Natasha Ráikova, la flamenca de San Petersburgo

Fuente: www.nataliazaykova.ru

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Es una conocida bailarina y coreógrafa residente en San Petersburgo, que ha fundado una escuela y un teatro de flamenco en el norte de Rusia.

Natasha Ráikova, de 30 años de edad, nació y creció en Volgogrado (antiguo Stalingrado). A la edad de nueve años empezó a practicar bailes de salón, aunque sus padres no pensaban que fuera en serio. A los 14, se mudó con su familia a San Petersburgo, donde eventualmente presenció un espectáculo de flamenco.

Ahora Natasha es una conocida bailarina y coreógrafa, ganadora de diversos premios internacionales, además de fundadora de un teatro y escuela de flamenco en San Petersburgo que lleva su nombre.

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Cuando le preguntan por qué cambió los bailes de salón por el flamenco, Natalia bromea diciendo que estaba cansada de tener que buscarse una pareja y decidió bailar sola.

“El flamenco se diferencia de otros bailes en que no requiere tener un cuerpo bonito y esbelto para practicarlo. Lo importante aquí es la esencia de la persona. En este sentido, se cree que cuanto mayor sea una persona, más cosas habrá visto a lo largo de su vida y más podrá transmitir desde el escenario. En otros estilos esto resulta más difícil, cuesta bailar a edades avanzadas. Con el flamenco, sin embargo, sí es posible”, comenta Natasha.

El camino del éxito no fue fácil: Natasha terminó sus estudios en la Universidad de Cultura y Arte de San Petersburgo, donde aprendió coreografía clásica y moderna, danzas de los pueblos del mundo y danza contemporánea.

Aparte de esto, recibía y continúa recibiendo clases con profesores españoles: “Llevo muchos años viajando a España para recibir clases magistrales, aunque no tan a menudo como me gustaría. Mis profesores españoles preferidos —Mercedes Ruiz (Jerez), Manuel Betanzos (Sevilla), Ángel Atienza (Sevilla) y Andrés Pena (Sevilla)— me han aportado mucho”.

Natasha cogió su primer grupo de alumnos (de entre 7 y 10 años) cuando ella solo tenía 17. Ahora, esta joven pero admirable profesora de flamenco tiene un grupo de alumnos que llevan más de una década practicando con ella y que participan en sus nuevas realizaciones. Tradicionalmente, los alumnos de la escuela de flamenco suelen participar en concursos federales e internacionales, donde además ganan los primeros premios. 

Más que un baile

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Natasha alcanzó la gloria en 2009, cuando presentó su primera producción teatral, ‘Frida’, que hoy sigue representándose con éxito en Moscú y en San Petersburgo. 

En mi opinión, la misma coreografía incorpora un enfoque propio de la dirección. En principio siempre me ha interesado el baile y quería transmitir alguna idea al espectador. Todo empezó con ‘Frida’. Cuando leí la biografía de la pintora mexicana, me llamó la atención su lucha por la vida, por el amor, el increíble talento de aquella mujer. Me impresionó tanto que quise formar parte de su historia y contársela a otros”, cuenta Natasha.

Después de una larga búsqueda, Natasha tuvo que reconocer que no encontraría patrocinadores y decidió correr ella misma con los costes de producción del espectáculo. “Estaba convencida de que el espectáculo solo se representaría una vez y, aún así, decidí seguir adelante. Lo hicimos todo con nuestras propias manos. Los trajes los diseñé yo misma y los cosió una amiga modista. Cuando contraté a la maquilladora, incluso le dije que sería para una sola vez. Después me estuvo recordando esta frase durante mucho tiempo”, se ríe Natasha.

La bailarina fue ideando los números del espectáculo a lo largo de varios años y reunió al equipo también de manera paulatina. “Lo más difícil”, confiesa Natalia, “es convencer a los miembros del equipo de que crean en el proyecto, conseguir que confíen en ti, no dejar lugar a dudas. Aunque yo misma estaba sumida en un mar de dudas”, recuerda la bailarina.

‘Frida’ se estrenó en el Teatro Estrada de San Petersburgo. Tras la primera representación el nombre de Natasha empezó a resonar en los círculos teatrales. Unos meses después, llevaron el espectáculo a Moscú y en 2012 Natasha presentó su segunda realización, el ballet flamenco ‘Juana de Arco’, que alcanzó un éxito similar. Ahora Natasha no tiene que preocuparse por los patrocinadores.

“Cuando salgo a escena, me despido literalmente de mis compañeros, de aquellos que me esperan entre bambalinas; simplemente les digo adiós, y muchos de ellos se quedan mirándome estupefactos. Me meto completamente en papel de otra persona y necesito despedirme antes de que empiece el espectáculo, porque después de este yo ya no soy yo”.

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Artículo publicado originalmente en ruso en Russki Reporter.