600 km a pie por el territorio virgen de Kamchatka

Anton Agarkov
La periodista Tatiana Morina llegó a Kamchatka en verano de 2016 para participar en un proyecto en el Parque Natural de Bystrinski. Pasó tres meses trabajando al aire libre como voluntaria y ayudó en la elaboración de un mapa de rutas para los futuros visitantes.

El parque Bystrinski es el más grande y el menos visitado de la remota región de Kamchatka. Es conocido por sus pastores de renos, que viven y trabajan en la tundra central de Kamchatka. Aquí no hay ni volcanes en erupción, ni géiseres ni manantiales pero los paisajes son espectaculares.

Viaje al corazón de la península

Fuente: Tatiana MorinaFuente: Tatiana Morina

 

Nuestro trabajo comenzó en Esso, el centro administrativo del distrito. Nuestra primera tarea consistía en encontrar el camino al lago Blyudtse (Platillo), situado en uno de los los picos de la cadena montañosa de Kozyrevski. Pasamos cinco días subiendo escarpadas cimas y resistiendo fuertes vientos, abriéndonos camino entre la espesura de los pinos siberianos, bajando acantilados y siguiendo caminos de osos, que inevitablemente nos llevaban ante los habitantes más famosos de Kamchatka.

 

Fuente: Tatiana MorinaFuente: Tatiana Morina

 

Al igual que otras cordilleras de Kamchatka, las montañas Kozyrevski surgieron empujadas, literalmente, por la actividad volcánica. Tienen una altitud de 1.500-2.000 metros, son relativamente bajas aunque el paisaje de alrededor es mucho más bajo. Desde el alto de la cordillera es posible ver Kamchatka de este a oeste: Klyuchevskaya Sopka y los volcanes de la costa del Pacífico, la cordillera Sredinni cerca del mar de Ojotsk y el volcán de Anaun, que es el centro geográfico de la península.

Dando de comer a los osos con una vuvuzela

Fuente: Tatiana MorinaFuente: Tatiana Morina

Tras la excursión al lago Blyudtse, nuestro grupo se dirigió al sudoeste del parque. Allí, tras dos meses enteros de caminatas, pasamos un día o dos en el campamento base antes de volver a partir. Hicimos un camino circular alrededor del volcán Ichinski, cruzando el glaciar Zapadni (occidental). Marcamos un camino hasta el lago Ketachan y descubrimos una nueva atracción turística, un pequeño lago turquesa dentro de una viejo arroyo de lava. Nuestra única comunicación era con un rastreador y nuestro menú se limitaba a cereales y a carne enlatada. Nuestra única referencia eran viejos mapas militares soviéticos y la única protección contra los osos, unas vuvuzelas que se usan en los estadios de fútboly una pistola de bengalas.

El cordón de Ketachán se sitúa a 120 km del asentamiento más cercano y tan solo a 16 km de los yacimientos de extracción de oro de río Aga. Es una tierra pantanosa, llena de enormes plantas y una tundra de tierras altas con gran cantidad de bayas y setas en verano. El ascenso a un lago aislado a los pies del durmiente volcán de Ichinski fue una de las caminatas más destacadas. Desde el lago ascendimos al vecino volcán de Severi Cherpuk. El borde de su caldera se asoma a una seca tundra roja y verde, que se suavizó hace unos 300 años por un potente caudal de lava.

 

Fuente: Tatiana MorinaFuente: Tatiana Morina

 

Durante uno de nuestros viajes descubrimos un arroyo bloqueado por una obsidiana negra. Otro viaje memorable fue cuando intentamos pescar salmón con nuestras propias manos el festín que nos dimos después. Durante nuestro tercer viaje casi perdemos a un par de personas cruzando un río con rápidos y fuimos capaces de asustar a un oso demasiado curioso que se acercó a nuestro campo. En el nuestro último viaje, nos encontramos con un grupo de pastores de renos y disfrutamos de una copa de té y de una memorable conversación con un guardián de un chum que alimenta y vive con su familia en la tundra de tierras altas.

 

Fuente: Tatiana MorinaFuente: Tatiana Morina

 

Vive con tres pastores adultos y seis nietos. El más joven nunca ha salido de las montañas para conocer a otras personas.

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Fuente: Tatiana MorinaFuente: Tatiana Morina

Tras el lago Ketechan nos enviaron al campamento base situado en el parque Klyuchevskaya para ayudar a la administración con la acomodación de los turistas. Es raro que haga buen tiempo aquí así que la mayoría de los turistas se van después de ver un fragmento de la caldera volcáninca del Ploski Tobalchik, que entró en erupción hace tres años, y después de caminar por la niebla en un camino de lava fresca. Nosotros tuvimos suerte porque contamos con tiempo suficiente como para esperar que clarease. Entonces subimos a la cima e hicimos una serie de rutas para ver las fumarolas, las cuevas y los respiraderos de lava. Observamos de cerca la erupción de Klyuchevskaya Sopka y volvimos a la base entre campos de ceniza. No fue hasta entonces cuando nos dimos cuenta de que los mapas detallados y la libertad de movimientos son lo más destacado de ser un voluntario en Kamchatka.

 

Fuente: Tatiana MorinaFuente: Tatiana Morina

 

Poco antes de nuestra partida la administración del parque me dio algún tiempo libre y fui junto con mi compañero de viaje, un zoólogo bielorruso, a Ust-Kamchatsk, otro destino que apenas atrae turistas. El asentamiento está cerca de uno de los volcanes más activos de Kamchatka, Shiveluch, que a menudo escupe en los alrededores toneladas de polvo. Nuestra ruta seguía la costa hasta el cabo Kamchatski, donde el océano Pacífico se uno con el mar de Bering. Pasar tres días en una cabaña de cazadores en la costa, rodeada de focas, leones marinos y cientos de cangrejos de las nieves y osos fue un impresionante final a mi viaje a Kamchatka.