Miel fermentada: La cerveza artesanal de la antigua Rus

Cocina
GEORGUI MANÁEV

Ni la medovuja, ni la kvas, y seguramente tampoco el vodka… Esta antigua bebida de miel casi olvidada fue la que de verdad asombró a los extranjeros y por lo visto otorgó un inmenso poder a algunos bogatyres rusos. 

Viajemos en el tiempo al siglo X en las tierras de la Rus’, a la ciudad de Suzdal en concreto. Un día importante en la vida de la familia de un guerrero con dinero: nace un hijo. Y lo que es más importante, su abuelo está vivo para ver cómo lo traen al mundo, una ocasión poco común, ya que en la antigüedad la vida era mucho más dura, y no existía asistencia médica regular. El abuelo está feliz y se dirige a su granero para traer la bebida propia para la celebración, una que empezó a hacer hace unos 40 años. Y no, no es vino o coñac.

Una bebida sin... agua

Los antiguos rusos no tenían viñedos y no producían licores pesados. La miel era el principal ingrediente usado en aquellos tiempos para hacer bebidas alcohólicas. Pero antes de que se popularizara la medovuja, una bebida fermentada hirviendo una mezcla de miel y agua, existió otra. Esa bebida especial tardaba en ser producida docenas de años y se llamaba stavleni miod (ставленный мёд, ‘miel envasada’). Lo peculiar de ella era que se producía sin añadirle agua.

La primera mención de esta bebida proviene de Ahmad ibn Rustah, un explorador y geógrafo persa del siglo X, autor de un compendio geográfico conocido como Libro de los Tesoros Preciosos. En él, describe brevemente el modo de vida de los antiguos eslavos, mencionando que preparan una bebida de miel en barriles de madera. ¿Sobre qué estaba escribiendo Rustah?

Simplemente, espera durante 40 años

El proceso se llamaba medostav (медостав, 'envasar miel'). Así que sigamos a nuestro abuelo de Suzdal preparándolo desde sus primeros años.

La miel era abundante en la antigua Rusia, y la ‘miel envasada’ requería mucha. Se tomaban dos partes de miel fresca pura y se mezclaba con jugo de bayas, agregando especias (ahora desconocemos cuales) para formar una sustancia estable no perecedera. No se añadía lúpulo, levadura o agua. Durante los primeros meses, la mezcla se dejaba fermentar en frascos abiertos y se vertía de uno a otro unas cuantas veces.

El siguiente paso era verter la mezcla en barriles de madera que se sellaban herméticamente con alquitrán y luego se cavaban en la tierra, creando un espacio hermético. En estos barriles bajo tierra, el proceso de fermentación debía continuar durante 15 a 40 años. El tiempo mínimo era de 8 años, y a esta “miel envasada” se le llamaba joven. Ten en cuenta que la fermentación de bebidas bajo tierra fue popular en diferentes culturas, como en el caso del kvevri, un tipo de recipiente utilizado para la fermentación, almacenamiento y envejecimiento del vino tradicional georgiano.

Obviamente, sólo las personas muy ricas podían permitirse la preparación de tal bebida. Como señaló Ibn Rustah, de un barril sólo salían 10 jarras (unos 10 litros/21 pintas) de bebida (aproximadamente, 80-100 litros/170-210 pintas). A medida que pasaban decenas de años, se excavaban los barriles y la mezcla en su interior se dispensaba mezclada finalmente con agua y miel fresca (no hervida).

Si se quería que la bebida de miel se preparara más rápido, había que añadir aceleradores de fermentación natural como el lúpulo. Esta miel se llamaba miel de lúpulo y estaba lista en “sólo” 10 años. Cuando la mezcla inicial se hervía y luego se ponía a fermentar, estaba lista para ser bebida en cosa de un mes. La técnica empleada era muy parecida a la elaboración de la cerveza. De esta manera, nació la medovuja.

La “miel envasada” dejó de usarse alrededor de los siglos XV y XVI, y los secretos de su producción, desgraciadamente, fueron olvidados. Pero la tradición rusa decía que era la “miel envasada” la que ayudó al bogatyr Iliá Muromets a superar su parálisis y levantarse de nuevo para enfrentarse a sus enemigos.

LEE MÁS: Cuánto cuesta la mejor miel del mundo