“Las series de animación de EE UU son las que marcan tendencia”

Entrevista a Juanjo Elordui, director de 'Yoko', producción ruso-española.

Entrevista a Juanjo Elordui, director de 'Yoko', producción ruso-española.

Kinopoisk
Clan, el canal infantil de RTVE, ha comenzado esta semana a emitir la serie de animación de producción ruso-española Yoko. RBTH conversa con el director general de la serie, Juanjo Elordi, sobre las peculiaridades de este trabajo y el difícil camino de las series de animación rusas en el mercado internacional.


La serie cuenta la historia del niño Vik que cambia de ciudad por tercera vez. En su nuevo barrio Vik conoce a los niños Mai y Oto con los que empieza a jugar en el parque. La alegría y energía de sus juegos atraen a un ser mágico que habita en el parque, Yoko.


— ¿Cómo nació la idea de Yoko y sus amigos? Y ¿por qué decidisteis trabajar con un equipo ruso?

— En principio, la serie se creó gracias a la colaboración entre dos estudios vascos, Somuga y Dibulitoon. En 2011 ya teníamos el concepto de los dibujos animados y entonces conocimos al estudio Wizard en MIPCOM [feria mundial de contenidos de la industria del entretenimiento que se celebra anualmente en Cannes]. Vimos que podríamos colaborar y hacer una serie. Para nosotros es la primera serie de animación (antes habíamos hecho largometrajes), y para los rusos también. Pero los dos equipos teníamos la intención de intentarlo en el mundo de las series. Nos atraía y nos gustaba la idea de compartir este proyecto, hacer algo con una visión internacional.

— ¿Qué os aportó en este sentido la colaboración con la productora rusa?

— Ha sido muy bueno que hayamos realizado esta coproducción con Wizard porque la visión que los dos tenemos es muy diferente.

Una productora de San Sebastián no ve las cosas igual que la de Moscú. Estamos hablando de cómo nos gusta hacer las cosas y qué creemos que es lo mejor o más internacional. Esta comunicación nos da la experiencia y nos aporta una visión diferente.

Además, acordamos entre los dos trabajar con especialistas norteamericanos que hicieron un poco de árbitro entre nosotros.

— ¿Cómo se repartían las responsabilidades entre los dos equipos?

— Hicimos un desglose: cada uno de los equipos produce 26 episodios. Por eso la mitad se produjo en España, la otra mitad en Rusia. Nos dimos cuenta de que nos hacían falta diferentes directores para diferentes capítulos.

Entonces, Wizard trajo a dos directores rusos y nosotros también trajimos a un director más y empezamos a trabajar con los cuatro directores. Pero por el camino hemos descubierto que sus criterios eran demasiado diferentes y esto ponía en peligro la integridad de la serie. Necesitamos que todos los capítulos estuviesen dentro de la misma estética, del mismo estilo.

En caso de disconformidad siempre habíamos colocado a una persona que iba a tomar esa decisión pero generalmente me ha tocado a mí asumir el desafío de unificar los criterios de diferentes directores.

— Has mencionado que habéis trabajado con los especialistas de EE UU. ¿Por qué? ¿Habéis procurado seguir sus criterios?

— Siempre partimos de que hoy en día el que marca las tendencias es el dibujo anglosajón, norteamericano. Así que siempre escuchamos su criterio, pero no siempre le hemos hecho caso. Hemos utilizado un punto de vista diferente al de Wizard y que también es diferente al mundo anglosajón.

Al final lo que hemos conseguido es una mezcla de todo. La serie está aferrada al mundo anglosajón, que es el que marca las tendencias en el mercado internacional, pero hemos añadido nuestros pequeños matices que nos parecen buenos para los niños.

— ¿Qué buscáis transmitir a los niños a través de la serie?

— La serie se centra en los juegos al aire libre. Jugar al aire libre y aplicar la imaginación es muy saludable para el desarrollo personal. Es una época vital para los niños que luego les servirá de base a la hora de afrontar los diferentes retos de la vida.

— ¿Qué opinas de la serie rusa Masha y el Oso?

— ¡Es genial! Le ha costado mucho llegar al mercado internacional. Es lo que pasa a todas los producciones que no están unidas estratégicamente y sobre todo a las que vienen de un país no anglosajón. Lo tienen muy difícil a la hora de tener éxito y hay que ir subiendo escalón por escalón. Muy pocas series tienen el nivel de Masha y el Oso, habrá tres más en todo el mundo. Pero aun así le ha costado convencer al comprador.

— Pero, ¿por qué le ha resultado tan difícil entrar en el mercado internacional?

— Por desconfianza. Al fin y al cabo, influye mucho de dónde viene la serie y el hecho de que no ha sido controlada. A los compradores y los managers que están trabajando en el mercado les importa que el producto esté controlado, que el contenido sea adecuado para niños. Entonces, al no tomar parte en esta producción simplemente tienen desconfianza: “Es muy divertido, pero no sé si estará bien hecho”.

— Y las diferencias culturales, ¿tienen algo que ver con esta desconfianza?

— Si la protagonista Masha hubiera tenido la vestimenta de una chica norteamericana de country, hubiera llegado mucho antes al mercado y habría sido la leche. Pero creo también que el mundo está aprendiendo. Estamos en una época de cambios en ese sentido, estamos abriendo las puertas hacia otro tipo de producciones.

— Cuando habéis empezado a trabajar con el equipo ruso, ¿no habéis dudado de que funcionase?

— El máximo miedo que teníamos es que Wizard no confiara en su propia intuición, porque muchas veces cuando estás trabajando con un producto global, estás pendiente de lo que dice el consultor y muchas otras personas. Es una sensación muy fustrante y es difícil trabajar así. Este era nuestro miedo, pero también hemos visto que la productora rusa tiene la suficiente personalidad como para que el proyecto triunfase.

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