Shereguesh: una aldea minera transformada en estación de esquí

Yevgeny Kurskov / TASS
Sheregesh es una estación de esquí de gran tamaño en la provincia rusa de Kémerovo levantada hace tan sólo 15 años. Durante mucho tiempo ha sido más popular que Krásnaya Polyana, en la ciudad olímpica de Sochi. La historia de esta estación que fue un antiguo pueblo minero es un ejemplo que mezcla el esfuerzo, la suerte y una situación llena de oportunidades.

Tres chicas en bikini bajan la ladera al son de Loca, loca de Shakira mientras un grupo de hombres las graba. El video rodado a 25 grados se hizo viral inmediatamente. “Llamamos al video Un día muy caloroso en Shereguesh, cuenta Alexéi, uno de los protagonistas. “Nadie creía que había hecho calor.Todos empezaron a buscar información en la red y vieron que normalmente aquí la temperatura es de unos 40 grados bajo cero y se limitaron a decir que somos unos rusos locos”.

La localidad atrajo la atención de Moscú, San Petersburgo y de los países extranjeros. Fue tal la expectación que un tiempo después visitó el lugar el primer ministro Dmitri Medvédev, que viendo el potencial del lugar  ordenó traspasar estos territorios propiedad del gobierno federal a la municipalidad para no obstaculizar su desarrollo.

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En la región se encuentra el 60 % del carbón de Rusia y ruso y se produce el 14 % del acero. Shereguesh es uno de los tres yacimientos donde extraen mineral los gigantes metalúrgicos. Hasta hace poco no había una  ruta asfaltada, por no hablar de una estación de esquí.

La vida de los antiguos pueblos mineros es un problema en muchos países. Reina la pobreza y un ambiente depresivo. Este historia que comienza con mineros rusos destruye todos los estereotipos.

En la época soviética los mineros que trabajaban aquí se dedicaban básicamente a trabajar y para pasar el rato comenzaron a esquiar en las colinas. “Todo empezó con Valentín Mélnikov y otra docena de mineros. Mélnikov se convirtió en uno de los impulsores que convenció al director de la mina para mejorar las condiciones para esquiar de las colinas artificiales. Había montañas alrededor pero por ningún lado se veía un remonte.

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“En 1978, después de aquel encuentro, acordaron la construcción del primer remonte”, recuerda Artur, hijo de uno de los viejos mineros. “Estaba allí en el altillo, donde ahora se encuentra el cementerio. Trajeron esquís yugoslavos y fue algo fantástico”, explica. Solo los botas costaron 150 rublos. Los mineros en aquel tiempo ganaban mucho dinero y pudieron permitírselo.

El director se entusiasmó y quiso celebrar poco después en Shereguesh una importante competición deportiva de la Rusia soviética. El primer paso consistió en formar a un grupo de mineros para que pudiera construir en la montaña. Después había que preparar el terreno y alisarlo. Antes de la Sportkiad realizaron esta tarea estudiantes, profesores, doctores y hasta prisioneros de la cárcel local. El evento deportivo fue un éxito, e incluso se batió un récord de velocidad.

En la actualidad se baten muchos récords de este tipo en Shereguesh. Las personas que esquían en los Alpes destacan la calidad de la nieve. La baja humedad del aire hace que sea más suave y rápido el deslizamiento. Además, es una nieve seca que se queda en la pista sin bultos hasta el final del día.

Adaptarse a los nuevos tiempos

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Entre los habitantes locales hay famosos deportistas. Destacan la doble campeona del mundo en snowboard Ekaterina Tudeguésheva y el boxeador Yuri Arbachákov, diez veces campeón del mundo.

También está la empresaria Marina Kazulina, compañera de clase de Arbachákov.  Marina cuenta que empezó a vender cualquier cosa que caía en sus manos: miel, frutos secos, pequeños platos de madera. Tras la caída de la URSS, la gente empezó a trabajar en lo que podía.

A su hermana se le ocurrió vender las colas del zorro de la zona, criados en una granja  local. Hoy día es el souvenir más popular de la estación y muchas personas lo llevan colgando mientras se deslizan cuesta abajo.

Actualmente Marina tiene un gran espacio de más de 70 metros cuadrados de venta y poco a poco desarrolla la industria de souvenires. El siguiente objetivo de Marina es crear un taller para artistas locales y desarrollar una pequeña fábrica.

El gobierno se interesó por esta localidad solo a finales de los años 90. Entonces allí viajaban solo 4.000 turistas al año. Si alguien hubiera dicho que dentro de 15 años habría 58 hoteles, 18 remontes modernos y más de un millón de turistas, lo habrían tachado de loco. Desde el principio la principal ayuda estatal fue para la organización del lugar.

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Se construyó una carretera, alumbrado y canalizacioces y también hubo beneficios fiscales.

A principios de la década del 2000 fue el boom de los remontes privados. Con ello llegó aumentó también el  flujo turístico. Este crecimiento comenzó a su vez a atraer inversores y la calidad de la nieve hizo el resto.

Conversaciones en el remote

Dos extranjeros están sentados, uno frente al otro. Llegaron aquí para elaborar planes para el futuro desarrollo de esta estación. Uno es de Suiza y otro de Canadá.

— Me sorprende esta gente.

— Ya...

— ¿Y por qué cerca de cada hotel hay un mono?

— No es un mono, es el yeti (hombre de nieves). Dicen que vive cerca.

— ¿De verdad?

— Claro. Si quieres, puedo presentárselo.

— ¿Es un hombre o una mujer?

— Me parece que un hombre.

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