Disfrutar a 30 grados bajo cero

La gente suele temer el invierno ruso. Es cierto, hay lugares donde las temperaturas son tan bajas que hasta el vodka se congela. Sin embargo, la belleza de los paisajes compensa el frío extremo, que llega a convertirse en aventura y tiene sonido propio. Montarse en una troika, practicar ‘snowboard' en la ladera de un volcán y nadar en aguas no heladas le harán olvidarse del frío y disfrutar del invierno ruso.

Los montes Urales 

 

Fuente: Serguéi Makurin

 La cadena montañosa más antigua del mundo, los Urales, forma una barrera entre Europa y Asia cubierta de reservas naturales y pistas de esquí.

En Yakutia, por ejemplo, conocida como el “polo del frío”, la temperatura media en invierno es de 40 grados bajo cero (aunque el termómetro ha llegado a marcar 77 bajo cero).

En sus tierras se genera el “susurro estelar”, cuando se puede oír el crujido que produce el propio aliento al congelarse.

En ella abundan las historias de ovnis y anomalías naturales, además de ser el escenario de la misteriosa historia del accidente del paso Diátlov; se trata de una ruta que despierta la curiosidad de los turistas, ya que se desconoce lo ocurrido en 1959 a nueve excursionistas que perdieron la vida en la zona. Es el destino ideal para los amantes del deporte extremo y del misterio. 

El Anillo de Oro 


La ruta del Anillo de Oro recorre decenas de antiguas ciudades que rodean Moscú, dos de las cuales han sido declaradas Patrimonio Mun­dial por la Unesco: Súzdal, ciudad museo, y el casco histórico de Yaroslavl. Otro atractivo de este circuito son las también monumentales Kostromá y Úglich, donde se encuentra la residencia oficial de Ded Moroz y Snegúrochka (el equivalente ruso de Papá Noel y su nieta). Una visita a estos personajes es un auténtico regalo para los más pequeños. 

Además, el Anillo de Oro cuenta con una excelente oferta de actividades de invierno típicamente rusas: paseos en troika(especie de trineo tirado por tres caballos) por el bosque, toboganes de hielo y muchas más diversiones.

El lago Baikal


 El lago más profundo y limpio del mundo, el Baikal, se encuentra en el corazón de Siberia. En él se celebran maratones internacionales en el que los participantes corren 42 kilómetros sobre el lago helado. El próximo, en marzo de 2015. ¿Peculiaridades? El frío, sin duda, y el paisaje. El agua del lago es tan nítida que se pueden ver burbujas de aire y algas congeladas a tres metros bajo el hielo. Y este espectáculo no solo atrae a los atletas, sino también a un sinnúmero de fotógrafos. 

Es, por otro lado, un excelente lugar para patinar, realizar cursos de medicina tradicional y someterse a un tratamiento de salud gracias a las propiedades curativas de sus aguas, que se incrementan exponencialmente al congelarse.

Kamchatka


 El relieve de la península de Kamchatka es tan diverso que un profesional del snowboard no podría recorrerlo entero en 20 años. El invierno es temporada alta en la península, que ofrece como plato fuerte la posibilidad de practicar heliesquí en inmensas reservas naturales. El esquí alpino se puede disfrutar tanto en la montaña como en las laderas de los volcanes. Además, en invierno es posible realizar una excursión en jeep o a pie hasta los volcanes o los géiseres sin temor a cruzarse con un oso.

Altái

Fuente: lori / legion media

 El Altái, una cadena montañosa al sur de Siberia, ofrece todo un repertorio de actividades de invierno.

Por ejemplo, realizar excursiones a caballo o de esquí de fondo, montar en motonieve, pescar bajo el hielo en el lago Telétskoe, cazar, darse un baño de vapor ruso y practicar esquí tradicional o snowboard.

Asimismo, el invierno es el único momento del año en que es posible ver las cuevas de hielo más altas del mundo o bañarse en el lago Goluboe, que no se congela ni a temperaturas de 30 grados bajo cero.

Sochi 

Fuente: Reuters

 En el Cáucaso podrá pasar un invierno más cálido. Dos datos: la temperatura allí es muy diferente (y superior) a la de la mayor parte del país y Sochi cuenta con todas las instalaciones que se crearon para acoger las Olimpiadas de Invierno de este año. 

Pero, aunque las temperaturas no sean tan gélidas, la nieve también llega a la costa del Mar Negro, así que los visitantes pueden pasear entre palmeras y eucaliptos, y a continuación practicar esquí y snowboard en las montañas de Krásnaya Poliana. Por cierto, el Cáucaso también cuenta con el pico más alto de Europa en una de las estaciones de esquí más famosas de Rusia, el monte Elbrus

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