“Cantamos en 30 lenguas, para todo el mundo”

Tatiana Lvovna Vladímirskaya, directora artística del conjunto Grenada. Fuente: Román Kiselev

Tatiana Lvovna Vladímirskaya, directora artística del conjunto Grenada. Fuente: Román Kiselev

El conjunto popular de Rusia Grenada es un fenómeno inusual en la escena internacional. Su repertorio está formado por música tradicional y rock, clásica y jazz, composiciones propias y antiguas romanzas. Pero la línea principal del conjunto son el estudio y la interpretación de las músicas de los pueblos del mundo. En este sentido el trabajo del conjunto no tiene precedentes. Tienen programas enteros compuestos por canciones y danzas de Holanda, Grecia, India, Estados Unidos, todos y cada uno de los países de Latinoamérica, así como música oriental árabe, armenia, francesa y de los países africanos... En los conciertos de Grenada suenan más de 30 lenguas de distintos pueblos del mundo. Los miembros del grupo no sólo interpretan las canciones en estos idiomas, sino que además dominan muchos de ellos. Grenada tiene como norma presentar los conciertos en la lengua del público ante el que actúan. En mayo actuarán en Argentina.

El grupo no hace playback, sus actuaciones en directo deleitan al público en distintos lugares del mundo.

El éxito y la larga trayectoria de Grenada se deben a la singularidad de su director artístico, Serguéi Vladímirski (1951-2006). Este músico, investigador, compositor y cantante poseía una asombrosa facilidad para tocar cualquier instrumento, sin importar la época o la cultura a la que pertenecieran.

Transmitió a sus alumnos los secretos de los ritmos y armonías más complejos, los misterios de la comprensión de la música y el espíritu de los habitantes de países lejanos. Le llamaban "el súper multi-instrumentalista", ya que poseía más de 760 instrumentos musicales. Aunque por encima de todo era un pedagogo inigualable que formó toda una pléyade de discípulos.

Los mejores luthiers del mundo fabricaban los instrumentos exclusivamente para este maestro. De este modo, en los conciertos de Grenada puede sonar una guitarra del español Valeriano Bernal, un nay y una flauta de Jan Visitiu, un charango y una quena de Jairo Parra o balalaikas de Alexander Sharov y de Vladímir Azhekukov.

En la actualidad los alumnos de Serguéi Vladímirski continúan dedicándose al desarrollo de diálogos culturales entre Rusia y otros países en el idioma más pacífico y maravilloso del mundo: la música.

Grenada ha actuado en las mejores salas del mundo, como el Royal Albert Hall en Londres, el teatro Presidente Alvear, el Concejo Deliberante y el Cabildo de Córdoba en Argentina, el Palacio de Finlandia en Helsinki, el teatro de Volksbühne en Berlín, entre otras. Sus giras dan la vuelta al mundo pasando por Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Alemania, España, Italia, Grecia, Argentina, Uruguay, Paraguay, Malasia, China y una larga lista de países.

El conjunto ha sido premiado en las ediciones XI y XII del Festival Mundial de Juventud y Estudiantes de La Habana y de Moscú. También ha obtenido premios en festivales internacionales en China, Italia y Argentina. La biografía del conjunto cuenta con su participación en el programa cultural de las Olimpiadas de Moscú, las Universiadas, competiciones deportivas juveniles, así como con la colaboración con clubes deportivos de distintos países.

Grenada ha recibido la Gran Medalla de Oro A.Becker en Alemania, el premio de la Casa de Granada en España, la orden de la amistad en Cuba, la Orden Francisco de Miranda (la mayor condecoración venezolana, 2010) y la Orden de Bernardo O'Higgins (la mayor condecoración de Chile, 2009).

A comienzos de mayo de 2013 el conjunto viajará a la capital de Argentina, Buenos Aires, donde dará varios conciertos.

La directora artística de Grenada es Tatiana Lvovna Vladímirskaya, doctora en historia y autora de un gran número de artículos científicos y libros sobre cultura musical de los pueblos del mundo, con la que un periodista de Rusia Hoy ha tenido ocasión de conversar. 

Fuente: Román Kiselev

Háblenos para empezar de la historia de la creación del conjunto.

Nos encontramos precisamente en el lugar donde nació el conjunto Grenada, el Instituto de Latinoamérica de la Academia Rusa de Ciencias.  Siempre ha sido uno de los más importantes órganos de estudio de los países de Latinoamérica, y lo sigue siendo. El Instituto es muy interesante, y yo me considero afortunada de haber trabajado en él durante los mismos años de la existencia del grupo Grenada. 

¿Desde cuándo existe el conjunto? 

Ya son más de 40 años. Comencé a trabajar aquí muy joven y un día, por casualidad, a mis amigos y a mí se nos ocurrió la idea de crear el conjunto musical.

Antes era un grupo pequeño, lo formaban sólo siete personas. Había quien tocaba la guitarra, quien tocaba otros instrumentos, otros cantaban y yo me encargaba de la organización.  Pensábamos que el grupo era algo que duraría un tiempo determinado y se convirtió en algo para toda la vida... 

Tienen canciones en 30 idiomas distintos, ¿cómo sucede esto, el conocimiento de lenguas extranjeras es un criterio obligatorio a la hora de escoger a los miembros del grupo o las van estudiando por el camino?

No, en absoluto. El grupo se formó en el Instituto de Latinoamérica, así que al principio cantábamos las canciones únicamente en la lengua que estudiábamos y conocíamos bien: el español.

Porque intentábamos explicar, a través de nuestras canciones, qué sucedía en los países de Latinoamérica. Sobre todo porque creamos el grupo en febrero de 1973 y en septiembre de ese mismo año en Chile tuvo lugar el golpe de estado dirigido por Pinochet. 

Y en nuestro país, la juventud reaccionó muy rápidamente a estos acontecimientos. Fue una situación que preocupó a la sociedad y causó una enorme resonancia. Eran acontecimientos horribles, sin precedentes. La sociedad moderna ya está acostumbrada a que haya asesinatos y robos cada día. Pero antes no había nada de esto, ¡era algo del todo incomprensible! ¿Cómo se puede asesinar a personas porque quieren construir su propio estado por sí mismos? Para nosotros era algo salvaje.

}

Muchos de nuestros amigos vivían en Chile en aquella época. Algunos de ellos murieron. Y cuando todo el país se levantó, nosotros también comenzamos a participar activamente en manifestaciones en Moscú y otras ciudades de Rusia. Entregamos una gran cantidad de material al museo de la solidaridad que se abrió en Santiago en aquel entonces. Porque en Chile se había creído durante mucho tiempo que en la Unión Soviética no había ningún documento sobre nuestra solidaridad. Como si hubiéramos sido el único país del mundo que permanecía indiferente.

Después viajamos para participar en un festival internacional, luego en otro... A los extranjeros les gustaba nuestro grupo y comenzaron a invitarnos de todas partes. Y entonces comprendimos que interpretar canciones fuera de Rusia en una lengua extranjera era algo absurdo y comenzamos a incluir en el repertorio canciones rusas. También nos interesaba la música con la que nos encontrábamos en estos festivales musicales. Así que empezamos a incluir también canciones en otros idiomas. 

¿Cómo conoció a Serguéi Vladímirski?

En 1978, en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de La Habana conocimos al gran músico Serguéi Vladímirski, que entonces formaba parte de otro conjunto, pero conseguimos convencerlo para que actuara con nosotros. Y entonces comenzó una época totalmente distinta, porque este hombre tenía a todo el mundo a sus pies. 

Tocaba espléndidamente los instrumentos de todos los países del mundo y hablaba una enorme cantidad de lenguas extranjeras. No se me ocurre ninguna lengua que se le resistiera. Era un hombre extraordinario.  Y por esta razón comenzamos un importante trabajo de investigación de las músicas de los pueblos del mundo.

Él dirigía esta investigación, ya que no quería que cantáramos las canciones repitiendo las letras como papagayos, así que profundizamos en el estudio del sentido con la ayuda de documentos, libros y otros materiales. Gracias a esto sabemos de qué hablamos, no nos dedicamos a tocar únicamente.

No sabemos tocar, como él, todos los instrumentos, pero tenemos su colección. En ella disponemos de unos 1.000 ejemplares.  Algunos de ellos son muy raros, como por ejemplo el que nos regalaron en el último concierto. Es un instrumento de Senegal que se llama “kora”.  

¿Los miembros del grupo son fijos o van cambiando?

Son fijos. Los miembros más antiguos del grupo llevan con nosotros casi desde el principio. Uno de ellos y yo somos los fundadores, y el resto de miembros son alumnos de Serguéi Vladímirski. Algunos se formaron con él desde la infancia. Pero nosotros no cerramos puertas, nuestro grupo no tiene una dimensión concreta. 

¿En qué países de Latinoamérica han actuado?

Comenzando por el primer país, Cuba, en el que actuamos en 1972 y al que hemos vuelto en incontables ocasiones, hemos estado en América Central: Nicaragua, Costa Rica, Panamá y México. Después Perú, Argentina, Uruguay y Paraguay. En cada uno de ellos hemos estado varias veces.

Y nos sentimos afortunados de haber podido actuar en estos países, siempre hemos sido bien recibidos, un viaje superaba al otro, hemos tenido miles de aventuras. Por ejemplo, en Paraguay nos sucedió algo muy interesante. Es un país con el que la Unión Soviética no tuvo relaciones diplomáticas durante mucho tiempo. Y nosotros fuimos los primeros que entramos en el país con pasaportes soviéticos: nuestros visados eran los números, 1, 2, 3, etc.

Durante nuestra estancia el país se enamoró de nosotros hasta el punto de que me entregaron una carta dirigida al Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia con la propuesta de establecer relaciones diplomáticas. Llegó a ser incluso ridículo que todos estos documentos pasaran por nuestras manos. Y de este modo incluimos a Paraguay en la órbita de nuestra diplomacia.  Esto es lo que se llama el poder mágico del arte... 

 Los coloridos trajes que lleváis son una especie de tarjeta de visita del grupo, ¿quién se dedica a diseñarlos y confeccionarlos?

Tenemos una infinidad de vestidos. Las personas que se encargan de nuestros vestidos van cambiando. En general, el asunto de los vestidos es algo muy difícil, porque solemos interpretar canciones de distintas culturas, y tocar flamenco español con vestidos tradicionales rusos sería algo estúpido. Por ello, no somos muy partidarios de los vestidos folclóricos. Incluso no nos definimos como un conjunto de folclore musical.

Más bien interpretamos canciones que gustan en uno u otro país del mundo, sin limitarnos. Tal como hacía Serguéi Vladímirovich, no nos imponemos ninguna frontera. Si a él le gustaba cómo sonaba un instrumento en una u otra canción, no le importaba que el instrumento fuera parte del folclore o no. Esto también nos lo enseñó él.   

¿Podría desvelar para nuestros lectores algún detalle sobre su próximo viaje a Argentina? ¿Cuál será el programa? 

Por supuesto, con mucho gusto (sonríe). En primer lugar, conozco muy bien al público que nos espera allí.  Hemos estado varias veces en Argentina, aunque a Córdoba y Buenos Aires vamos por primera vez.

El público ante el que hemos actuado anteriormente no era ruso, sino argentino e internacional. Y ahora nos espera un viaje más específico, tenemos programados muchos conciertos, actuaremos en todos o casi todos los clubes rusos, como el club Ostrovski, el club Belinski, el club Pushkin... Y también en algunos clubes ucranianos.

Así que sabemos muy bien qué gusta a este tipo de público, les llevaremos canciones que les puedan resultar agradables e interesantes, que puedan grabar y cantar después.

Serán canciones rusas y ucranianas, queremos mostrarles canciones de otros pueblos de nuestro país para ampliar sus miras: canciones armenias, osetias, georgianas, moldavas, bielorrusas... Nos ha invitado un consejo especial que reúne en Argentina a los clubes rusos, bielorrusos y ucranianos.

Estuve en Argentina en agosto del año pasado y escuché las canciones que se cantan en estos clubes. Y generalmente son las que nosotros llevamos allí hace 20 años. E incluso las cantan con letras que nosotros inventamos en su momento. Alguna vez nos oyeron cantar con letras en español y hoy en día muchos rusos argentinos cantan estas canciones escritas por nosotros.

Repito que habrá muchas canciones rusas que gustarán al público local. Tenemos un programa especial de hermosas romanzas rusas y canciones sobre la guerra, pensadas para la celebración del 9 de mayo. Nuestra arma secreta es que también cantaremos sus canciones, lo cual es algo muy importante. Habrá canciones de León Gieco, Mercedes Sosa, de la que hemos sido grandes amigos. Canciones del cantautor cubano Silvio Rodríguez. Habrá muchísimas canciones. 

¿Qué más planes tiene Grenada, además del viaje a Argentina? ¿Tienen planeado algún otro viaje a otro país?

Tenemos pensado viajar a Suecia, a un encuentro de latinoamericanos que viven en Europa. El evento está previsto para conmemorar el 40º aniversario del golpe de Estado en Chile. Muchos latinoamericanos que viven en Europa llegaron a este continente debido precisamente a este acontecimiento histórico.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.