Graffiti selfie: ¿por qué no decorar con tu efigie la arquitectura de tu ciudad?

Un artista ruso decora edificios con su cara.

¿Sabes lo que es un mascarón? No lo confundas con el queso mascarpone. El mascarón es un elemento arquitectónico decorativo que se parece a la cabeza de un ser humano o de un animal, y no tiene nada en común con las aterradoras gárgolas. Por el contrario, a menudo tienen un significado romántico o cómico.

El artista ruso Vladímir Ábij decidió revivir esta tradición de poner caras en las fachadas, que fue popular en la Rusia del siglo XVIII. Pone su instantáneas hechas de yeso en los edificios de San Petersburgo, sin ocultar el hecho de que el egoísmo es a menudo la principal fuerza motriz de un artista.

“Pero cometer este acto en la actualidad no parece ser posible. El proceso histórico ha adquirido un nivel de súper velocidad”, dice Ábij en su manifiesto, añadiendo que las nuevas tecnologías, Internet y la adicción a las selfies no permiten que se formen mayores tendencias históricas o la propia conciencia. “Las capas históricas a gran escala, anteriores a la era post-industrial, han dado paso a la historia de Instagram”.

Según el artista, la mejor ruta posible hacia la inmortalidad es realizando y dejando un rostro en el conjunto arquitectónico de una ciudad.

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