Afganistán: Nuevas amenazas para la paz en Asia Central

El 17 de Julio en Kirguistán se llevó a cabo una operación antiterrorista contra unos militantes que, según las agencias policiales de Kirguistán, estaban planeando atacar una base aérea militar rusa en la ciudad de Kant. Los servicios de inteligencia kirguises han declarado que los terroristas eran miembros del Estado Islámico.

A la luz de esta creciente inquietud en materia de seguridad, Russia Direct ha entrevistado a varios expertos acerca de las nuevas amenazas y los nuevos desafíos para Asia Central y Rusia procedentes de Afganistán.

Aleksánder Kniázev, experto en Asia Central y Oriente Medio

Después de que los talibanes anunciaran la yihad contra el Estado Islámico, los grupos que operaban a favor de ISIS (que no necesariamente formaban parte de ISIS) han permanecido en conflicto con los talibanes afganos. Pero cualquier aseveración sobre la creciente influencia del Estado Islámico en Afganistán es del todo inapropiada.

El país alberga a tres grupos con un total de 700 personas que se autodenominan ISSI. Todos ellos operan en las partes occidentales y noroccidentales del país, en la frontera con Irán. Uno de estos grupos está dirigido por un antiguo ciudadano turco y oficial soviético que se hace llamar Akmurad. Todos estos grupos están concentrados principalmente en operaciones antiiraníes y antichiítas. No existe información fiable que respalde las declaraciones de que desempeñan una actividad en Asia Central. Y lo que es más, hoy en día muchos grupos radicales, incluso los criminales, usan la marca ISIS como sello de autoridad.

En el interior de los países de Asia Central las estructuras de gobierno, las agencias de la ley y los servicios de inteligencia explotan activamente la marca ISIS. Para cualquier grupo es muy fácil declararse como extremista y pertenecer a la organización de terroristas más publicitada del mundo, en este caso el Estado Islámico. Por ejemplo, Kirguistán ha detectado y eliminado recientemente una célula de ISIS que planeaba atacar una base aérea de Rusia en Kant. No existe absolutamente ninguna información acerca de los criminales muertos. Pero el incidente será utilizado por los servicios de inteligencia de Kirguistán para asegurarse fuentes de financiación externas principalmente procedentes de Rusia, y para desviar la atención pública de los serios problemas socioeconómicos del país.

Maksim Starchak, experto del centro PIR de Estudios Políticos

Los adeptos de ISIS cobran de 2 a 3 veces más que los miembros de los talibanes. Esto crea un potencial para el conflicto entre ISIS y los talibanes, ya que estos últimos intentan mantener su influencia en el país. La guerra de los creyentes contra los infieles, si tal cosa llega, será la principal preocupación para Afganistán. Los militares occidentales en Afganistán seguirán siendo el objetivo, y evitarán que las distintas facciones combatan entre ellas.

En cuanto a los estados de Asia Central que limitan con Afganistán, únicamente las fuerzas armadas de Uzbekistán tienen potencial para repeler al agresor. Sin embargo, es poco probable que Tashkent decida ir a la guerra, incluso si ISIS atacara a uno de sus vecinos en Asia Central.

Los ejércitos de Tayikistán y Kirguistán son débiles y dependen de la disposición operativa de las tropas rusas con bases en estos países. La ayuda militar de Rusia o China a Kirguistán o Tayikistán no mejoraría muy considerablemente la preparación combativa de sus ejércitos, que seguirían siendo escasos, están mal entrenados y desmoralizados.

La ayuda militar rusa a estas repúblicas es sólo una cuota que paga por tener bases militares en sus territorios. Si Rusia está realmente preocupada por la seguridad en los países vecinos de Asia Central, debería reforzar sus bases tanto en Kirguistán como en Tayikistán.

Turkmenistán merece una mención especial. La frontera entre este país y Afganistán ha sido bombardeada regularmente a lo largo de todo el invierno (con la misma frecuencia que la frontera entre Tayikistán y Afganistán). El ejército de Turkmenistán es pequeño pero eficaz. Puede hacer frente a pequeños grupos de terroristas, aunque, del mismo modo que sus vecinos, no podría hacer nada frente a una fuerza mayor.

Su extensa frontera con Afganistán y la falta de apoyo externo convierten a Turkmenistán el eslabón más débil en la cadena de la seguridad de Asia Central, por lo que sería una buena idea que Rusia y este país firmaran acuerdos de seguridad bilaterales.

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Artículo publicado originalmente en Russia Direct.             

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