del archipiélago de Indonesia. Además también luchó por el derecho a la tierra de las comunidades de Papúa Nueva Guinea.

El científico volvió a San Petersburgo en 1887 a presentar su trabajo a la Sociedad Geográfica de Rusia. No volvió a Australia y murió en abril de 1888 de un tumor cerebral no diagnosticado, cuando tan solo contaba con 41 años.

Recibió elogios tanto de la comunidad científica como de los intelectuales. Lev Tolstói dijo sobre él: "Fuiste el primero en demostrar claramente con tu propia experiencia que la persona es persona en todos los lugares y que los seres son amables y sociables y la comunicación con ellos puede y debe ser mediante la bondad y la verdad, en vez de mediante armas o espíritus". "Desconozco cuál sera la contribución de tu trabajo y tus descubrimientos en la ciencia a la que sirves, pero tu experiencia de entrar en contacto con personas primitivas marcará una época en la ciencia que yo sirvo, es decir, en la ciencia que enseña cómo tienen que vivir las personas entre sí".

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