Zlatoúst: El arsenal de Rusia en los Urales

El historiador y experto en arquitectura William Brumfield nos descubre esta dicotomía entre el entorno natural y el paisaje industrial.

Pie de foto: Zlatoúst. Edificio de apartamentos (posguerra), calle Karl Marx nº 4. 16 de julio de 2003.

La ciudad de Zlatoúst está situada en el pequeño río Ai, a unas 75 millas al oeste de Cheliábinsk. El Ai es uno de los afluentes más orientales de la gran cuenca del Volga, por lo que Zlatoúst se encuentra justo al oeste de la frontera entre Europa y Asia.

Zlatoúst. Vista desde el Observatorio hacia el sureste con la Catedral de la Trinidad y el estanque de la ciudad en el río Ai. 1909.

En septiembre de 1909, el químico y fotógrafo ruso Serguéi Prokudin-Gorski visitó la ciudad durante el primero de sus viajes a los montes Urales. Viajando con el apoyo logístico del Ministerio de Transportes, tomó vistas que iban desde la naturaleza virgen hasta las grandes fábricas en una vasta zona que se extendía desde Perm, en el lado europeo de los Urales, hasta Ekaterimburgo y luego hasta Cheliábinsk, en el lado asiático del sur de los Urales. Mi visita tuvo lugar en julio de 2003.

Del oro al hierro

Zlatoúst. Panorama de la fábrica desde la colina de Urenga. 16 de julio de 2003.

El interés de Moscú por esta zona se remonta a la última parte del siglo XVII, cuando los rumores de la existencia de yacimientos de oro dieron lugar a más de una expedición inútil patrocinada por el Estado que se prolongó hasta principios del siglo XVIII. A pesar de la falta de éxito en la búsqueda de oro y plata, las expediciones reforzaron la presencia rusa en una zona habitada por los pueblos baskir y tártaro. (Un siglo más tarde, a principios del siglo XIX, se encontraron de hecho importantes yacimientos de oro cerca de la ciudad vecina de Miass, a unos 40 kilómetros al sureste).

Edificios de apartamentos (después de la guerra), calle Karl Marx nº 10, 8, 4. 16 de julio de 2003.

Otra expedición, en 1741, descubrió ricos yacimientos de mineral de hierro cerca de la montaña Kosotur, y el lugar fue elegido para el desarrollo de una fábrica. Una década más tarde, se firmó un acuerdo para desarrollar la zona entre el Estado y Alexéi Molosov, un empresario de la antigua ciudad de Tula, que compró la tierra a los baskires.

Residencia del director del distrito minero de Zlatoúst (principios del siglo XIX). 16 de julio de 2003.

Mólosov y sus tres hermanos (socios de una empresa de Tula que databa de 1728) iniciaron las obras de la fábrica en 1754, lo que se considera el año de fundación de la ciudad. El nombre de Zlatoúst (“lengua de oro”) deriva del teólogo bizantino San Juan Crisóstomo, conocido como “lengua de oro” por su elocuencia retórica. San Juan era especialmente venerado en la familia Mósolov; dos de los hermanos de Alexéi Mósolov se llamaron Iván en honor al santo.

Vista desde la colina Butilóvskaia hacia el noreste. Desde la izquierda: Fábrica de armamento Príncipe Miguel, Arsenal, Catedral de la Trinidad. Al fondo: Gran Cresta de Taganái (izquierda), Colina de Kosotur. 1909.

Estos grandes planes se vieron interrumpidos por la muerte de Alexéi en 1755, y la iglesia no se terminó hasta 1865. Las disputas entre los hermanos supervivientes impidieron la construcción de la fábrica, y hasta 1760 el nuevo propietario, Maksim Mósolov, no completó la construcción básica con la mano de obra de los siervos de sus fincas del área de Moscú. La producción de hierro comenzó en 1761.

Fábrica de armamento de Zlatoúst (siglo XIX). 16 de julio de 2003

En 1769, la fábrica de Zlatoúst fue adquirida por Larion Luguinin, otro magnate de la metalurgia de Tula, que hizo de Zlatoúst el centro de sus extensas operaciones en el sur de los Urales, incluyendo Miass. Luguinin amplió significativamente la capacidad de la fábrica para la producción de arrabio, hierro fundido y cobre.

Lugar de la rebelión

Museo del Arsenal. Exposición de sables de Zlatoúst y otras armas de acero frío. 1909.

La producción en toda la zona se vio pronto interrumpida por el Levantamiento de Pugachov, la mayor revuelta popular en Rusia antes del siglo XX. Su origen se debe a su figura principal, Emelián Pugachov, un carismático cosaco fugitivo que unió a los siervos campesinos descontentos y a ciertos grupos cosacos, así como a baskires, tártaros, chuvaches y otras etnias cuyas tierras habían sido absorbidas por el Imperio ruso en expansión.

Pugachov basó su autoridad en la pretensión de ser el zar Pedro III, que había muerto en circunstancias misteriosas en julio de 1762, ocho días después de un golpe de estado que dio el trono a su esposa, Catalina II (la Grande). La década siguiente del reinado de Catalina fue testigo de la expansión de la servidumbre, cuyas onerosas cargas alimentaron el creciente descontento en el campo. Pugachov proclamó la libertad de los oprimidos.

Arsenal de Zlatoúst. 16 de julio de 2003.

Los asentamientos fabriles del sur de los Urales eran especialmente vulnerables debido a las duras condiciones de trabajo de los siervos de la fábrica, muchos de los cuales eran antiguos campesinos y baskires. En diciembre de 1773, el complejo de Zlatoúst fue atacado por los baskires y, durante los meses siguientes, la fábrica trabajó en efecto a favor de Pugachov; pero pronto se hizo evidente que éste tenía poco interés en la conservación de la fábrica.

El orden se restableció temporalmente en Zlatoúst con la llegada, a finales de mayo de 1774, de un regimiento al mando del coronel Iván Mijelson. Aunque sus tropas altamente entrenadas fueron capaces de derrotar a las fuerzas más grandes de Pugachov en la batalla, no pudieron suprimir las llamas de la revuelta hasta la derrota final y la captura de Pugachov a finales de agosto de 1774. De hecho, pocos días después de la salida de Mijelson de Zlatoúst, las fuerzas dirigidas por el propio Pugachov entraron en en la ciudad a finales de mayo, la saquearon con gran pérdida de vidas, destruyeron grandes partes de la fábrica y reclutaron a muchos de los trabajadores.

“Tres generaciones”. A. P. Kalgánov con su hijo y su nieta en la fábrica de armamento. 1909.

Potencia industrial

La memoria rusa ha conservado para siempre el trauma de esta gran rebelión campesina, en la que se cometieron atrocidades masivas en cada bando. Al comprobar los colosales daños, Luguinin inició en noviembre de 1774 un costoso esfuerzo de restauración que culminó con la reanudación de los altos hornos a principios de 1776.

Edificio administrativo de la fábrica (siglo XIX). 16 de julio de 2003.

La mano de obra consistía principalmente en campesinos esclavizados traídos de provincias lejanas, pero Luguinin también utilizó trabajadores contratados (muchos de los cuales eran Viejos Creyentes Ortodoxos) y aceptó siervos fugitivos de otras fábricas. Sus fábricas estaban mejor gestionadas y las condiciones mejoraron algo. Zlatoúst se estaba convirtiendo en un centro de producción de metales acabados, incluido el armamento de acero frío.

Incapaces de gestionar las finanzas de la empresa, los nietos de Luguinin alquilaron la fábrica al comerciante moscovita Alexéi Knauf, que mantuvo el control hasta 1811, cuando las fábricas de Zlatoúst pasaron a ser propiedad del Tesoro Público. Poco antes, Knauf había firmado un contrato de gestión con Alexander Eversmann, un renombrado metalúrgico prusiano, que insistió en contratar a especialistas en la elaboración de metales y armamento de la ciudad de Solingen.

Catedral de la Trinidad (demolida en 1933), vista suroeste. A la derecha: Capilla de San Alejandro Nevski. Fondo: Fábrica de armamento, Arsenal, Colina Kosotur. 1909.

Algunos expertos afirmaban que el trabajo de los maestros armeros rusos era superior al de los alemanes, que cobraban 10 veces más. Sea como fuere, Zlatoúst se había convertido en un centro de producción de acero especializado en Europa, un estatus simbolizado por las visitas de dos emperadores: Alejandro I (en 1824) y Alejandro II (en 1857).

A mediados del reinado de Nicolás I se construyó la majestuosa Catedral de la Trinidad de la ciudad (1837-42), una estructura neoclásica diseñada por Adrian Malajov, arquitecto jefe del Distrito Minero de los Urales. Una de las fotografías más espectaculares de Prokudin-Gorski muestra la reluciente catedral situada en un oscuro entorno industrial. Cerrada en 1928 y utilizada originalmente como museo de historia, la catedral fue, por desgracia, demolida en 1933.

De un pasado poderoso a un futuro incierto

Iglesia de la Intercesión de la Virgen (derecha), vista sureste. Construida en 2001-03 como bautisterio para la Catedral de San Serafín de Sarov (en construcción a la izquierda). 16 de julio de 2003.

Hacia finales del siglo XIX, el desarrollo de las obras de Zlatoúst se aceleró con la finalización en 1890 de un ferrocarril desde la ciudad del Volga de Samara vía Ufá. El suministro por ferrocarril de fuel y carbón del Donbás liberó a las fábricas de la dependencia de los bosques agotados para satisfacer su enorme demanda de energía.

El impulso a la expansión se produjo en 1891, cuando la cercana Miass sirvió de punto de partida occidental para la construcción del ferrocarril transiberiano, que se extendería 7000 kilómetros hasta Vladivostok. Posteriormente, la fábrica de Zlatoúst atendió grandes pedidos de producción de raíles.

En el momento de la visita de Prokudin-Gorski, Zlatoúst tenía varias iglesias ortodoxas, así como una luterana y una católica para su comunidad alemana. La mayoría de estas estructuras fueron demolidas durante el periodo soviético, pero ahora han aparecido nuevas iglesias ortodoxas.

Mezquita ‘Ihlas’, calle Anikiev nº 4. 16 de julio de 2003.

Fascinado por la fábrica, Prokudin-Gorski fotografió no sólo la arquitectura de la ciudad, sino también a maestros artesanos trabajando y ejemplos de armamento del museo del arsenal. Estos retratos son algunas de sus imágenes más atractivas.

La fábrica de Zlatoúst, que funcionaba a pleno rendimiento durante la Primera Guerra Mundial, quedó atrapada entre los bandos enfrentados de la Guerra Civil rusa. A pesar de graves interrupciones, las fábricas recuperaron su importancia vital para las campañas de industrialización soviética.

Casa de madera, calle Skvortsov nº 21. 16 de julio de 2003.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Zlatoúst no sólo producía acero especializado para necesidades militares estratégicas (cojinetes de bolas, por ejemplo), sino que también servía de punto de reasentamiento para las fábricas evacuadas de las zonas occidentales de la Unión Soviética. Estas empresas fueron la base del crecimiento industrial de la ciudad después de la guerra, cuando se reconstruyó gran parte de ella. Estos cambios son evidentes en mis fotografías de 2003.

Las fotografías de Prokudin-Gorski de Zlatoúst incluyen contrastes convincentes entre el entorno natural y un paisaje industrial con fábricas que expulsan columnas de humo. Hoy en día, los desafíos ecológicos se ciernen sobre la ciudad, incluso cuando las fábricas metalúrgicas, antaño florecientes, se enfrentan a un futuro difícil.

Casa de comerciantes (siglo XIX), calle Zlatoúst nº 29. 16 de julio de 2003

En los primeros años del siglo XX, el fotógrafo ruso Serguéi Prokudin-Gorski ideó un complejo proceso para hacer fotografías en color. Entre 1903 y 1916 viajó a través del Imperio ruso y tomó más de 2.000 fotografías con este proceso, que implicaba tres exposiciones en una placa de vidrio. En agosto de 1918, abandonó Rusia y finalmente se instaló en Francia con gran parte de su colección de negativos de vidrio. Tras su muerte en París en 1944, sus herederos vendieron la colección a la Biblioteca del Congreso. A principios del siglo XXI, la Biblioteca digitalizó la Colección Prokudin-Gorski y la puso gratuitamente a disposición del público mundial. Muchas webs rusas tienen ahora versiones de la colección. En 1986 el historiador arquitectónico y fotógrafo William Brumfield organizó la primera exposición de fotografías de Prokudin-Gorski en la Biblioteca del Congreso. Durante un período de trabajo en Rusia a partir de 1970, Brumfield ha fotografiado la mayoría de los sitios visitados por Prokudin-Gorski. Esta serie de artículos yuxtapondrá las fotos de Prokudin-Gorski de monumentos arquitectónicos con fotografías tomadas por Brumfield décadas más tarde.

LEE MÁS: Miass: La ciudad construida sobre oro

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