El enigmático destino de Stalin

Fuente: Ria Novosti

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Todo lo que las estrellas predijeron para el entonces niño Iósif Dzhuhashvili de la pequeña ciudad georgiana de Gori fue una muerte por accidente a una edad temprana. Pero por un extraño curso de las circunstancias, resultó vivo.

Por su salvación Iósif quedó agradecido a Dios y cursó estudios en un seminario hasta que se encontró con la persona que haría que empezara a vivir una doble vida. Muy pronto, el mundo entero lo conocería por el nombre de Stalin, lo que significa 'hombre de hierro', cruel caudillo, falto de emociones y sentimientos.

¿Qué ocurrió después del trágico accidente en Gori? ¿Cómo un modesto seminarista se convirtió en un asesino sangriento y en un déspota?

La divulgación de los secretos biográficos de Iósif Dzuhgashvili en la Unión Soviética podían costar la pena de muerte.

En 1890 en la pequeña ciudad de Gori, en el Imperio ruso, unos niños cantaban en la calle una canción religiosa cuando hacia ellos se abalanzó un carruaje cuyos caballos se habían desbocado sin control. Al verlo, salieron corriendo hacia los lados, excepto el pequeño Iósif o Sosó, el dimunitivo, que de un golpe de la pezuña de un caballo cayó al suelo quedando sin respiración.

Si el golpe con la pezuña del caballo hubiera dado en la cabeza del muchacho, el accidente de Gori, podría haber cambiado por completo la historia del futuro gran imperio que se llamó la Unión Soviética. Hijo de un zapatero y una lavandera, llegaría a ser el líder del país más grande de la tierra. Más conocido como Iósif Stalin o José Stalin para el mundo hispanohablante.

En 1932 los periódicos soviéticos recordaron audazmente aquel accidente en Gori e incluso publicaron una entrevista con la madre de Stalin en la que contaba demasiados detalles del pasado. Sus enemigos intentaban por todos los medios destruirlo. Stalin con esfuerzo aguantó su ira. Ese día llegó al Politburó una carta en la que se prohibía cualquier otra entrevista con su madre. Hasta su propia muerte, su biografía oficial se reducía a tres frases:

“Nació en Gori. A los 15 años se unió a la lucha revolucionaria. Y después de la muerte de Lenin dirigió el Partido y el Estado”. Y cualquier intento de revelar más detalles sobre la infancia y adolescencia del dictador, estaban  severamente prohibidos.

¿Qué es lo que escondía con tanta precaución el padre de todos los pueblos de la Unión Soviética?

La relación con su padre le marcó profundamente dejándole un trauma de por vida, las peleas eran continuas en la casa, el zapatero llegaba borracho, con los bolsillos vacíos y en una ocasión la pelea acabó con hemorragias para Iósif, que se prolongaron durante dos semanas. Uno de los golpes fue directo al riñón.

Se barajaba la posibilidad de que el zapatero de Gori no era realmente su padre sino, presumiblemente, un mercader de vinos de nombre Yákov Ignatashvili para el que la madre de Stalin trabajó y el cual ayudaba a la familia económicamente e incluso pagó los estudios del pequeño Iósif en el seminario.

Los rumores llegaron al pequeño Sosó y este empezó a despreciar a su madre. Ser hijo bastardo le traumó tremendamente, pero aún así, prefería en contra de su voluntad que los rumores acerca de su condición de bastardo fueran ciertos pues él mismo odiaba a su supuesto padre y cuando años más tarde se expandieron los rumores de que el verdadero padre podría ser el conocido viajero de expediciones ruso Nikolái Przhevalski, le resultaron convenientes al caudillo en la época en la cual cualquier comentario sobre su biografía podía costarle la vida al propagador. Pero aparte de cierto parecido físico no hay pruebas concluyentes de que el explorador  fuera su padre.

Un buen día cayó en manos del futuro dictador un libro del escritor georgiano Kashbegi, el libro trataba  sobre asesinos y el perfil de uno de los héroes, un bandido vengador, le impresionó hasta el fondo de su alma, hasta tal punto que adoptaría el apodo del héroe, al que llamaban Koba. Y  el que a partir de entonces se haría llamar Koba, no olvidaría nunca el sentimiento que tuvo el día que decidió lanzarle un cuchillo a su padre en defensa de su madre: el sentimiento de la satisfacción de la venganza. Y entendió que las ofensas no se perdonan y que había que vengarse. De lo que se fue convenciendo poco a poco.

La decisión de entrar en el seminario era más una decisión por llevar la contraria a su padre que por favorecer a su madre, aparte de las ambiciones de poder que viera en la carrera religiosa. Era un alumno brillante y el preferido de sus profesores, lo que le dio seguridad en sí mismo.

Cada vez fue participando más en las diversiones en grupo hasta que un amigo íntimo le traicionó. No había que confiar en nadie. Incluso la persona más cercana te podía traicionar. Nunca más tuvo amigos, solo cercanos a los que utilizaba. Decidió esconder todos sus secretos y traumas personales y a partir de entonces toda su existencia se centró en la espera de la venganza. A partir de entonces no perdonaría la ofensa ni la humillación. Comprobó que podía ejercer  poder sobre las personas y era capaz de seguir haciéndolo. Esta práctica la siguió ejerciendo en el poder donde tendría a sus ejecutores personales para poder quedar él como el buen zar con las manos limpias que no sabía nada y, consecuentemente, no era culpable de nada.

Terminó sus estudios brillantemente, pero no podía vivir en paz. Perdió su interés por la carrera religiosa. Ya no tenía que mostrarle nada al padre, pues a este lo habían asesinado hacía unos años a cuchillazos por las deudas de la bebida y el juego. Ya no le importaba el sueño de su madre. Se trataba no de fe sino de poder. Sería un dios, pero en la tierra.

Leyó El origen de las especies de Darwin y otros escritos y decidió que no había ningún Dios. Habían entrado en el seminario las nuevas ideas.  A estas ideas se unieron varios compañeros de seminario. En las reuniones de los seguidores del marxismo conoció a un antiguo alumno del seminario: Gueorgui Gurdzhíev, el que sería un conocido filósofo, ocultista y astrólogo.  Su presencia proporcionaba al grupo una aureola de misterio.

Las conversaciones sobre la inminente revolución y la felicidad del pueblo siempre derivaban a un plano místico. Esta tendencia a los rituales mágicos, a la magia negra, entre los revolucionarios bolcheviques estaba muy extendida, por sorprendente que parezca. Gurdzhíev dominaba  conocimientos de antigua magia y les mostró a sus colegas algunos rituales. Conocía bien la astrología e incluso podía predecir el futuro.

Fue el mismo el que un día le dijo a Stalin: “Tú serás un gran personaje, reinarás sobre millones. Pero para eso, debes seguir un camino nuevo que tú mismo eligirás”. Estas palabras impresionaron  a Iósif y le quedaron grabadas en su mente fuertemente.

La lucha revolucionaria fue el camino que él mismo eligió. Siguió frecuentando el círculo marxista, pero debía buscar un empleo, y fue precisamente en el observatorio de Tiflis.

El 31 de diciembre de 1899 tuvo que hacer guardia Koba. Es decir, pasó a solas con las estrellas la nueva era en la que él desempeñaría el papel histórico más importante en la escala terrestre.

La noche pasó al 1900 y lo que él acordaría con las estrellas no se sabe, pero que las estrellas influyen en el destino de las personas, eso lo sabía seguro. De esto lo convenció Gurdzhíev. Puede ser que esa noche, al mirar a las estrellas mientras cambiaba el año, Iósif entendiera lo que le decía Gurdzhíev.

El nuevo camino que debía elegir y el que le llevaría a la cima del poder era un nuevo horóscopo. Era suficiente con cambiar la fecha y el año de nacimiento y la vida seguiría por otros caminos completamente diferentes. Hay quien supone que fue Gurdzhíev quien eligió para Stalin una nueva fecha y año de nacimiento. Los astrólogos modernos no lo pueden confirmar pero la elección de la fecha dicen que fue hecha por un astrólogo profesional de alto nivel.

Para una persona que de verdad tiene ansias de poder ilimitado la elección del 21 de diciembre en lugar del 18 para el futuro líder era más que exitosa. Según el horóscopo del 18 de diciembre de 1878, cuando nació de verdad, no tenía fuerzas ni carisma y tenía muchos enemigos según la posición del Sol de la Luna y Marte. Sin embargo, al nacer el 21 de diciembre de 1879 el destino era completamente distinto, era el de alguien que consigue éxitos en cualquier empresa. Poder, fuerte salud y franqueza aunque llegó al poder de forma vil. Estos dos horóscopos se diferenciaban mucho, y en esto, se encierra el enigma principal.

¿Por qué Stalin decidió cambiar su fecha de nacimiento solo 20 años después de la relación con el astrólogo? ¿Por qué durante estos 20 años de duro camino hacia el poder siguió viviendo según el primer horóscopo?

Quizá esperó a que fuera imprescindible vitalmente. Y ese momento llegó el 3 de abril del año 1922, en un congreso del Partido cuando se decidió definitivamente si sería Stalin el líder del Estado.

Lenin supo del movimiento revolucionario en el Cáucaso y precisamente entonces le hablaron del camarada Koba con honores. Desde entonces, su carrera en el Partido ascendió súbitamente. Estuvo en situación ilegal cuatro años, de los cuales se guardaban tres registros del arresto de Dzhugashvili, lo que quiere decir que lo arrestaron y luego lo dejaron libre. Organizador de una lucha sangrienta, un ilegal con pasaporte falso.¿Cómo consiguió ser liberado? Participaba y sabía entenderse no solo con los criminales sino también con la guardia del zar y entregaba a sus camaradas. A cambio de su libertad, colaboró con la policía.

La metamorfosis del futuro líder termina con la triste historia de su primer amor, Yekaterina. Murió tras el parto y con él murieron sus últimos sentimientos cálidos hacia el ser humano.

Al cabo de unos años moriría también el tal Koba y su lugar lo ocuparía Stalin. Y en la cima del poder es cuando activaría su nuevo horóscopo. Ya no era ni el seminarista Dzhugashvili ni el terrorista Koba. Necesitaba una nueva biografía y la escribirían. En ella no habría ni una sola línea sobre el verdadero Iósif Dzhugashvili.

Tuvo un miedo continuo a la denuncia.

Al alcanzar el poder, su obsesión era deshacerse de todos aquellos que pudieran saber algo de su pasado. Sus camaradas de la juventud revolucionaria todos murieron misteriosamente. Pensaba que descansaría cuando no hubiera entre los vivos nadie que pudiera delatarle por su pasado.

Y entonces, el caudillo que vivía bajo dos diferentes biografías no sería denunciado por nadie. Pero se equivocaba. Este sentimiento le persiguió hasta la muerte y poco a poco ese miedo a la denuncia lo fue convirtiendo en un tirano paranoico cuyas víctimas fueron millones de personas inocentes.

Metamorfosis de un líder

Iósif  Dzhugashvili, Sosó,

el seminarista

Iósif  Dzhugashvili, Koba,

el revolucionario

Iósif  Dzhugashvili, Stalin,

el caudilio

Fuente: wikipedia

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