Las trampas más sofisticadas en el ajedrez

Partida de ajedrez entre Spasski y Talm

Partida de ajedrez entre Spasski y Talm

Ria Novosti / Eduard Pesov
Siempre se ha considerado que en el ajedrez no se pueden hacer trampas, ya que todas las piezas están a la vista y la posibilidad de un fallo de los árbitros queda prácticamente excluida. Sin embargo, últimamente cada vez se ven más ejemplos de juego sucio. RBTH recuerda el día mundial del ajedrez con algunos de las trampas más famosas de los últimos años.

“Por supuesto que las trampas en el ajedrez han existido siempre, pero antes se daban casos aislados”, cuenta el Maestro FIDE, entrenador y director del club de ajedrez Intellekt, Batraz Gogáyev.

Generalmente eran soplos, pero también se usaban métodos más agudos, como cuando Korchnói sospechaba que a Kárpov le pasaban chuletas en un vaso de kefir o que Spasski utilizaba la hipnosis. También se creía que Mijaíl Talia usaba este método en los campeonatos. Uno de sus contrincantes llegó a ponerse gafas de sol durante una partida para no caer bajo sus efectos.

“Quizás era un efecto psicológico alejado del concepto tradicional de la hipnosis”, afirma el hipnotizador Dmitri Dombrovski. Sea como fuere, la ciencia no ratifica la existencia de este tipo de interacción.  “Yo mismo he sentido el efecto de ese control psicológico, pero no tiene nada que ver con la hipnosis. Las personas que ven el subconsciente como un instrumento útil para la vida, en lugar de como un desván en el que es mejor no entrar, están protegidas de este efecto”.

La tecnología informática es la verdadera 'peste del siglo XXI' para el ajedrez: ahora los jugadores utilizan unos microdispositivos, imperceptibles al ojo ajeno, a través de los cuales reciben la información que necesitan.

El ajedrecista búlgaro Vladislav Topalov acusó al campeón del mundo ruso Vladímir Kramnik de ir con demasiada frecuencia al baño (más de 50 veces) durante la partida celebrada en Elistá. El representante de Topalov estaba convencido de que en los servicios había un ordenador oculto.

El hindú Umakant Sharma se cosió a la gorra un auricular con Bluetooth a través del cual recibía los datos de las jugadas, razón por la que fue descalificado durante diez años.

La forma más sofisticada de hacer trampa la inventaron tres ajedrecistas franceses en 2011: Cyril Marzolo, que se encontraba en otra ciudad, debía seguir el juego de Feller por internet y calcular los mejores movimientos con ayuda de un programa informático. Después enviaba sms codificados al entrenador de Feller, Arnaud Hauchard, que se encontraba en la sala donde se celebraba el torneo.

A este le tocaba el trabajo más difícil. A cada uno de los ocho jugadores de la partida se le había asignado una marca alfanumérica en el tablero. Hauchard caminaba alrededor de las mesas y se paraba un rato junto al jugador correspondiente. Según este método establecía desde qué casilla debía comenzar el movimiento. Para un ajedrecista experimentado esto bastaba.

“Esta fue la primera vez que se acusó oficialmente de fraude a ajedrecistas de tan alto nivel. Sébastien Feller, Cyril Marzolo y Arnaud Hauchard fueron sancionados con la prohibición de participar en competiciones”, comenta Batraz Gogáyev.

Un pensionista español ideó una forma poco usual de hacer trampas. Pons obtuvo una gran cantidad de puntos de manera inesperada en un torneo. Los espectadores y los jugadores estaban entusiasmados y felicitaron a Pons por su victoria, pero su contrincante descubrió que el pensionista había calculado todos sus movimientos con el programa Hiarces. Muchos ajedrecistas dijeron que Pons recibió los soplos a través del audífono, pero no lo pudieron demostrar, ya que se negó a participar en los torneos posteriores.

En varias ocasiones se acusó al ajedrecista búlgaro Borislav Ivanov (que no dispone de ningún título) de jugar sucio. En un torneo celebrado en la ciudad croata de Zadar, Ivanov venció a tres grandes maestros.

“Durante el torneo, los jugadores comenzaron a sospechar que Ivanov estaba usando un ordenador y me exigieron que lo revisara”, comenta el primer árbitro del torneo Nenad Dorich. “Nosotros pedimos al búlgaro que se quitara la camisa y nos enseñara los bolsillos, pero no estaba usando ninguna técnica de la que yo hubiera oído hablar antes. Ivanov no habló con nadie, no abandonó la sala en ningún momento, usaba el lápiz del árbitro y tanto su teléfono como otros efectos personales estaban en la mesa del árbitro. Quizás usara nanotecnología...”

El propio Borislav Ivanov declaró “estar asombrado por la imaginación de sus contrincantes, quienes le acusaron de usar dispositivos que solo están al alcance de la NASA y de tener su propio satélite a través del cual calculaba los movimientos durante el juego”.

“Considero que habría que introducir una norma oficial que elimine la presunción de inocencia de todos los jugadores. Como en otros tipos de deporte, los árbitros deberían poder revisar a los jugadores en cualquier momento. Estoy seguro de que esto frenaría al 95 % de los jugadores fraudulentos”, asegura el campeón de ajedrez de Europa y dos veces campeón de Francia Vlad Tkachov. Hasta la llegada del próximo avance tecnológico esto bastaría. Mientras tanto, en Skólkovo, uno de los centros de innovación más importantes de Rusia, desarrollan medios para luchar contra el fraude nanotecnológico.

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