Se doblan los precios para alquilar un apartamento en Airbnb durante el Mundial

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Hablamos con rusos que alquilan sus casas en la popular plataforma online. Nos hablan sobre el aumento de los precios, sobre su relación con los huéspedes y de las diferencias que hay entre los rusos y los extranjeros.

Airbnb funciona en Rusia desde hace siete años. Según datos de abril del 2017, el servicio contaba con 42.000 anuncios en varias ciudades rusas. De cara a la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™ han aumentado las ofertas y muchas nuevas.

Russia Beyond ha preguntado a viejos usuarios de Airbnb, que alquilan su casa a turistas cómo lo hacen y si para todos es tan importante tratar de hacer dinero durante el Mundial.

“No temo a nadie. No pido ni una copia del pasaporte”

"Tengo mi propia compañía de tours turísticos desde hace diez años y encuentro casa para mis clientes a través de estos servicios. Pero siempre quería acoger yo a los visitantes. Así que mi marido y yo compramos dos apartamentos y ahora vamos a adquirir un tercero”, comenta Irina de San Petersburgo. Ambos alojamientos están en el centro de la ciudad, en edificios antiguos y están acondicionados para el uso turístico.

“Los compramos como una inversión. Dijimos al diseñador de interiores que los hiciera el estilo antiguo. Es lo que les gusta a los europeos. Un apartamento tiene un estilo del viejo San Petersburgo, con techos altos, cortinas pesadas, paredes con los colores del Hermitage, estuco y demás. El segundo es como una buhardilla en un estilo parisino romántico”.

Apartamento con un estilo petersburgués.

“He estado en Europa muchas veces y sé lo que necesitan. Así que cuando estoy en Rusia hago todo lo posible para que la gente se sienta como si estuviera en Europa, en casa. Lo más importante es el espacio, la limpieza y el confort. El resto son extras. En Rusia no es habitual dejar regalos a los huéspedes. Se suele hacer si el apartamento tiene algún defecto. Mis apartamentos son como un regalo. Las quejas raras solo las hacen los rusos. Un chico de Moscú se quejó de que la nevera no enfriaba lo suficiente”.

“Pero suele ser la excepción. Normalmente los huéspedes suelen tratar el apartamento con un respeto recíproco. Quizá porque ven el cariño que le pongo. Yo misma los limpio, me comunico con ellos, hago las reservas, quedo con ellos. Confío en ellos. No pido ni las copias del pasaporte. No tengo miedo a los hinchas de fútbol. ¿En qué se diferencian del resto? Ya he recibido siete reservas para el Mundial. Los recibiré y los registraré. La ley te da tres días para ello. Así son las reglas. Si paran a la gente en el estadio y tienen problemas, también me involucraré”.

“Estamos tan preocupados que no nos entenderán...”

A la hora de hablar sobre las diferencias entre los rusos y los extranjeros, Pável de San Petersburgo señala que los huéspedes europeos tienen “menos complejos” y son más positivos.

“El huésped ruso es positivo hasta la primera inconveniencia. Entonces se vuelve escéptico con todo. Además los rusos quieren encontrar lujo en todo, hasta en un hostal”.

“Una vez tomé un taxi para acompañar a unos huéspedes suizos al aeropuerto. Estaban sentados y descalzos en los sillones y con unas tazas de té. Mi casa prerrevolucionaria tiene una amplia escalera, pasamos redondeados y una enorme ventana. Un comportamiento como ese no es normal en la introvertida cultura rusa. Nunca había estado así. Estábamos muy preocupados sobre lo que podrían decir los vecinos. ¿Y si molesta a alguien o tiene sucios los calcetines? Pensamos en eso todo el rato. Pero los huéspedes extranjeros son muy directos y es fantástico. Incluso me daba envidia que alguien pudiera estar tan relajado”, recuerda Irina de San Petersburgo. Su apartamento es una buhardilla en el histórico barrio de Kolomna, tan familiar al poeta Pushkin y al pintor Vrubel.

“Trabajo de 9 a 5. La principal razón para hacerlo es socializar”, explica Irina. “Incluso puedes hacer amigos y visitarlos después. Creo que esa es la esencia de este servicio. Ayudarles a conseguir entradas para ir al Teatro Mariinski, decirles cómo alquilar una bicicleta, hablarles de planes que no aparecen en una guía de viajes. Eso es lo que hago”.

Irina ha subido el precio 1,5 veces (hasta 170 dólares al día) y no sabe lo que “está haciendo el resto”. Todavía no tiene reservas para el Mundial. “Mi apartamento está un poco alejado del centro y de los bares y quizá los hinchas quieran estar en el corazón de todas las actividades”.

Una oportunidad

En Moscú los precios se han multiplicado por tres y cuatro veces de media, explica Natalia. Ella alquila cuatro apartamentos en Airbnb. “Casi todos mis apartamentos están vigilados por cámaras. Hay en los pasillos, en parte de la cocina, aunque no en los dormitorios. Pero se lo digo a la gente abiertamente. Estipulo los contratos en inglés y tomó una fianza, por si se rompe algo. Hablando sinceramente, tenemos miedo de lo que pueden hacer los hinchas, pero al mismo tiempo, queremos el dinero”.

Apartamentos en la Avenida Nevski de San Petersburgo. Fuente: Archivo personal.

Normalmente el estudio de Natalia en un edificio estalinista cerca del parque VDNJ cuesta 4.000 rublos (64 dólares) por noche. Pero durante el Mundial costará 185 dólares. No registrará a los huéspedes. “Les digo que no lo puedo hacer físicamente y nadie se ha enfadado por ello. Ya tengo muchas reservas. Todos son extranjeros. Creo que los rusos aparecerán en el último momento”.

En la actualidad Natalia emplea a una chica de la limpieza y a otras personas que le ayudan con los huéspedes y la publicidad del piso. “No voy a salir durante ese periodo. No puedo abandonar a mis trabajadores. Así que nos iremos de vacaciones antes y después del campeonato. Puedo imaginarme que va a ser un poco locura. Sobre todo porque queremos hacer dinero. No podemos dejar pasar esta oportunidad”, concluye.

Si quieres saber más sobre las ciudades que serán sede del Campeonato, te lo contamos con detalle en esta útil guía

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