¿Por qué los rusos adoran el tango? Profesor argentino de danza que vive en Rusia nos lo cuenta

Cultura
ELIANA TORO

Jesús Gorgone es cordobés (de la ciudad argentina, no de la española). Ahora vive permanentemente en Moscú. Trabaja enseñando danzas propias de la Argentina, pero hasta él se llevó una gran sorpresa cuando vio que no era solo tango lo que sus alumnos rusos le pedían, sino también folklore argentino. 

“Vine a Rusia por primera vez 2018, por tres meses. En enero del 2020 me casé con una chica rusa, profesora de tango y folklore y me vine en marzo del 2020, a vivir”, cuenta Jesús a RB, aunque aclara: “Me vine por el trabajo y porque me casé, pero también porque me gusta muchísimo el país”.

Jesús pensó que tal vez su trabajo se concentraría en enseñar tango en Rusia, baile insignia y que identifica a la Argentina en el mundo, pero terminó enseñando nada menos que folklore argentino. “El tango lo bailo socialmente en las milongas”, detalla.

- ¿Por qué a los rusos les gusta el tango?

- Por la conexión que encuentran en ese abrazo, y del que a veces ellos tan lejos socialmente están en general. Es la energía que el tango genera, por eso les gusta. Pero les gusta mucho más el folklore argentino.

- Si sorprende que les guste tanto el tango, el folklore aún más...

- Sí, yo acá enseño todo tipo de folklore, y de todas las regiones, hasta Malambo.

- Es difícil imaginarme en mi cabeza a un ruso bailando el Gato.

- Eso no es nada... bailan Zamba, Cuecas, norteñas y cuyanas, Huella, Prado, Chacarera doble, Chamamé, Carnavalito. Los rusos te bailan todo.

- ¿Y por qué les gusta aprenderlo? ¿Qué te dicen?

- Creo que es una manifestación folklórica viva, y que hasta el día de hoy se mantienen vigentes en nuestro país, y eso es mágico. Hablando en el sentido de la danza, Rusia tiene presente el folklore sólo en teatro y con mucha dedicación, pero no surge espontáneo como manifestación popular y con tanta carga afectiva, pasión y amor, y ellos a esas cosas la encuentran en la danza y aman esa búsqueda. Son disciplinados, estudiosos, dedicados, responsables, comprometidos, puntuales, honestos... Es genial trabajar acá.

Gabriel da clases de tango y folklore argentino cuatro veces por semana, a veces da algunas clases privadas y otras en seminarios que suelen durar tres días. Va desde San Petersburgo a Voronezh, pasando por Vologdá, Sarátov, Tula y hasta Crimea.

- ¿Tu esposa enseña con vos o en otro lugar?

- A veces conmigo, me traduce. Pero ella también tiene su trabajo, organiza un Festival que ya lleva cuatro años y dura tres días: todos profes y artistas rusos de folklore argentino. Hay clases, peñas, show, guitarreadas...

- ¿Cómo se llama el festival?

- Adentro Fest.

- Ese nombre lo debés haber propuesto vos...

- ¡No, no! Ella ya organizaba el festival cuando yo la conocí.

- O sea que: ella, rusa, organiza una peña argentina.

- Sí.

- Es una genia.

- Lo es.

- ¿Alguna anécdota o historia interesante de tus clases?

- Bueno, de hecho hay un ruso que le gustó tanto el Folklore argentino que se fue a enseñarlo allá hace ya un año.

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