Estos son los 10 escritores soviéticos de ciencia ficción más importantes de la historia

Serguéi Korshunov/MAMM/MDF/russiainphoto.ru; Sputnik; Pixabay; Izmerenie F, Leningrad, 1990
A continuación encontrarás la selección de Russia Beyond de los mejores autores y sus novelas que han resistido el paso del tiempo y están disponibles en inglés.

1. Iván Yefremov (1908 - 1972)

A Yefremov se le llama a menudo el “Padre de la ciencia ficción soviética”. Fue La Nebulosa deAndrómeda con el que irrumpió en la escena literaria en 1957. Se rumorea que Darth Vader, uno de los personajes centrales de la saga de Star Wars, fue nombrado así en honor al personaje Dar Veter de Tumannost Andromedi..

Profesor de paleontología, Yefremov desarrolló un nuevo campo científico llamado tafonomía, por el que fue galardonado con el máximo honor de la época, el Premio Stalin. Pero en sus novelas, la gente del futuro no menciona la ideología oficial soviética, leyendo en su lugar libros de David Lindsay.

Poco después de la muerte de Yefremov en 1972, agentes de la KGB registraron su apartamento bajo la sospecha de que él y su esposa hubiesen estado espiando para el Reino Unido.

Disponible en español: La sombra del pasado: Este es el raro caso en que una novela de ciencia ficción se mezcla con un cuento paleontológico. ¡Una lectura obligada para cualquier entusiasta de la ciencia ficción!

2. Borís (1933-2012) y Arkadi (1925-1991) Strugatski

Los hermanos Strugatski son universalmente reconocidos como los contribuyentes más venerados a la ciencia ficción soviética. Borís (astrónomo profesional) y su hermano mayor Arkadi (traductor de oficio) dejaron el marcador muy alto. Algunos de sus colegas se les han acercado, pero nadie ha logrado alcanzarlos. Dejaron todo un legado de libros, convirtiéndose en los impulsores de la ciencia ficción soviética en la década de los años 60 del siglo pasado.

El dúo se centró no sólo en historias de naves espaciales, superhéroes y tecnología, sino que abordó repetidamente ciertos temas sociales, explorando cuestiones sobre el poder y la psicología, sociología y sexualidad, antropología y filosofía con ingenio metafísico.

Disponible en español: Picnic Extraterrestre, Los Cisnes Feos, Espacio Mowgli, Caracol escalando una montaña.

Los Strugatski consideraron Caracol escalando una montaña su obra más significativa. Hizo popular al dúo en Occidente, convirtiéndose en objeto de tesis doctorales y monografías en EE UU, donde la novela fue comparada con obras de Jonathan Swift y Franz Kafka.

3. Alexéi (1883-1945)

Tolstói es a menudo considerado como uno de los creadores del género de ciencia ficción en Rusia. Un noble, que estaba lejanamente relacionado con el autor de Guerra yPaz Lev Tolstói, alternó entre diferentes géneros durante su carrera, pero se especializó en ciencia ficción y novelas históricas. Después de la Revolución Bolchevique, Tolstói emigró a Europa.

Disponible en español: Su tour de forcé, El Hiperboloide del ingeniero Garin, es ampliamente reconocido como uno de los grandes libros del género. Es un extraño cóctel de novela. Parte thriller, parte distopía, parte ciencia ficción, parte drama, que cuenta la historia de un hombre que diseña un rayo de la muerte, parecido a un láser, para controlar el mundo. Según algunos expertos literarios, Garin es en realidad el alter-ego del padre de la Revolución Bolchevique, Vladímir Lenin. Tolstói, apodado “el Camarada Conde”, lo escribió en 1925, después de regresar a la URSS de la emigración.

4. Alexánder Beliáiev (1884-1942)

A los 30 años, Beliáiev enfermó de tuberculosis y quedó paralizado durante seis años. Cambió sus prioridades, interándose por la literatura. Así, Beliáiev se sumergió en el mundo de los pioneros de la ciencia ficción Julio Verne y H. G. Wells (a quienes Beliáiev conoció más tarde, en persona, en Leningrado.) Ya sea por el tratamiento médico o por su nueva pasión, con el tiempo la enfermedad se vio paliada.

Al principio de la invasión nazi de la Unión Soviética, el escritor se negó a abandonar la ciudad de Pushkin. Beliáiev murió más tarde, de hambre, durante el cerco de Leningrado en 1942. Su estilo único de ficción encontró una gran popularidad después de su muerte, como autor pionero al que se suele llamar “Julio Verne de la ciencia ficción rusa”. Sus éxitos nlitarios también se han convertido en películas.

Disponible en español: La cabeza del profesor Dowell es la novela más conocida de Beliáiev. El autor la llamó una historia autobiográfica: Quería contar a sus lectores “lo que una cabeza sin cuerpo puede experimentar”. Espeluznante, fascinante y visionario.

5. Grigori Adamov (1886-1945)

Aunque las novelas de Adamov (nacido Abram Gibs) fueron escritas hace décadas, todavía contienen algunas lecciones y enseñanzas que podemos utilizar hoy en día. Adamov fue un hombre hecho a sí mismo que se unió al Partido Bolchevique a los 15 años, interesándose mucho por la política, siendo arrestado y pasando varios años en prisión. Después de ser liberado de la cárcel, Gibs, usando el seudónimo de Grigori Adamov, comenzó a colaborar con un periódico local. Ya tenía sus 40 años cuando comenzó a escribir historias de ciencia-ficción. Y aunque sus novelas más conocidas, Conquistadores del subsuelo y El misterio de los dos océanos pueden parecer algo ingenuas hoy en día, la narración es rápida, mientras que la trama da giros como los de un gusano en un anzuelo.

Disponible en español: El Destierro de los Amos es un relato épico de aventura y peligro en el Ártico. Tendrías que pellizcarte para recordar que fue escrito hace más de ocho décadas. Con la idea de convertir el material científico en sentido común, hizo un viaje al lejano norte de Rusia para investigar la posibilidad de calentamiento del círculo Ártico mediante el calentamiento artificial de la corriente del Golfo. La novela fue publicada póstumamente en 1946.

6. Kir Bulichov (1934-2003)

Cuando uno piensa en autores de ciencia ficción soviéticos, Kir Bulichov es uno de los primeros nombres que vienen a la mente. Pocos saben que su verdadero nombre es Ígor Mozheiko. Experto en la historia medieval de Birmania, comenzó a escribir historias de ciencia ficción en 1965. Mozheiko escribió bajo numerosos seudónimos, incluyendo algunos exóticos como Sven Thomas Purkiné y Maun Sein Dji. El escritor mantuvo su verdadero nombre en secreto hasta 1982, por temor a que la universidad donde trabajaba no considerara la ciencia ficción como un campo de estudio académico serio y lo despidiera.

Disponible en español: La Niña de la Tierra. El trabajo más conocido de Bulichov se encuadra en una serie de ciencia ficción para niños sobre Alisa Selezneva, una chica del futuro pero aparentemente normal. Varias generaciones de niños soviéticos se escondían bajo su colchón y la leían por la noche con una linterna. Sus novelas de culto sirvieron de inspiración para una serie de videojuegos y cómics. La miniserie de ciencia ficción La Chica del Futuro se convirtió en una de las sagas infantiles más populares a mediados de los 80.

7. Alexánder Kazantsev (1906-2002)

Considerado el “Patriarca de la ciencia ficción soviética”, a Aleáander Kazantsev se le atribuye la acuñación del término inoplanetano (“alienígena”). Cuando no estaba escribiendo ciencia ficción, Kazantsev se ocupaba de realizar estudios de finales de ajedrez. Pionero de la ufología soviética, también fue un escritor prolífico. Muchas de sus obras, tanto de ficción como de no ficción, tratan de controvertidas teorías científicas (por ejemplo, creía que Marte tenía canales.)

Disponible en español: La Destrucción de Faena trata sobre la muerte del quinto planeta del sistema solar debido a una explosión nuclear de los océanos. Requiere algo de esfuerzo entrar en el mundo que presenta el libro, en el que envía a unos curiosos sobre la historia a una realizar una misión de investigación y comprobación ropia.

8. Serguéi Snegov (1910-1994)

Serguéi Snegov (nombre real Serguéi Kozeriuk) nació con sus ojos mirando hacia las estrellas. Pero la vida no fue nada halagüeña para Snegov. Después de graduarse en el Instituto de Química, Física y Matemáticas de Odessa, fue nombrado profesor asociado de filosofía. Pero sus conferencias pronto fueron consideradas antisistema. Serguéi fue sometido a represión y pasó 20 años de su vida en campos de trabajo en el norte del país.

Snegov decidió probar suerte en el género de la ciencia ficción para mantenerse bajo el radar de las autoridades. La idea detrás de su obra maestra, Los Seres Humanos como Dioses, era escribir un libro “al que nadie se opondría”.

Disponible en español: Los Seres Humanos como Dioses podría describirse como una utopía espacial soviética, situada en un futuro lejano. Aunque uno puede encontrar la trama un tanto predecible en estos días, el mundo presentado en esta trilogía es emocionante.

9. Sever Gansovski (1918-1990)

Mitad polaco, mitad letón, Sever Gansovski nació en 1918, en la época del comienzo de la Revolución Bolchevique, un año turbulento. Su primer nombre significa “Norte” en ruso. Sever tuvo, de hecho, un duro camino que recorrer durante sus primeros años de vida. Su padre abandonó a la familia; su madre fue arrestada y ejecutada. Para llegar a fin de mes, Sever trabajó como grumete, marinero, transportista y electricista, lo que probablemente le hizo más agudo y fuerte.

Se ofreció como voluntario para unirse al ejército cuando estalló la Segunda Guerra Mundial. Gansovski publicó su primer trabajo de ciencia ficción en 1960. Fue extremadamente prolífico y también famoso por sus ilustraciones, particularmente por la primera edición de la novela Caracol escalando una montaña de Strugatski. Sus libros se han convertido desde entonces en obras de teatro, películas de acción real o animadas.

Disponible en español: El Día de la Ira es una pieza atemporal de ciencia ficción. Poderosa y persuasiva, puede incluso recordar a algunos lectores de ciencia ficción la espeluznante LaIsla del Doctor Moreau de H. G. Wells.

10. Оlga Lariónova (n.1935)

Olga Lariónova ha demostrado ser una rara avis de la literatura soviética. Física de profesión, aportó una rara profundidad de sentimiento a su novela debut de 1965, El Leopardo de la Cumbre del Kilimanjaro, que la convirtió instantáneamente en una célebre literata. Sus características historias cortas son más filosóficas que futuristas. Sus mejores novelas fantásticas siempre tienen personajes fuertes, inteligentes e identificables. En 1987, Larionova recibió el codiciado Premio Aelita a la mejor obra de ciencia ficción rusa, convirtiéndose en una de las dos únicas autoras que han ganado el premio.

Disponible en español: El Planeta Inútil es un cuento reflexivo, desafiante e inspirador que utiliza la ciencia ficción para explorar ideas filosóficas y humanísticas.

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