Rusia atenta ante la volátil situación política en Venezuela

Reuters
Rusia es un aliado clave y uno de los mayores socios comerciales de Venezuela. Moscú se ha valido de esta relación para relanzar su política exterior en América Latina. De modo que el país eslavo no es ajeno a la situación política del país latinoamericano. El reciente aumento del poder de militares como Vladimir Padrino podría ser del interés de Moscú.

El informal traspaso de poder a Vladimir Padrino, actual ministro de Defensa de Venezuela, podría favorecer los intereses de Moscú, ya que este mantiene una cálida relación con su homólogo ruso Serguéi Shoigú.

En febrero de 2015 el político ruso visitó Caracas donde se reunió con Padrino. "Nuestros países condenan de manera unánime los intentos de algunos países de imponer por la fuerza", declaró el político ruso. "Vemos la disposición de nuestros socios venezlanos para formar un frente unido con nosotros para hacer frente a los desafíos más serios a los que se enfrenta la comunidad global".

Según los expertos rusos, las declaraciones de Shoigú eran un intento por presentar a Rusia y a Venezuela unidas contra los países que tratan de marginarlas. El país eslavo sufre una serie de sanciones económicas tras los sucesos en Ucrania mientras que se ha amenazado a Venezuela con expulsarla de la Organización de Estados Americanos por "no cumplir con los estándares democráticos" y por perseguir a activistas sociales.

La elección de Padrino no es casual. Por una parte, tiene una reputación de ser un líder medianamente moderado.

Durante el auge de las protestas sociales declaró que el ejército respetaría la constitución (lo que implicaba que no abriera fuego contra los manifestantes) y que aquellos que pedían lo contrario eran unos provocadores. Además, al contrario que otros militares, nunca ha sido acusado de estar involucrado en el tráfico de drogas ni con el Cartel de los Soles. De modo que el gobierno tiene la esperanza de que Padrino sea capaz de lidiar con la situación sin tener que apoyarse en la fuerza.

Por su parte, Moscú no desea ver cambios radicales en los pasillos de poder de Caracas y no tiene interés en que la oposición tome el poder. A principios de 2016 la Asamblea Nacional cuestionó la legalidad del acuerdo entre Rosneft y PDVSA. Los diputados venezolanos argumentaban que el acuerdo, valorado en 500 millones de dólares, no era lo suficientemente transparente y que no era de interés nacional.

Además, en caso de que el Partido Socialista Unido de Venezuela salga del poder también estarían bajo amenaza los contratos a largo plazo en el ámbito militar. El monto total de estos acuerdos firmados entre 2001 y 2013 asciende a 11.000 millones de dólares. Casi todo el equipamiento militar de Venezuela, a excepción del transporte aéreo y el equipamiento naval, es de origen ruso.

Hay dudas de que el reputado y respetado ministro de Defensa sea capaz de recomponer el país. Padrino se enfrenta al riesgo de que el descontento a causa de la escasez de alimentos, los bajos salarios, los deficientes servicios de salud y la falta de confianza en el futuro desemboquen en disturbios. Al mismo tiempo, muchos miembros de las Fuerzas Armadas se enfrentan a las mismas estrecheces financieras que sus compatriotas.

"Los oficiales ganan poco a causa de la hiperinflación que ha sufrido el país", dijo el teniente exiliado en EE U José Colina. Según sus palabras, un coronel tiene un salario mensual equivalente a 60 dólares en el mercado negro y el de un teniente es de 28 dólares.

El general Antonio Rivero confirmó que el ejército no es inmune a la crisis económica. "Es muy posible que en caso de que haya disturbios, muchos soldados y oficiales apoyen a los rebeldes".

Otra evidencia de la difícil situación en Venezuela son los datos de producción de petróleo. El 95% de los ingresos de las exportaciones provienen del crudo, según Bloomberg, y la producción ha caído a 2,18 millones de barriles diarios – lo que supone 240.000 menos respecto al año pasado y el nivel más bajo desde 2003, cuando Petróleos de Venezuela fue paralizada por una huelga.

Los analistas rusos coinciden en que el enfoque de Rusia en Venezuela y otros países latinoamericanos tiene que ser de esperar y ver cómo se desarrollan los los acontecimientos. Borís Martínov, director del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia, señala que la izquierda ha perdido el poder en algunos de los mayores países de América Latina, lo que incluye Brasil, Argentina y Perú, pero que eso no significa necesariamente que las relaciones con Rusia vayan a empeorar.

"En Argentina un presidente de derechas a remplazado a uno de izquierdas, pero eso no ha tenido impacto en nuestras relaciones", declara Martínov. "Hemos sido capaces hasta ahora de evitar la retórica izquierda/derecha, que dejó de estar de moda hace tiempo". Martínov cree que los países latinoamericanos, al igual que Rusia, buscan "su propio modelo nacional que sea especialmente apropiado para sus intereses nacionales".

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