Pushkin Museum Ciudad de la Estrellas Juan Valera European Nations Cup Valeri Gérgiev potemkin_wiki.jpg FITUR 2017 Russian President Vladimir Putin (R) speaks with King Juan Carlos of Spain Military parade of Emperor Paul in front of Mikhailovsky Castle, 1907. Emperor Paul inherited the throne in 1796. According to contemporaries, Paul I was inclined to petty tyranny and had an unhealthy predilection for marching exercises and military barracks. He stated that anyone could ask the emperor about anything; however, many suppliants were subjected to corporal punishment and exiled to Siberia, Alexandre Benois
El Museo Pushkin y La Caixa firman acuerdo de cooperación La Rusia imperial en los ojos de un español

España y Rusia celebran 40º aniversario de relaciones diplomáticas

Los contactos entre ambos países tienen casi cinco siglos de historia.
Por María Alexándrova, RBTH

Los Reyes, acompañados por Valentina Tereshkova, la primera mujer cosmonauta, durante su visita a la Ciudad de la Estrellas, centro de entrenamientos para cosmonautas. 1984. Fuente: EFE/Dalda. Cedido por el Instituto Cervantes de MoscúLos Reyes, acompañados por Valentina Tereshkova, la primera mujer cosmonauta, durante su visita a la Ciudad de la Estrellas, centro de entrenamientos para cosmonautas. 1984. Fuente: EFE/Dalda. Cedido por el Instituto Cervantes de Moscú

Primeros contactos

En 1519 se dieron los primeros contactos oficiales entre España y el Gran Ducado de Moscú. 

Después de su coronación, el emperador Carlos I envió al Gran Príncipe de Moscú, Basilio III, una “carta amistosa”. En su respuesta, Basilio III le prometió al emperador desarrollar buenas relaciones con España. La carta del Príncipe de Moscú fue entregada al emperador en 1523 por el primer representante oficial de la corte rusa en España, Yákov Polushkin.

Retrato del primer embajador ruso

En 1667 el zar Alexéi Mijáilovich envió a España una misión diplomática dirigida por Piotr Potiomkin. El embajador llevaba consigo unas cartas del zar para el monarca español que contenían una propuesta de relaciones comerciales y la invitación para que una delegación diplomática española fuera a Moscú. El monarca español expresó su disposición, aunque el intercambio de las misiones diplomáticas no llegó a establecerse en aquel momento.

En 1681 Juan Carreño de Miranda retrató al representante de la primera misión diplomática rusa en España, Piotr Potiomkin. Actualmente, el cuadro se encuentra en el Museo del Prado (Madrid).

Piotr Potiomkin por Juan Carreño de Miranda. Fuente: WikipediaPiotr Potiomkin por Juan Carreño de Miranda. Fuente: Wikipedia

Primer intercambio de embajadas

“Deseamos mantener la amistad y la buena correspondencia, el comercio entre nuestros estados puede beneficiarnos mutuamente y a nuestros súbditos”, escribió Pedro I a Felipe V en una carta enviada a España el 15 de septiembre de 1721.

En su respuesta a Pedro el Grande del 22 de diciembre de 1721, el rey de España aseguró que tenía “verdaderas intenciones” de merecer “la amistad y la correspondencia” y expresó su deseo de “favorecer y contribuir al beneficio de ambos estados”.

En 1722 Pedro I decidió enviar a España al príncipe Serguéi Golitsin como el primer representante permanente de Rusia en la Corte de Madrid. Una de sus responsabilidades consistía en “informar de la amistad y las obligaciones del rey de España con otros estados y sobre todo, con Francia”, además de explorar las posibilidades de firmar un acuerdo comercial.

Por su parte, España envió al Duque Diego Francisco de Liria, Duque de Berwick, a Rusia.

Carlos III reconoce el título imperial de Isabel I

Entre 1723 y 1730 los representantes diplomáticos rusos estuvieron presentes en la Corte española. Sin embargo, en 1730 se produjo una pausa en las relaciones bilaterales que duró hasta 1760. En gran medida este distanciamiento se debió a la Guerra de Sucesión Austriaca, durante la cual España y Rusia se encontraban en bandos opuestos. Además, los reyes españoles se negaban a reconocer el título imperial de los monarcas rusos, establecido por Pedro I en 1721 (hasta entonces, los monarcas rusos se llamaban “zares”). Fernando VI, al igual que su padre Felipe V, no quiso restablecer la correspondencia directa con San Petersburgo a causa del cambio del título.

El “reinicio” en las relaciones llegó de la mano de Carlos III que reconoció a Isabel I de Rusia (la segunda hija de Pedro I y Catalina I) como “emperatriz”. Entre 1760 y 1799 las relaciones entre los dos países se desarrollaron dentro de la normalidad.

Isabel I por Georg Christoph Grooth. Fuente: WikipediaIsabel I por Georg Christoph Grooth. Fuente: Wikipedia

Una guerra sin batallas

Resulta difícil creerlo, pero España estuvo en guerra con Rusia. Eso sí durante la “contienda” que duró dos años (1799-1801), no se produjo ni una batalla y ninguna de las partes tuvo la intención de llegar a las armas.

A finales del siglo XVIII las relaciones entre España y Rusia sufrieron fuertes altibajos. La crisis se debió, en gran parte, a la negativa de Carlos IV de España a apoyar la decisión de la Orden de los Caballeros de Malta, que habían aceptado al emperador ruso, Pablo I, como Gran Maestre. Finalmente Rusia le declaró la guerra a España el 15 de julio de 1799. España respondió haciendo lo mismo el 9 de septiembre. Sin embargo, el estado de guerra no tuvo consecuencias prácticas. Tras el asesinato de Pablo I en 1801, las relaciones entre España y Rusia empezaron a mejorar.

Tratado de Amistad, Unión y Colaboración

El 22 de septiembre de 1801 España y Rusia firmaron el Tratado sobre la Restauración de la Amistad y Concordia. Poco después se realizó el intercambio de los representantes diplomáticos. En las instrucciones que el nuevo embajador ruso en España, Iván Muraviov-Apóstol, recibió del ministerio de Exteriores en mayo de 1802, se afirmaba que España y Rusia no tenían disputas y que la ruptura de las relaciones que se produjo en 1799 fue “imprevista”.

Ante la expansión de las tropas napoleónicas, cuyas víctimas fueron, primero España y luego Rusia, ambos países firmaron en 1812 el Tratado de Amistad, Unión y Colaboración en la ciudad rusa de Velikie Luki. Confirmaron su “decisión de adelantar la guerra victoriosa contra el enemigo común, el emperador de Francia”. Además, en el mismo Tratado Alejandro I reconoció la legitimidad de la Constitución de Cádiz.

Recuperación de las relaciones bilaterales

Entre 1830 y 1850 se produjo una pausa en las relaciones bilaterales entre España y Rusia, debido a que el emperador Nicolás I se negó a reconocer el derecho de sucesión de Isabel II de España. La pausa duró hasta la llegada al trono de Alejandro II. La derrota en la Guerra de Crimea se enfrentó al Imperio otomano, Francia, Reino Unido y al Reino de Cerdeña, y la firma del Tratado de París en marzo de 1856 impulsaron a Rusia a buscar formas de recuperar las posiciones perdidas en Europa.

En septiembre de 1856 Alejandro II envió una carta a Isabel II comunicándole su llegada al trono y su deseo de restablecer buenas relaciones con España. La carta fue recibida con gran entusiasmo en Madrid. El proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas terminó con la llegada a España del representante diplomático, Mijaíl Golitsin, en diciembre de 1856.

Alejandro II. Fuente: Wikipedia.orgAlejandro II. Fuente: Wikipedia.org

Países neutrales

A finales del siglo XIX las relaciones hispano-rusas estuvieron marcadas por la estabilidad. Tanto España como Rusia respetaron la neutralidad en los conflictos en los que estaba involucrada una de las partes. Así, en mayo de 1877 España proclamó su neutralidad en la guerra ruso-turca (1877-1878). En 1898 Rusia hizo lo mismo durante la guerra hispano-estadounidense de 1898. España también se proclamó neutral durante la guerra ruso-japonesa (1904-1905), lo que permitió que los barcos rusos pudieran entrar en los puertos de Vigo y Cádiz para recargar combustible y ampliar las reservas de agua y alimentos.

El 9 de febrero de 1896 la representación diplomática rusa en Madrid recibió el rango de Embajada. El primer embajador de Rusia en España fue Dmitri Shévich.

Revolución de Octubre

Revolución rusa: un cuadro simbólico llamado "El bolchevique" (1920), de Borís Kustódiev. 
Fuente: RIA NovostiRevolución rusa: un cuadro simbólico llamado "El bolchevique" (1920), de Borís Kustódiev. 
Fuente: RIA Novosti

Después de la Revolución de 1917 las relaciones entre España y la URSS empezaron a enfriarse. Finalmente, el 25 de noviembre de 1918 el gobierno de España retiró su embajada de Rusia y encargó a la misión diplomática noruega representar los intereses de España en San Petersburgo. Después, se rompieron las relaciones entre ambos países.

A partir de 1925 las partes intentaron tender puentes para normalizar las relaciones. El acercamiento llegó el 28 de julio de 1933, cuando España y la URSS acordaron establecer relaciones diplomáticas. Sin embargo, el intercambio de las misiones diplomáticas no se produjo en aquel momento. Anatoli Lunacharski, nombrado el Embajador de la URSS en España, murió en Francia en diciembre de 1933, antes de tomar posesión de su nuevo cargo.

La Guerra Civil española

Con la llegada del Frente Popular al poder en España se dieron pasos para normalizar las relaciones entre ambos países. El 8 de abril de 1936 el Embajador de España en París, Salvador de Madariaga, se dirigió al representante plenipotenciario de la URSS en Francia, Vladímir Potiomkin, solicitando el intercambio de misiones diplomáticas entre España y la Unión Soviética. El gobierno soviético dio su visto bueno. En agosto de 1936 Marsel Rózenberg fue nombrado representante plenipotenciario de la URSS en España. El 7 de octubre del mismo año llego a Moscú Marcelino Pascua, el nuevo Embajador de España.

El intercambio se estableció cuando ya había estallado la Guerra Civil. En aquel momento, los dos países trataban principalmente cuestiones relacionadas con la guerra y la industria militar.

Entre 1936 y 1939 la URSS suministró a España 60 coches blindados, 347 tanques, 648 aviones y demás tecnología militar. En la Guerra Civil combatieron alrededor de 3.000 voluntarios soviéticos. Además, entre 1937 y 1938 la Unión Soviética acogió a más de 3.000 niños españoles enviados al exilio, conocidos como “niños de la guerra”.

Niños de la guerra. Fuente: Olga Brocca Smith, WikipediaNiños de la guerra. Fuente: Olga Brocca Smith, Wikipedia

Cuatro décadas de distanciamiento

Las relaciones diplomáticas entre España y la URSS se volvieron a romper en marzo de 1939. Entonces empezó un largo período de distanciamiento que duró casi 40 años. Sin embargo, ya a finales de los años 50, España y la URSS empezaron a establecer vínculos comerciales y los primeros contactos en el área de transporte. En mayo de 1969 en Madrid se inauguró la oficina de representación de la Armada de la URSS, que se convirtió en la primera institución oficial soviética en España desde el final de la Guerra Civil.

El 15 de septiembre de 1972 se firmó en París el Acuerdo comercial hispano-ruso. Ambas partes acordaron “favorecer a que el crecimiento del intercambio comercial entre España y la URSS sea constante y estable”.

En septiembre de 1973 se inauguraron las cámaras de comercio en ambos países que además desempeñaban funciones consulares.

Tras la muerte de Franco, en noviembre de 1975, el proceso del restablecimiento de relaciones diplomáticas se aceleró. En mayo de 1976 los gobiernos de ambos países firmaron el Acuerdo de comunicación aérea.

Restablecimiento de relaciones diplomáticas

El 9 de febrero de 1977 España y la Unión Soviética acordaron establecer las relaciones diplomáticas entre ambos países y el intercambio de embajadas. Este acuerdo se alcanzó a través del intercambio de las notas de los ministros de Asuntos Exteriores, Andréi Gromyko y Marcelino Oreja Aguirre. En el comunicado emitido conjuntamente se subrayaba que “el desarrollo de las relaciones entre España y la Unión Soviética estará basado en los principios de convivencia pacífica, de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, y respetará los acuerdos alcanzados en el Consejo de Seguridad y Cooperación de Europa”. 

El embajador de la URSS en España, Yuri Dubinin, felicita al poeta Rafael Alberti tras haberle impuesto la Orden de la Amistad de los Pueblos. Madrid, 1983. Fuente: EFE. Cedido por el Instituto Cervantes de MoscúEl embajador de la URSS en España, Yuri Dubinin, felicita al poeta Rafael Alberti tras haberle impuesto la Orden de la Amistad de los Pueblos. Madrid, 1983. Fuente: EFE. Cedido por el Instituto Cervantes de Moscú

Con motivo del 40º aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas, el Instituto Cervantes de Moscú presenta una exposición fotográfica del archivo de la agencia EFE que abarca el desarrollo de las relaciones diplomáticas entre España y Rusia desde 1977 hasta la actualidad.

Lea más:

La huella rusa en el corazón de Madrid

¿Cuánto sabe de la historia de España y Rusia?

Moscú revela documentos inéditos de Stalin sobre la guerra civil español

Lea más

+
Síguenos en nuestra página de Facebook