Dostoievski te recomienda que leas estas cinco obras maestras ahora mismo (y no son suyas)

Fiódor Dostoievski no necesita mucha presentación. Escribió sus novelas para adentrarse en aspectos metafísicos de la miseria, el desamor y la injusticia. El autor de Crimen y castigo previó una era de violencia global y se convirtió en una de las voces más importantes de la cultura rusa.

Novelas como El idiota, Los demonios oLos hermanos Karamazov consolidaron a Dostoievski como gigante de la literatura rusa del siglo XIX. Sus obras, atemporales,  influyeron en destacados novelistas e intelectuales, desde Virginia Woolf hasta Orhan Pamuk.

Es un camino de ida y vuelta, y Dostoievski también tenía sus propias preferencias literarias como escritor. ¿Qué libros valoraba y por qué?

Retrato de Fiódor Dostoievski, por Konstantin Vasilyev.

En la familia de Dostoievski había una tradición de lecturas públicas de libros. Al igual que su padre, Fiódor Dostoievski leía a sus hijos los clásicos rusos y europeos en voz alta. El autor les introdujo en el conocimiento de la Biblia a través de un libro que él mismo leyó por primera vez de niño: Ciento veinticuatro historias del Antiguo y del Nuevo Testamento.

Dostoievski mencionaba a menudo sus autores favoritos en cartas y notas. Decía que admiraba la novela Oblómov de Iván Goncharov, y recomendaba encarecidamente la lectura de Guerra y Paz de Lev Tolstói. Dostoievski era un lector empedernido que hablaba bien de Alexánder Pushkin, Nikolái Gogol y Lev Tolstói. El novelista ruso también estaba fascinado por los escritos de Charles Dickens, Victor Hugo, Honoré de Balzac, Walter Scott, William Shakespeare, Lord Byron y Diderot.

Los siguientes cinco libros se encuentran entre los favoritos de Dostoievski.

La dama de picas, de Alexánder Pushkin

Alexander Pushkin (1799-1837) fue el poeta favorito de Dostoievski desde su infancia. El autor es inigualable por su versatilidad estilística y la profundidad de sus sentimientos humanos. Dostoievski se sabía de memoria muchos de sus poemas. El autor de El jugador (que había sido jugador compulsivo durante diez años) apreciaba especialmente el místico cuento de Pushkin, La dama de picas. Publicado en 1834, es una parábola sobre la codicia y sus fatales consecuencias.

La obra de Pushkin gira en torno a Hermann, un joven ingeniero militar ruso de origen alemán, que se entera de que la abuela de su compañero (la anciana condesa Anna Fedotovna Tómskaia) posee el secreto para ganar partidas de cartas. Llevado por un deseo casi maníaco de sonsacarle el secreto, Hermann inicia un romance con la joven pupila de la condesa, Lizaveta. Pero las cosas se complican cuando Anna Fedotovna se niega a compartir con Hermann su profundo secreto.

El Quijote de Miguel de Cervantes

Dostoievski volvía a menudo a El Quijote, considerada la primera novela moderna. Le encantaba este libro en dos partes y lo releía muchas veces. Le sirvió de constante fuente de inspiración.

Publicada por primera vez a principios del siglo XVII, la obra maestra de Cervantes describe las aventuras de dos compañeros más grandes que la vida, Don Quijote de la Mancha y su fiel escudero Sancho Panza. Es una meditación intemporal sobre la esencia de la vida y una de las mejores obras jamás escritas.

“Porque ni el bien ni el mal pueden durar eternamente; y así se sigue que, como el mal ha durado mucho tiempo, el bien debe estar ya cerca”, creía Miguel de Cervantes (1547-1616), que a diferencia de Dostoievski, era un optimista de espíritu.

El corsario de George Sand

Dostoievski prefería las historias con giros argumentales ingeniosos y personajes extravagantes. En el caso de esta obra George Sand (1804-1876), a Dostoievski le “llamó la atención la casta y altísima pureza de los tipos e ideales, y el modesto encanto del tono estricto y comedido del relato”.

George Sand (cuyo verdadero nombre era Amantine Lucile Aurore Dupin, y que adoptó un seudónimo masculino simplemente porque en el siglo XIX los novelistas estaban más solicitados que las escritoras) era una devota del romanticismo y el realismo, y admiraba los poemas dramáticos de lord Byron. La principal inspiración de El corsario son los cuentos trágicos en verso de Byron.

El corsario es una obra ambientada a principios del siglo XVII. Un joven veneciano, Orio Soranzo, se casa con la hija del almirante Morosini, Giovanna. Recibe como recompensa una gran fortuna y un rango militar. Su misión es combatir a los piratas marítimos y proteger los barcos mercantes venecianos. Pero, al perder la herencia de su esposa, Orio se pone del lado de los piratas. Mientras Giovanna está presa en el castillo, su marido disfruta de la compañía de una concubina llamada Naam.

Es una obra sobre el eterno enfrentamiento entre el bien y el mal que acabará en fatalidad.

Los Miserables de Victor Hugo

Publicada por primera vez en 1862, la gigantesca novela histórica de Hugo se convirtió en un éxito inmediato. En ella se desgranan el heroísmo y el sacrificio, el engaño y el amor, la desgracia y la piedad con una emoción tan cruda que algunos lectores se saltaban las comidas para tener más tiempo para leer la novela de más de 1.000 páginas.

Dostoievski reconoció en una de sus cartas que “en contra de la opinión de todos nuestros expertos, Los Miserables [debería] situarse por encima de Crimen y Castigo.

La novela se centra en un exconvicto, Jean Valjean, que va a la cárcel por robar una barra de pan. Cuando termina su condena de 19 años, su vida empeora progresivamente. Sus ropas míseras y su rostro curtido son repulsivos. Valjean es tratado como una basura, y se le cierran todas las puertas. Solo una persona, el obispo Myriel (alias Monseigneur Bienvenu) le echa una mano. Con intriga, suspense y giros argumentales en cada página, Los Miserables es una novela de gran fuerza humana y esplendor literario.

Dostoievski también valoró otras obras de Hugo. Aclamó El último día de un condenado a muerte como un experimento pionero de “realismo al borde del surrealismo”, y tradujo la novela corta de Hugo al ruso. Curiosamente, Dostoievski comparó al escritor francés con Homero, el autor de La Ilíada y La Odisea, afirmando que les une “la creencia de un niño en el Dios de la poesía”.

Cándido de Voltaire

Voltaire (1694-1778) coincidió más o menos con el periodo de la Ilustración, y acabó convirtiéndose en uno de sus principales símbolos. Sus obras, escritas de forma ligera, aguda e ingeniosa, iban dirigidas contra la Iglesia y el fanatismo religioso, el poder absoluto de los reyes y el despotismo. Las personas que se adhieren a los puntos de vista escépticos, sarcásticos y liberales característicos de Voltaire pasaron a llamarse volterianos.

Cándido es un joven que cree ciegamente que todo lo que ocurre es “para bien”. Cuando lo echan de la “torre de marfil” en la que ha nacido y se ha criado, y se ve obligado a empezar a viajar por el mundo, Cándido empieza a ver las cosas desde una perspectiva diferente.

Repleta de ironía y paradoja, la novela corta de Voltaire es una obra maestra de sabiduría y profundidad sin parangón. En Cándido, el prolífico autor francés (cuyo verdadero nombre era François-Marie Arouet) ironiza sobre las normas y las convenciones sociales, la cultura y la religión, los miedos y las presiones, llegando a la conclusión de que, aunque la vida es muy dura, definitivamente hay una luz al final del túnel.

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