Todo lo que hay que saber sobre las cinco catedrales de San Peterburgo

Una cápsula del tiempo, una fachada camaleón y otros secretos de los templos históricos de la capital cultural de Rusia.

1. Catedral de San Pedro y San Pablo: mausoleo de los zares y talismán de la ciudad

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La Catedral de San Pedro y San Pablo es el tempo más antiguo de San Petersburgo. Se fundó en 1712 y es el edificio más alto del casco histórico: su afilada aguja dorada alcanza los 122,5 metros. La ley prohíbe construir edificaciones más altas en el centro de la ciudad.

El zar y fundador de San Petersburgo, Pedro I, quería que el principal templo de la nueva capital rusa fuera más alto que el campanario de Iván el Grande, situado en el Kremlin de la antigua capital, Moscú. Además, ordenó trasladar el mausoleo de los zares rusos desde Moscú a la Catedral de San Pedro y San Pablo, cuya construcción aún no había finalizado. Aquí están enterrados casi todos los emperadores rusos, empezando por el propio Pedro I y terminando por Nicolás II, asesinado por los bolcheviques en 1918.

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El ángel dorado que corona la aguja de la catedral es uno de los principales símbolos de San Petersburgo. Los operarios de las obras de restauración de 1997 descubrieron en el interior del ángel una nota de los restauradores de los años 60. Se quejaban de los plazos estrictos y de los bajos salarios. Actualmente cada vez que los operarios ascienden para arreglar el símbolo de la ciudad, dejan un mensaje para sus colegas del futuro a 122 metros de altura.

Recomendación: A medianoche y a mediodía, el carillón del campanario de la catedral interpreta el himno nacional. En verano, en la plaza situada frente a la catedral, pueden escucharse conciertos de campanas.

2. Catedral de San Isaac: el mejor lugar desde donde contemplar la ciudad

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La Catedral de San Isaac es uno de los símbolos más publicitados de San Petersburgo. La enorme cúpula dorada de esta catedral- la tercera más alta de Europa- es visible a decenas de kilómetros, más allá del centro histórico. Durante los 40 años que duró la construcción de la catedral (1818-1858), los peterburgueses se quejaban de su aspecto y de su falta de armonía con los edificios circundantes. Acabaron por aceptarla y ahora es imposible imaginarse San Petersburgo sin la Catedral de San Isaac.

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Para los turistas vale la pena hacer el esfuerzo de subir los 262 escalones que conducen a la columnata de la catedral. Rodea una cúpula situada a una altura equivalente a la de un edificio de 16 plantas, a 44 metros del suelo. Desde aquí se puede observar en todas direcciones un panorama que muestra todo el contorno de ríos y canales de la ciudad, situado sobre decenas de islas. Durante el periodo de las noches blancas, de junio a agosto, las visitas se alargan hasta las 4 de la mañana.

Recomendación: La mejor vista de la Catedral de San Isaac se consigue desde el centro de la Plaza de San Isaac, junto a la estatua ecuestre del zar Nicolás I.

3. Catedral de la Resurrección de Cristo sobre la Sangre Derramada

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Este templo es más conocido como Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada. Sus arquitectos tomaron como referencia las iglesias medievales moscovitas y los dibujos de los mosaicos del interior fueron realizados por maestros del romanticismo ruso de finales del siglo XIX. La historia de la catedral tiene un origen trágico: la comenzaron a construir en 1883 en el lugar donde el zar Alejandro II fue asesinado en un atentado terrorista.

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El interior de las paredes de la catedral está totalmente cubierto por siete kilómetros cuadrados de mosaicos. La imagen de mosaico de Cristo bajo la cúpula central está hecha de tal forma que sus ojos siempre miran directamente al observador. En la parte occidental de la catedral, situada en dirección opuesta al altar, se conserva, bajo un techo de jaspe, el pavimento al que fue lanzado Alejandro II por la explosión de la bomba.

Recomendación: No se limite a contemplar la catedral desde fuera. En las taquillas del museo, por 200 rublos (poco más de 3 euros) tiene a su disposición una guía de audio en varios idiomas con extensas explicaciones sobre las técnicas artísticas y los materiales utilizados en la construcción. Cada día, a  partir de las 7:30, se puede acudir al templo de forma gratuita para asistir al servicio religioso.

4. Catedral de Nuestra Señora de Kazán: santuario ortodoxo con columnas vaticanas

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La columnata que envuelve la Catedral de Nuestra Señora de Kazán en un semicírculo es similar al de la Catedral de San Pedro del Vaticano. En realidad sirve para camuflar que la catedral está vuelta de lado hacia la Avenida Nevski, la calle principal de la ciudad. Y es que, según las normas de la arquitectura eclesiástica, el altar debe mirar hacia el este.

Actualmente la columnata está cerrada a las visitas, pero la propia catedral está abierta desde bien temprano, y la entrada es gratuita: se trata de un templo en activo, en el que hay servicio religioso todos los días.

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La catedral de Nuestra Señora de Kazán fue consagrada en 1811 y un año después se convirtió en un monumento conmemorativo de la victoria de Rusia contra Napoleón. En la plaza frente a la catedral se erigieron estatuas de los principales comandantes de aquella guerra: en la parte occidental se encuentra la estatua de Barclay de Tolly, y en la oriental, la de Mijaíl Kutúzov, el general que aparece en Guerra y Paz de Lev Tolstói.

Recomendación: La mejor vista de la Catedral de Nuestra Señora de Kazán se consigue desde el lado opuesto de la Avenida Nevski, desde las ventanas de la cafetería Zinger, en la segunda planta de la librería Dom Knigi (Avenida Nevski 28).

5. Catedral Smolni: templo-camaleón, bonito desde cualquier lado

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La Catedral Smolni se encuentra fuera del centro histórico de la ciudad. Resulta algo complicado llegar hasta allí, porque Smolni no solo es la catedral, sino también el vecino edificio del Ayuntamiento. En cualquier caso, reconocerá la catedral por la gran cantidad de autocares turísticos aparcados y por las parejas de recién casados bebiendo champán: toda familia peterburguesa que se precie tiene una fotografía de boda en este lugar.

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La particularidad arquitectónica de este tempo es que no tiene una fachada principal, ya que todas las paredes del edificio cumplen con esta función y tienen el mismo aspecto elegante desde cualquier lado, incluso desde la zona moderna en la orilla opuesta del río Nevá. La catedral Smolni está pintada de tal modo que se adapta al color del cielo urbano: bajo el sol se llena de un color azul brillante, y en los días nublados se vuelve gris. El aspecto que le ofrecerá cuando usted la vea dependerá del cambiante clima de San Petersburgo.