El incierto futuro del polémico Ramzán Kadírov

El presidente ruso Vladímir Putin con el líder checheno Ramzán Kadírov en el Kremlin, el 10 de diciembre de 2015.

El presidente ruso Vladímir Putin con el líder checheno Ramzán Kadírov en el Kremlin, el 10 de diciembre de 2015.

Sputnik
El mandato del político vence en abril y en los últimos meses ha estado implicado en una serie de escándalos. ¿Cuál es la postura del Kremlin ante el mandatario checheno?

En abril de este año vence el mandato de Ramzán Kadírov al frente de Chechenia. El polémico mandatario regional se ha visto envuelto en una serie de escándalos recientemente, sobre todo por su ataques a la oposición.

Kadírov publicó en Instagram un montaje de vídeo en el que se veía al presidente del partido PARNAS, Mijáil Kasiánov, a través de una mirilla telescópica. Es una de sus últimas polémicas en los últimos meses. Miembros de la oposición le acusan de dar la orden para el asesinato de Borís Nemtsov y de la defensora de los derechos humanos Natalia Stemírova. Al mismo tiempo, es capaz de realizar manifestaciones con gran apoyo popular en Grozni (capital de Chechenia) de apoyo a él y a Putin.

Ramzán asumió el cargo en 2007, con 30 años y poco después del asesinato de su padre, el anterior presidente Ahmad Kadírov, y tras la renuncia del mandario Alu Aljánov.

En marzo de 2011 el órgano legislativo aprobó un nuevo mandato suyo de cinco años, tras la recomendación recibida por parte de Putin. El mandatario checheno se ha mostrado leal a Putin y así lo ha reiterado en las recientes declaraciones acerca de su posible continuidad en el cargo:

"Es una decisión que le corresponde al presidente Vladímir Putin. Y yo soy un soldado de infantería que dirá: '¡A la orden!'", dijo Kadírov a la agencia Interfax.

Al contrario de las vecinas repúblicas de Daguestán e Ingushetia, en las que los parlamentos regionales escogen al líder regional, las elecciones en Chechenia serán directas.

La reacción del Kremlin añade otra vuelta de tuerca a las polémicas declaraciones de Kadírov. El jefe de prensa del presidente, Dmitri Peskov, declaró que el futuro político del líder de Chechenia no se tomaría antes del final de su mandato.

A finales de enero, Putin se refirió a Kadírov como un líder cualificado y le agradeció sus logros y los de su padre al frente de la república.

Serguéi Ivánov, jefe de la administración presidencial, fue claro al explicar que no hay ningún problema respecto a la situación en Chechenia. Numerosos analistas interpretaron estas declaraciones como una muestra de apoyo del Kremlin a la dura retórica de Kadírov contra la oposición no parlamentaria.

Apenas ha pasado un mes, pero el líder checheno da muestras de nerviosismo. Según Ígor Bunin, director del Centro de Tecnologías Políticas, el presidente ruso evita los contactos con Kadírov y la única comunicación que mantiene con Moscú es a través del director de la administración presidencial, Viacheslav Volodin.

De modo que, ¿qué hay detrás de las declaraciones de Kadírov? ¿Podría ser sustituido uno de los favoritos del Kremlin? Y en caso de que sea así, ¿habrá grandes cambios en Chechenia?

El líder checheno tiene un estatus especial en comparación con otros líderes regionales. Ninguna otra parte de Rusia ha sido una entidad prácticamente soberana de la jurisdicción federal y es en Chechenia donde las autoridades regionales tienen más autonomía e independencia.

Ningún otro presidente regional se atreve a desafiar a las autoridades federales en público y nadie se ve a sí mismo como alguien que cumple órdenes directas del presidente de Rusia. "La Chechenia pacificada" se ha convertido en un símbolo de la Rusia contemporánea, del mismo modo que la independencia en política exterior, "la soberanía" y la vuelta a la arena internacional.

Kadírov entiende perfectamente que debe ser capaz de mantener ese mito, aunque sus últimas actuaciones políticas no concuerdan con esa imagen.

Sin embargo, la estabilidad de Chechenia determina las ambiciones de su líder para involucrarse en la política nacional de Rusia y en política exterior. Kadírov ha dado muestras de que Chechenia se le queda pequeña, pero sus pretensiones de convertirse en un político a nivel nacional seguramente se encuentren con las reticencias de algunas autoridades en Moscú. Entre sus oponentes no solo está la oposición, sino también las fuerzas de seguridad, diplomáticos e importantes figuras de la administración a los que les gustaría ver a Kadírov siguiendo órdenes y no dándolas.

Ese parece ser el gran dilema de la situación actual en torno a Kadírov. ¿Cómo hacer que siga siendo un líder regional leal sin dejarle que cruce determinadas fronteras? Es una pregunta difícil de responder, sobre todo porque el Kremlin ha dedicado mucho tiempo a reforzar el poder de Kadírov y a eliminar posibles alternativas. Moscú no solo le ha dotado de recursos administrativos sino que también ha trabajado duro para apoyar su autoridad dentro de Chechenia. 

A pesar de lo autoritario que pueda ser, la capacidad para llegar hasta las instancias más altas para resolver cuestiones importantes, una activa presión para defender determinados intereses étnicos y los intentos por defender a los chechenos por todo el mundo han aumentado su popularidad en su región.

No cuenta con un apoyo absoluto pero no puede ser despedido fácilmente y ser susituido por alguien capaz de mantener la estabilidad en Chechenia. Aunque la cuestión más problemática no es el recambio de un líder sino la creación de una estructura de poder alternativa. Sin esto, Chechenia tendría otro "padre de la república", pero con otro nombre.

Hay muchas cosas que no se discuten abiertamente y se deciden alejadas de la mirada del público. Las fuertes opiniones de Kadírov son una manera de poner a prueba al Kremlin, que tiene que considerar muchas cosas antes de dar este asunto por cerrado.

Otro tema es que las intrigas que se dan alejadas de la opinión pública dejan en un segundo plano las cuestiones acerca de la integración de Chechenia en Rusia, algo por lo que tantos sacrificios ha habido en los últimos años.

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