Cómo un escultor lucha contra los vándalos con un montón de liebres

Cultura
ANNA SORÓKINA
Lo primero que nos viene a la mente cuando vemos cientos de liebres talladas en la roca es que debe tratarse de arte antiguo. Pero resulta que el escultor está muy vivo.

“Al pasar en mi coche, pensé que se trataba de una antigua pintura rupestre, pero resultó ser un proyecto artístico genial”: esta y otras reseñas provienen de turistas que se topan accidentalmente con el “Valle de las liebres”. 

Carelia es una región septentrional de Rusia formada por bosques de coníferas y paisajes rocosos. Cientos de figuras con forma de liebre han aparecido en una roca junto a la carretera, a pocos kilómetros de la capital regional, Petrozavodsk. Corren, vuelan, agitan las patas, se rascan detrás de las orejas, guiñan el ojo alegremente o miran a los transeúntes. Pero no se trata de antiguos petroglifos, sino de una obra de arte diseñada para salvar la belleza natural de los vándalos.

El creador de esta colección de animales es el escultor y galerista carelio Serguéi Gapanovich. Desde hace muchos años, ha observado cómo los acantilados locales han sido desfigurados por los grafitis, por lo que decidió crear tallas en la roca que decoraran, no arruinaran, el paisaje. Las liebres se le ocurrieron, dice, en un sueño.

“Mi principal objetivo era intentar algo que nunca había hecho antes. Quería crear un nuevo punto de atracción y ver cómo cambiaba", explica Serguéi. Llama a su obra de arte basada en la naturaleza “Valle de las liebres”.

Una liebre para todos

El plan de Serguéi consistió primero en limpiar los grafitis y luego sustituirlos por sus propias creaciones. Tardó tres años en conseguir la aprobación de las autoridades de Carelia, pero finalmente, en 2018, creó sus primeras figuras de roca utilizando una plantilla y una lijadora de disco. Cada una tarda entre 2 y 3 horas, dependiendo de la complejidad y la ubicación: para llegar a los puntos más altos, tuvo que poner andamios.

El inconstante clima de Carelia tampoco ayudó: sólo pudo trabajar en buenas condiciones. El proyecto no es comercial, así que para recuperar al menos parte del coste de la operación, Serguéi invitó a los suscriptores en las redes sociales a patrocinar su propia liebre personal a 5.000 rublos (65 dólares) cada una.

La idea tuvo una buena acogida, y hoy unas 600 estatuas de conejos adornan la roca. Muchas ya tienen números y certificados, que Serguéi envía a sus “dueños”.

“Hay muchas historias asociadas a estas figuras. Cuando miro la roca, recuerdo cómo apareció esta o aquella liebre y con quién está relacionada”, dice el escultor.

El turista avispado también detectará otra figura en la roca que se asemeja a un antiguo lagarto.

“La tallé hace poco y la llamé Vasya Karp, no me pregunten por qué. Sería genial crear más imágenes, cada una con su propia historia”.

El Valle de las liebres se ha convertido no sólo en una atracción turística, sino en un destino romántico. “No sé por qué, pero se ha convertido en un sitio popular para las propuestas de matrimonio. Sé de tres sólo en el último año”, se sorprende Serguéi.

Arte contra los vándalos

La iniciativa de Serguéi de arreglar las rocas fue acogida por los residentes locales. Aunque muchos dicen que no hay necesidad de decorar las rocas, sino de limpiarlas.

“Leí todos los comentarios y en 2019 propuse un proyecto de limpieza de rocas, pues ya tenía experiencia. Como resultado, la administración de Carelia asignó dinero y contrató a gente, y este año se han limpiado todas las rocas de nuestra república”.

Serguéi no puede estar seguro al 100% de que los vándalos no vuelvan a estropear las rocas, pero espera que la gente encuentre una salida diferente para expresarse (por ejemplo, creando sus propias e interesantes obras de arte en las rocas). Ahora está buscando la aprobación para decorar una roca varias veces más grande en muchos colores diferentes. “La obra se llamará 'Cariño, hice esto mientras esperaba tu llamada'. Una historia de amor”. También sugiere a las autoridades de Petrozavodsk que den un cambio de imagen al parque central de la ciudad. “Tenemos una zona de parque muy chula por la que se puede pasear hasta el malecón, pero nadie la conoce”. 

A veces, Serguéi se pone creativo en las mismas calles de Petrozavodsk, creando esculturas de piedra en un entorno urbano.

“Estoy a favor de convertir Petrozavodsk en una capital de la cultura, celebremos aquí festivales de arte. Tenemos Ekaterimburgo, la capital del arte callejero, y todo el mundo piensa que todos los estudiantes de allí dibujan grafitis, pero no es cierto, por supuesto. Sólo hay un grupo de artistas que hacen vibrar la ciudad. Yo quiero sacudir Petrozavodsk”.

Sus esculturas ya han "sacudido" la región, literalmente.

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