Las raíces rusas de Chanel nº5

Andrei Korliakov
En 1921 el químico Konstantín Veriguin creó un compuesto de perfume único que sirvió como base para el legendario perfume francés Chanel nº5.

Konstantín Veriguin siempre había tenido un sentido del olfato particularmente agudo. Era capaz de distinguir los matices más sutiles, imperceptibles para los demás. En su mente, cada lugar, persona o acontecimiento de su vida tenía un olor único e irrepetible.

Veriguin nació en 1899 en el seno de una familia noble. La infancia de Konstantín transcurrió en su Petersburgo natal y en las propiedades de sus padres situadas en las regiones de Ufá y Simbirsk, razón por la cual le era tan querida la sensación del aire helado, la frescura de la escarcha y el olor de la piel afelpada.

Su infancia estuvo marcada por el aroma de la madera de pino ardiendo en la chimenea, el café recién hecho y el olor de la piel en la biblioteca de su padre. Konstantín pasaba los veranos en Crimea, donde se entrelazaban la frescura salada del mar y los dulces aromas de las plantas en flor.

En una ocasión, el joven Konstantín entró en el tocador de su tía y se sorprendió por la cantidad de botes extraños y olores. Su tía le regaló varios frascos y así comenzaron sus experimentos.

Exilio

Durante la Guerra Civil de 1919, Konstantín se unió al Ejército Blanco y luchó contra los bolcheviques en Crimea. Sin embargo, el fracaso de los blancos provocó su exilio. En aquella época Veriguin ya sabía que su vida estaría unida a la perfumería. Tenía que irse a estudiar a Francia y esperaba con impaciencia obtener el visado francés.

Un parisino ruso y un francés moscovita

En una ocasión presentaron a Veriguin a Ernest Beaux, toda una autoridad en materia de perfumería en Francia. Este apreció sinceramente el talento del joven químico ruso y le propuso una colaboración.

Con el tiempo, Beaux se convirtió no solo en una autoridad y maestro para Veriguin, sino también en un verdadero amigo. Konstantín se dirigía a su jefe a la manera rusa, “Ernest Eduárdovich”, y había una razón para ello.

Ernest Beaux nació en 1882 en Moscú, en una familia francesa. Hablaba el ruso a la perfección, adoraba a Pushkin, Turguéniev y Dostoievski, el Ballet Imperial y la naturaleza rusa.

En Rusia Beaux había comenzado a dedicarse a la perfumería y había creado el perfume Bouquet de Catherine en honor a Catalina la Grande, así como otros aromas populares. En 1920 Beaux se vio obligado a volver a Francia.

El número cinco de la suerte

La Primera Guerra Mundial puso fin a la “Belle Éoque” y con ella comenzó una época de velocidades: la vida iba al ritmo del foxtrot en medio del humo de los cigarrillos y del sonido de los automóviles y los trenes. La moda se adaptó a este nuevo ritmo y modo de vida se adaptó. Y había que crear un aroma que se correspondiera con el nuevo ritmo de vida. Y este aroma llegó por fin.

La famosa diseñadora Coco Chanel pidió a Ernest Beaux que creara un perfume para ella. Beaux le mostró una serie de aromas, y Coco escogió el que figuraba con el número 5. Cuando surgió la pregunta sobre su nombre, Coco dijo: “Voy a presentar mi colección de vestidos el día cinco del quinto mes, es decir, de mayo. Por lo tanto, dejemos que el perfume lleve el mismo número. Este número 5 les traerá suerte”.

Konstantín Veriguin se encargó de la compra de una esencia de calidad, la elección de los ingredientes y el control de la calidad.

La nota principal de Chanel nº 5 es la frescura de los ríos del norte. En ellos, según escribía el propio Veriguin, se encuentra el perfume de la primavera después del deshielo, que “respiras y nunca logras respirar hasta el final. En este perfume hay tanto poder como claridad, sonoridad y la ligera valentía de la juventud”. Para Veriguin estos olores eran el recuerdo de la primavera rusa. Consiguió el efecto que buscaba añadiendo aldehídos a la clásica base floral. Beaux se mostró entusiasmado con el resultado del trabajo de su ayudante ruso.

El 5 de mayo de 1921 el nuevo aroma se presentó al público. El éxito de Chanel nº5 fue desbordante. Este era el primer perfume en reflejar las nuevas tendencias de la moda y el nuevo sabor de la época.

Varias décadas después, Chanel nº5 se ha convertido en una leyenda.

Gente y olores

En sus memorias Veriguin advierte al lector que cuide el olor de su ropa y su cuerpo, ya que el olor influye fuertemente en la formación del carácter de una persona. De él dependen nuestras simpatías y antipatías y con él están relacionados nuestros recuerdos, fantasías y creatividad.

Soñando sobre su futuro, Veriguin imaginaba que algún día la ciencia acabaría por descubrir el modo de grabar cualquier olor y reproducirlo como se graba el sonido. Y los médicos, utilizando las propiedades de los olores, podrían ofrecer diagnósticos más precisos para poder hacer frente a todo tipo de enfermedades.

Lea más:

Kaláshnikov contará con su propia marca de ropa

La legendaria compañía lanzará una nueva línea de ropa y accesorios para finales de 2016.

 

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.

Más historias fascinantes en la página de Facebook de Russia Beyond.
Lea más