Necháiev, el endemoniado de Dostoievski

Fuente: wikipedia

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Serguei Necháiev fue uno de los revolucionarios que trató de propagar el nihilismo por Rusia en el siglo XIX mediante una sociedad secreta extremista. Asesinó a uno de sus miembros que creyó les traicionaría y ello sirvió como argumento de la oscura novela de Dostoievski 'Los demonios'.

“Estás con nosotros o contra nosotros” es una máxima que ha sido atribuida a numerosos personajes a lo largo de la historia, desde Orwell hasta Lenin pasando por Mussolini, pero también a Serguéi Gennádievich Necháiv, nacido en 1847, en la localidad de Ivánovo, cerca de Moscú, hijo de una humilde familia de posaderos.

Tras mudarse a San Petersburgo como profesor de religión y oyente en la universidad, Necháiev comenzó a ganar cierta presencia en los círculos revolucionarios y se le asoció con varias figuras literarias decembristas, como Piotr Tkachov. Aún en 1866, el revolucionario Nikolái Ishutin formó el grupo secreto 'Ad' (“Infierno”), que fue el mejor ejemplo para Necháiev de liderazgo, sumisión a un líder, violencia y una perfecta estructura en grupo.

Entre finales de 1868 y comienzos de 1869 tuvieron lugar una serie de disturbios estudiantiles contra las autoridades zaristas que comenzaron en la Academia Médico quirúrgica de San Petersburgo y que se propagó a Moscú, Kiev y Járkov.

Las leyendas de Necháiev

Como consecuencia de la agitación estudiantil surgió la leyenda del arresto y huida de Necháiev de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo de la ciudad petersburguesa.

Todo ello fue un truco del propio Necháiev para engrandecer su aura revolucionaria. La futura menchevique de 18 años Vera Zasulich se encontraba caminando por las calles de la ciudad cuando, desde el interior de un carruaje, alguien lanzó una nota que pedía ayuda para un tal Necháiev al que llevaban a prisión en la fortaleza antes mencionada. La policía imperial negó haber arrestado ese día a alguien con ese apellido.

Mientras todo ello ocurría, Necháiev se dirigía a Moscú para hacerse con un pasaporte falso que le condujo a Odesa y, desde allí, hasta Suiza. Cuando llegó al país centroeuropeo en marzo de 1869, Necháiev fue presentado a los emigrados rusos como un importante revolucionario fiel “a la causa”. Esto le sirvió para ganarse el respeto de los líderes revolucionarios Mijaíl Bakunin, Nikolai Ogarev y Alexander Herzen, mientras que otros sólo veían en él cierto fanatismo para justificar actos pseudorevolucionarios.

Así pues, el improvisado comité revolucionario ruso en el extranjero se puso a redactar numerosos panfletos entre abril y agosto de 1869, entre ellos Los principios de la Revolución y el polémico Catecismo del Revolucionario, cuya autoría ha sido habitualmente atribuida a Necháiev, pero que aún existen autores que sostienen que fue obra o colaboración de Bakunin.

Los endemoniados

Necháiev regresó a Rusia a finales de 1869 ya como un revolucionario totalmente respetado y, en algún momento de ese mismo año, fundó el grupo secreto 'Narodnaya Rasprava' (“La Justicia del Pueblo”). Bakunin propugnaba la formación de células compuestas por pocos hombres, cuatro o cinco, que mostrasen total lealtad a un líder para expandir la revolución nihilista. La idea era inundar Rusia de éstos pequeños grupos –que no se conocerían entre sí– y que responderían ante un único líder que coordinaría todas las estrategias.

Esta fue otra de las leyendas de Necháiev: hacer creer a sus hombres que había en Rusia cientos de células como las que ellos formaban. El grupo fue compuesto por Piotr Uspensky, un revolucionario; Alexéi Kuznetsov, hijo de una acomodada familia; Iván Ivanov, estudiante de la Academia de Agricultura Petrovski; Nikolái Nikoláev, un fiel comprometido a la causa; e Iván Prizhkov, hijo de un soldado retirado.

Ivanov era un nihilista convencido, pero se alejó de los extremistas métodos de Necháiev. Sospechó que el estudiante pudiese confesar ante la policía, por lo que decidió que era un “traidor” y convenció al grupo de la necesidad de deshacerse de Ivanov. El joven fue citado cerca de un estanque junto a la Academia de Agricultura de Moscú –actualmente Universidad Estatal de Agricultura de Rusia Timiryazev– con la excusa de hacerse con una imprenta escondida. Ivanov fue encontrado muerto el 21 de noviembre de 1869 con un tiro en la nuca y su cadáver atado con piedras y lanzado al agua. Cuatro días después, los cuatro miembros fueron arrestados, pero Necháiev había vuelto para entonces a Suiza.

Fiodor Dostoievski se encontraba en 1870 en Dresde junto a su mujer Ana y recibieron la visita de su cuñado, quien les habló de los sucesos revolucionarios de Rusia que habían terminado con el asesinato de Ivanov. El escritor se interesó por el caso, como lo demuestra la correspondencia que mantuvo con el director de El Mensajero Ruso y sus anotaciones en Diario de un escritor.

El célebre escritor ruso se inspiró en estos hombres para dibujar los pérfidos perfiles de su novela Los demonios. Rebautizó a Serguei Necháiev como el inmoral Piotr Verhovenski, el desgraciado Iván Ivanov es el eslavófilo Iván Shatov, Uspenski sirvió como inspiración para los personajes de Liputin y Virginski, como aparece en las anotaciones del borrador de Dostoievski. El personaje de Nikolái Stavrogin en la vida real sería el propio Bakunin o el revolucionario Nikolái Speshnev.

Necháiev fue encontrado por la policía zarista en agosto de 1872 en Zúrich y arrestado en el acto. El 8 de enero de 1873 fue declarado culpable por el asesinato de Ivanov y condenado a veinte años de trabajos forzados, al igual que el resto de sus compinches. El malogrado revolucionario se había quedado solo en su radicalismo; tres años antes Bakunin le escribió una carta condenando sus métodos, mientras que Marx y Engels le consideraron un “personaje infame” y “agente provocador del Gobierno ruso”.

Murió en su celda a finales de 1882 sin haber conseguido ninguno de sus planes revolucionarios, pero pasó a la historia por inspirar una de las novelas más influyentes de la historia de la literatura.