Hawái declara la guerra a su herencia rusa

Cultura
JOHN VAROLI
A medida que el sentimiento nacionalista hawaiano aumenta después de más de un siglo de la conquista y ocupación estadounidense, el pequeño pero importante legado ruso de 200 años del archipiélago del Pacífico se encuentra inesperadamente en medio de fuego cruzado.

Recuérdale a un estadounidense que su “nevera” de Alaska solía ser rusa y probablemente se encogerá de hombros y lo aceptará. Pero dile que su joya tropical del Pacífico, Hawái, casi forjó una alianza con los zares, y la reacción será a menudo de sorpresa, incredulidad e incluso horror. De hecho, a algunos americanos no les importaría borrar este dato de los registros históricos.

Mientras que en 2017 se conmemoraron dos siglos de relaciones pacíficas entre Rusia y Hawái, la comunidad local rusa quedó sorprendida un año después (a finales de 2018) cuando su legado histórico fue sometido repentinamente a un escrutinio revisionista.

El asunto comenzó en noviembre de 2018, cuando la Asociación de Clubes Cívicos Hawaianos, en su 59ª convención anual, hizo un llamamiento oficial a la Junta de Tierras y Recursos Naturales del Estado de Hawái solicitando que se cambiara el nombre del Parque Histórico Estatal de Fort Elizabeth por el de “Pāʻulaʻula”, que es el nombre nativo de esa zona.

“Los nombres de los lugares deben reflejar nuestro patrimonio cultural y su integridad histórica y geográfica”, dijo la Asociación en su llamamiento.

“A lo largo de los años, los lugares han sido renombrados y nuestros nombres antiguos se han perdido...”, declaró Nalani K. Brun, especialista en turismo de la Oficina de Desarrollo Económico del Condado de Kauai, en un comunicado.

El Consejo de la Comunidad Rusa de EE UU (RCC, por sus siglas en inglés), una organización social sin fines de lucro que aglutina a los emigrantes rusos, está en desacuerdo con la posición hawaiana, y afirma que “renombrar el fuerte borrará la historia única y prácticamente desconocida” que conecta a los pueblos hawaiano y ruso. “La solución más lógica y libre de conflictos es añadir el nombre nativo al ya existente sin eliminar ninguna el original”.

El compromiso de la comunidad rusa es llamar al sitio con un doble nombre: “Russian Fort Elizabeth / Pāʻulaʻula”.

“Nos oponemos a que se elimine la palabra ‘russian’ (ruso) del nombre, porque no está claro de qué Elizabeth se trata. Lo más probable es que la gente lo asocie con la Reina de Inglaterra y no con la emperatriz rusa”, añadió Elena Branson, directora del RCC. “Esperamos que la comunidad hawaiana pueda hacer un gesto amistoso y dejar el nombre de Russian Fort Elizabeth. Con el espíritu de la diversidad, el multiculturalismo y la amistad”.

Se construyeron 3 fuertes

Con sus murallas en ruinas, que hoy en día se elevan a más de tres metros de altura (originalmente tenían seis metros de altura), el fuerte es el último recordatorio visible de la histórica presencia rusa en el archipiélago. Sin embargo, los nacionalistas hawaianos no están interesados en llegar a un acuerdo.

“La decisión de nombrar o renombrar esta zona, es del pueblo de Kauai, así como elegir qué nombre será el principal y más importante”, dijo Mauna Kea Trask, exfiscal del condado, en un correo electrónico enviado al Congreso de Ruso-estadounidenses, otra organización sin fines de lucro formada por emigrantes rusos.

El Russian Fort Elizabeth fue fundado en la isla de Kauai en 1816 por exploradores al servicio de la Compañía Ruso-americana de San Petersburgo, pero fue abandonado varios años después, cuando los rusos fueron expulsados de la isla por comerciantes estadounidenses. Estos crearon una histeria antiespionaje, con el fin de asegurarse monopolios comerciales con los jefes locales.

Además de Fort Elizabeth, los rusos construyeron otros dos fuertes, Fort Alexander y Fort Barclay-de-Tolly, pero casi no queda nada de ellos, excepto los cimientos. Los tres fueron construidos como parte de una alianza no oficial con el alto jefe Kaumuali'i, el último gobernante independiente de la isla. Según investigaciones históricas recientes, explicó la Sra. Branson, el mandatario necesitaba que los fuertes hechos por Rusia defendieran su reino contra un rey hawaiano rival de otras islas. Los rusos, sin embargo, nunca se involucraron directamente en la disputa interna hawaiana.

Conquista americana

El reino hawaiano fue destruido y conquistado en la década de 1890 por corporaciones estadounidenses, con el apoyo de mercenarios y el Ejército estadounidense. Para 1920 sólo quedaban unos 20.000 hawaianos nativos, en comparación con los 500.000 habitantes de la década de 1780. Una mayor conciencia actual de aquella tragedia alimenta el rebrote nacionalista local, así como las llamadas generalizadas por la justicia histórica y social.

“Comprendemos el deseo de los hawaianos de preservar y celebrar su cultura e historia, y el retorno de los nombres nativos e históricos es una parte importante del proceso”, reconoció la Sra. Branson. “Los rusos nunca estuvieron involucrados en operaciones militares ni en ninguno de los dolorosos acontecimientos del pasado; más bien, Rusia fue aliada y ayudó de los hawaianos, por ejemplo, construyendo los tres fuertes”.

Los funcionarios estatales aseguran que no hay ningún deseo de borrar la historia rusa o ignorar el importante papel que los rusos desempeñaron en la planificación, diseño y construcción inicial del fuerte. Un mapa americano que data de 1885 menciona claramente el “Viejo Fuerte Ruso”, y el lugar fue designado Monumento Histórico Nacional por el Gobierno de los Estados Unidos en 1962.

“Es el deseo de Parques Estatales de participar en un proceso que refleje de forma precisa la historia del lugar, respete la cultura nativa hawaiana y reconozca el papel de la Compañía Ruso-americana”, declaró Curt Cottrell, administrador de Parques Estatales de Hawái, en una declaración el 28 de diciembre de 2018. “Este [asunto] es todavía un trabajo en proceso”.

¿Es posible lograr un acuerdo?

La controversia no podía llegar en peor momento. En 2017, la comunidad local rusa de Hawái celebró una gran conmemoración en el Fort Elizabeth, con motivo de los 200 años de relaciones entre Rusia y el archipiélago.

Se han elaborado planes para transformar las ruinas de Fort Elizabeth en un centro cultural y de investigación para el estudio y la preservación del patrimonio y la historia cultural ruso-hawaiana. Se creó un sitio web para popularizar la causa.

Para fortalecer su caso, la comunidad rusa señala otros sitios en Estados Unidos, como la “Colina Rusa” de San Francisco, que fue nombrada así en la década de 1850 cuando los colonos descubrieron un pequeño cementerio ruso en la cima del promontorio. El cementerio acabó siendo retirado, pero el nombre se ha mantenido hasta el día de hoy, y nadie ha sugerido eliminar la palabra “ruso” y reemplazarla con un nombre nativo americano.

Natalie Sabélnik, presidenta del Congreso de Ruso-estadounidenses, señaló al RussianFort Elizabeth como “símbolo de las relaciones amistosas... entre Rusia y Estados Unidos”. No cambien el nombre de Fort Elizabeth. Continuemos trabajando juntos para restaurar, revitalizar y volver a poner el fuerte en el mapa, para que todos podamos trabajar juntos en este proyecto. Sólo puede haber una situación en la que todos ganen si trabajamos juntos en ella”.

En cuanto al futuro, el Sr. Cottrell enfatizó que cualquier decisión final sólo puede ser tomada por la Junta de Tierras y Recursos Naturales de Hawái, pero no se la espera hasta dentro de varios meses. Mientras tanto, su oficina estudiará el tema y espera encontrar una solución que restablezca las relaciones amistosas entre las comunidades rusa y hawaiana.

¿Quieres saber cómo un zar ruso perdió la oportunidad de hacerse con este archipiélago en el Pacífico? Te lo contamos aquí.