Rusia protagoniza la Tercera Guerra Mundial en película británica

La BBC presenta un inverosímil escenario en Letonia

La BBC presenta un inverosímil escenario en Letonia

captura de la pantalla
La BBC presentó “La Tercera Guerra Mundial: en el puesto de mando”, en la que dibuja un escenario que responsabiliza a Rusia de desencadenar un nuevo conflicto. Expertos rusos consideran que es totalmente inverosímil.

La BBC emitió la semana pasada el largometraje titulado La Tercera Guerra Mundial: en el puesto de mando en el que se lanza la hipótesis de un alzamiento de la población rusoparlante de Letonia, pequeño país báltico miembro de la OTAN.

Los disturbios desembocan en un enfrentamiento armado con el Ejército letón. Mientras tanto, en el puesto de mando, situado en Londres,  los miembros del alto consejo militar del Reino Unido tratan de determinar cómo el país y la OTAN deben responder al apoyo ruso a los insurgentes.

Las primeras imágenes de la Tercera Guerra Mundial parecen sacadas de un documental de lo ocurrido en primavera de 2014 en Donetsk y Lugansk. Un grupo de gente, que grita “¡Rusia, Rusia!”, ocupa el ayuntamiento de la ciudad letona de Daugavpils y proclama la Unión Latgalo-Rusa. Reclaman un referéndum sobre el estatus de Latgalia, región con un gran número de residentes rusos étnicos.

La analogía con el este de Ucrania es obvia y la película obliga al espectadora pensar qué podría ocurrir si el escenario de Donbass se repitiese en un país miembro de la OTAN que, según la carta de la Alianza, debe ser protegido. Sin embargo, los expertos rusos creen que, a diferencia de Donbass, en Latgalia no hay nadie que podría retirar la bandera letona del ayuntamiento y luchar contra la policía local.

“La población de Letonia y de otros países bálticos ha optado por ser parte Europa. En esos países no hay tantos partidarios de Rusia como en Crimea o Donbass”, afirma el analista militar Kostantín Sivkov. 

La misma opinión sostiene Vladímir Kólosov, presidente de la Unión Geográfica Internacional y especialista en geografía política. Según él, los rusos étnicos en Letonia, Lituania y Estonia son leales a los gobiernos de estos países.

“En Letonia, así como en otros países bálticos, nunca hubo potentes partidos o movimientos prorrusos. Todos los rusos que querían volver a Rusia, lo hicieron en la década de los 90, y los que decidieron quedarse, están bastante satisfechos con su vida”, comparte Kólosov con RBTH. El experto cree que los 'rusos bálticos' han conservado su identidad rusa y al mismo tiempo se sienten cómodos como ciudadanos de otros países y no buscan volver a su país de origen.

“El problema de los 'no ciudadanos', apátridas rusos que vivían en los países bálticos sin tener ciudadanía letona se está resolviendo poco a poco. En el últimos año se les ha concedido la ciudadanía, aunque es un proceso lento”, afirma Kólosov.

Aniquilación mutua

Según la trama planteada por la película de la BBC, Rusia y la OTAN se ven forzadas a ir subiendo sus apuestas en el peligroso juego de la guerra y los militares británicos tratan de demostrar su fidelidad al principio de seguridad colectiva de la OTAN y de prevenir una guerra nuclear.

Pero al final, a causa de una escala de tensión, ocurre lo peor y los protagonistas se preparan para un ataque nuclear en Londres.

En opinión de Konstantín Sivkov, en realidad los países de la OTAN entienden que no tiene sentido tener un conflicto con Rusia. “Si excluimos el factor nuclear, los países de la OTAN cuentan con una sustancial superioridad militar. En caso de que haya un enfrentamiento utilizando armas convencionales, Rusia perdería. Pero, ¿cuál es el siguiente paso? Piénsalo: las fuerzas de la OTAN destruyen el Ejército ruso y avanzan hacia el interior del país. Es obvio que el último recurso del Kremlin serían las armas nucleares”.

Pero lo contrario también es cierto. Un ataque de Rusia a la OTAN solo tendría resultados catastróficos para Moscú. “Un hipotético ataque nuclear sería respondido con  otro ataque nuclear”, apunta Sivkov. Cree que la falta de verosimilitud de la película reside en presentar a Rusia como una fuerza temeraria. “Rusia no tiene opciones en una guerra contra la OTAN. El Kremlin entiende esto perfectamente y eso hace que el conflicto no se agrave”.

Leonid Ivashov, presidente de la Academia de Problemas Geopolíticos, considera que la “posibilidad de un ataque nuclear mutuo es la parte menos realista del largometraje. Ni Moscú ni Bruselas quieren una escalada hasta ese punto”. Es más, Ivashov señaló que si hay que considerar la posibilidad de un gran conflicto, la zona de mayor peligro es Oriente Próximo. “En Siria continúa la sangrienta guerra civil y Rusia mantiene sus tensiones con Turquía”.

El 25% de los 1.266.375 habitantes de Estonia y el 27,8% de los 2.178.443 habitantes de Letonia son étnicamente rusos, gran parte de los cuales están catalogados como no-ciudadanos, por lo que carecen de derechos básicos como el sufragio en las elecciones generales y el acceso a diversos cargos en la administración.

 

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