Diversidad y lengua rusa en las antiguas repúblicas soviéticas

Fuente: Getty Images / Fotobank

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La situación de la lengua rusa es muy variada dentro de los países postsoviéticos. En algunos, como Kirguistán o Kazajistán mantiene su prestigio mientras que en los países bálticos apenas es reconocida.

 Dmitri Larionov, profesor ruso, terminó la escuela en Kazajistán y allí entró en filiar de la Universidad de Moscú. "Estudiamos el primer curso en Astaná, la capital de Kazajistán, y el resto de la carrera en Moscú". Larionov ha enselado ruso a varios líderes religiosos musulmanes kazajos. "Ellos entendieron que, en un país bilingüe, saber ruso es necesario para comunicarse con los feligreses rusos y para acontecimientos formales". El 40% de los periódicos y revistas de Kazajistán se publican en ruso y el idioma se enseña en la escuela. Además, al norte del país hay regiones enteras que hablan la lengua eslava. 

Durante la época soviética se decía que el ruso era una lengua de comunicación interétnica. Y, de hecho, lo es. Los residentes de las antiguas repúblicas de la URSS, se comunicaban en ruso. En algunas zonas lo conocían mejor, como en Ucrania, Bielorrusia o el propio Kazajistán; y en otras áreas peor, como en Estonia y Armenia. Pero se enseñaba de manera obligatoria en las escuelas y, para hacer carrera era necesario saberlo. En 1991, la situación cambió radicalmente. La Unión Soviética se desintegró en 15 países distintos. Y la actitud que tienen hacia Rusia varía de unos a otros. 

Es idioma oficial en Rusia, Bielorrusia, Kirguistán, Kazajistán, Abjasia y Osetia del Sur; de amplio uso en Ucrania, siendo cooficial en algunas regiones; de amplio uso en Estonia y Letonia y de facto oficial en Transnistria (región de Moldavia). 

En la vecina de Kazajistán, Kirguistán, también hay escuelas y universidades que enseñan ruso. La lengua estatal es el kirguís y el ruso es el idioma oficial. Lilith Dabaghian se licenció en la Facultad de Filosofía de la Universidad Eslava de Biskek, capital del estado. Recibió su educación en ruso. "En la ciudad, mucha gente lo habla ­–dice Lilith–. Una amiga mía estudiaba en una escuela de Kirguistán donde en las clases se hablaba kirguís, pero hicieron la transición al ruso: se puso de moda entre ellos, se convirtió en símbolo de prestigio... " 

Al contar esta historia, Lilith toca un tema importante: el aumento del interés por la lengua rusa en los países postsoviéticos. Muchas personas entienden que su carrera está conectada de alguna manera con Rusia y, por tanto, consideran que un buen conocimiento del ruso, como en la época soviética, es clave para su éxito. 

Aunque esto, por supuesto, no ocurre en todos los países. Así, los países bálticos (Letonia, Lituania y Estonia) se unieron a la Unión Europea. Y la población, entre ellos muchos ciudadanos rusoparlantes, mira más bien hacia Europa. En los países bálticos, muy pocos de los residentes de habla rusa recibieron la ciudadanía.

En Letonia y Estonia incluso introdujeron una categoría especial para éstos: no ciudadanos del país. Una categoría que se refiere, principalmente, a la población rusoparlante, a los descendientes de militares (que fueron considerados ocupantes), o a quienes no aprueban el examen de conocimientos de letón o estonio. En Letonia, estas personas suman unos 287.000 habitantes, o aproximadamente el 15% de la población; y en Estonia son 90.000 personas, es decir, alrededor del 7% de la población. Sin embargo, incluso con los pasaportes de "no ciudadano", tienen los mismos derechos que los ciudadanos de la UE. 

Ucrania está en algún lugar entre los países prorrusos y los países bálticos. Allí, casi la mitad de la población habla en ruso, pero hasta hace poco el ruso solo tenía estatus de lengua oficial en la República Autónoma de Crimea. En las universidades, la educación se lleva a cabo en ucraniano, y en las escuelas el ruso se estudia como lengua extranjera. En 2012 se aprobó una ley por la cual se otorgaba al ruso el estatus de lengua oficial, en aquellas regiones donde la población de habla rusa supera el 10%. 

Los jóvenes de las regiones rusoparlantes miran hacia Rusia. Nikolái Fedin, de Járkov, está estudiando en Moscú. Antes de esto, se graduó en Magisterio en ucraniano en Járkov (la segunda ciudad de Ucrania), pero quería continuar sus estudios en Rusia. "Los extranjeros tienen que pagar para estudiar en Rusia –dice– mientras que para los ciudadanos rusos la educación es gratuita. Tuve suerte de tener parientes cercanos en Moscú y la oportunidad de obtener un permiso de residencia para continuar mis estudios de manera gratuita". 

A pesar de la dureza de las leyes de inmigración en Rusia, ahora en las universidades rusas estudian alrededor de 30.000 ciudadanos de la antigua Unión Soviética. Y si se mantiene la dinámica de los últimos años, la cifra seguirá creciendo. 

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