Ferapóntov: tesoro medieval del norte de Rusia

Monasterio de Ferapóntov, vista de sudoeste.© Todas las fotografías de William C. Brumfield

Monasterio de Ferapóntov, vista de sudoeste.© Todas las fotografías de William C. Brumfield

Aunque Ferapóntov no está lejos del curso del río que va de Moscú a San Petersburgo, su monasterio no está incluido en los programas de los cruceros. Tal vez sea mejor así pues no sería difícil que el pequeño monasterio se viera sobrepasado ante la llegada de grandes grupos de turistas. Con todo, la trascendencia de sus sublimes frescos está abierta a todo el que quiera apreciar estas obras de arte.

El monasterio se fundó en 1398 a orillas del Lago Borodava. Su fundador, Ferapont (1337-1426), fue un monje de noble cuna procedente del Monasterio Símonov de Moscú. Cuando el monje fue canonizado en el siglo XVI, el nórdico monasterio que había fundado pasó a conocerse como Ferapóntov, aunque conservó su dedicación original a la Natividad de la Virgen.
Al monasterio se accede a través de una pintoresca puerta que da servicio a dos pequeñas iglesias dedicadas a la Epifanía y a San Ferapont (1649). El núcleo del monasterio es la Catedral de la Natividad de la Virgen, reconstruida en ladrillo en 1490. Las paredes superiores y la cúpula sufrieron importantes remodelaciones que comenzaron en el siglo XVI y continuaron durante el siglo XVIII.
La entrada principal a la catedral está flanqueada por frescos dedicados a la Natividad de la Virgen. Estos frescos pueden servir de introducción a la obra de Dionisio, uno de los artistas rusos medievales más importantes, que pintó el interior de la Catedral de la Natividad en 1502 ayudado por sus dos hijos. El hecho de que un artista tan célebre, que recibía encargos de frescos e iconos de la corte del Gran Príncipe Iván III, emprendiera una obra semejante en la remota región del norte, demuestra la estrecha relación que existía entre estos monasterios y Moscú.
 

Fotos de William C. Brumfield

Los frescos, una alabanza a la Virgen María y a Cristo, son extraordinarios por la calidez de los tonos y la delicadeza de las figuras. Gracias a la remota geografía y al pequeño tamaño del Monasterio de Ferapóntov, los frescos no fueron sometidos a ninguna remodelación de pintura, como ocurrió con muchas otras iglesias medievales rusas, y se mantienen bien conservados a pesar de las reconstrucciones de la estructura. En un día de sol, el compacto espacio de la catedral se tiñe de vivos colores. Los frescos de Ferapóntov ya forman parte de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Además de la Catedral de la Natividad, el conjunto principal del monasterio incluye un refectorio, la Iglesia de la Anunciación (1530-31) y la Iglesia de San Marciniano (1640), que destaca por su torre. El conjunto está conectado en la zona oeste por una galería elevada que posee un campanario del siglo XVII.

Uno de los mayores encantos del Monasterio de Ferapóntov es su entorno natural, rodeado por lagos y bosques que transmiten la evocadora belleza de la Rusia septentrional. No cabe la menor duda de que, a pesar de su ascetismo, los monjes pioneros que llegaron a esta región poseían un refinado sentido estético.

 

Cómo llegar

Ferapóntov se encuentra ligeramente apartado y es muy probable que sus visitantes quieran instalarse en Vólogda, donde se llega tras una noche de tren tanto desde Moscú como desde San Petersburgo. Para llegar a Ferapóntov desde Vólogda, hay que tomar un autobús por la mañana temprano con dirección a Lipin Bor, Petrozavodsk o Vytegra, y bajarse en el desvío de Ferapóntov. El trayecto de autobús dura dos horas y media y cuesta unos 120 rublos. El monasterio está situado a dos kilómetros del pueblo y se puede ir hasta él caminando.

También se puede ir en taxi desde Volodga a Ferapóntov. El trayecto de ida y vuelta en taxi, incluyendo una espera de dos horas, cuesta entre 2.000 y 3.000 rublos aproximadamente.

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