Jóvenes arqueólogos de España y Latinoamérica asisten a campamentos en Siberia

Jóvenes arqueólogos procedentes de diferentes continentes se reúnen en Siberia para explorar la República Tuvá, situada a la frontera con Mongolia. Según los estudios previos, aquí se esconden como mínimo 80 antiguos campamentos de los homínidos del Paleolítico, el Neolítico y la Edad del Bronce.

 

Fuente: Anna Klochkó

La expedición tiene como fin sacar a la luz los artefactos escondidos durante siglos en la tierra de Tuvá y conservar este legado histórica en los museos rusos. Pronto por esta zona pasará la nueva línea de ferrocarril que unirá la ciudad de Kyzyl, la capital de Tuvá, y el nudo de comunicaciones de Kuráguino, ubicado ya en la otra cercana región de Rusia, el krái de Krasnoyarsk. La longitud de la línea será de 400 km. El tamaño de la región y las extremas temperaturas invernales ralentizan el trabajo de los arqueólogos.

Este verano la expedición “Kyzyl-Kuráguino” celebra su cuarta edición. Desde su inicio en el año 2011 y con el apoyo de la Sociedad Gográfica Rusa se ha hecho famosa entre las sociedades arqueológicas en diferentes países del mundo.

Hasta finales de julio la expedición ha reunido a arqueólogos de la Academia de Ciencias de Rusia con jóvenes voluntarios de 17 países como Colombia, México, España, Francia, Chile, República Dominicana, Polonia o China. RBTH ofrece las impresiones de algunos participantes.

Carlos Alberto Ávila Sáenz, antropólogo colombiano: 

Fuente: Anna Klochkó

“La arqueología hace parte del plan de estudios de mi formación académica como antropólogo”.

Tuve conocimiento acerca de la expedición arqueológica siberiana Kyzyl-Kuráguino en la página de la Sociedad Geográfica Rusa y me inscribí de forma independiente. Es mi primera visita a Siberia, pero ya había estado antes en Rusia. Fue en agosto del 2013 en San Petersburgo. A diferencia de Moscú y San Petersburgo, Siberia es todavía más desconocida entre mis compañeros colombianos. Claro está que la arqueología latinoamericana tiene poco contacto con el trabajo que se ha realizado aquí, pero hay cambios en esta tendencia y mi propia estancia en esta región así lo demuestra. Me gustaría aportar el conocimiento y la experiencia de esta expedición, al trabajo arqueológico que se realiza en Colombia”.

“La expedición Kyzyl-Kuráguino es bastante rica en lo que respecta a los artefactos, aunque esto depende de la etapa y el lugar de excavación. Nuestro grupo ya encontró pequeñas piezas de cerámica, así como partes de huesos de animales”.

“Nos levantamos a las 6:30 de la mañana, comenzamos a hacer gimnasia a las 6:35, a las 7:15 desayunamos y a las 8:00 salimos hacia la excavación en autobús. Allí trabajamos con descansos cada 30 ó 45 minutos y a las 3 del mediodía llegamos al campamento de vuelta para comer. Durante la tarde practicamos deporte o asistimos a charlas culturales, después de la ducha de las 6 de la tarde y la sauna, cenamos sobre las 7. Cada día tenemos una una reunión de todo el campamento. Normalmente nos vamos a dormir a las doce o la una”.

“El clima es un factor determinante en la expedición. Durante las excavaciones, hemos trabajado a 36 grados. Creo que es la temperatura más alta en la que he trabajado en campo. Sí, estas temperaturas son típicas en Colombia, pero los días tan calurosos dificultan mucho el trabajo de campo”.

“Valoro mucho las instalaciones, las excursiones y las presentaciones organizadas con el fin de presentarnos la cultura y la región. En concreto ya visitamos Kyzyl, la capital, un parque natural de nombre impronunciable pero de una belleza inimagible y aún nos quedan varios domingos para planear salidas”.

“En cuanto a la comunicación con otros participantes de la expedición apenas hay dificultades.  Hablo en inglés con la mayoría de los jóvenes arqueólogos, con algunos pocos en alemán y con los que no dominan ninguna de estas lenguas, simplemente con gestos.  Encuentro la gente rusa muy cercana. La mayoría están siempre dispuestos a aprender y conocer personas de otros lados.

El próximo verano pienso visitar varios amigos que he conocido aquí. Planeo volver a San Petersburgo y quizás ir a Oremburgo”.

Antonio Barragán Montero, estudiante de arqueología español:

 

Fuente: Anna Klochkó

“Ahora mismo estoy en el segundo curso del grado de Arqueología en la Universidad Complutense de Madrid. Es mi primera práctica de campo en lo que se refiere a arqueología y estoy muy contento de poder hacerlo aquí, en Siberia. Encontré la información en un blog y una página de Facebook, donde la gente cuelga todo tipo de información acerca de excavaciones arqueológicas. Las expediciones arqueológicas rusas no son muy conocidas en España, pero gracias a la Sociedad Geográfica Rusa cada vez resulta más fácil encontrar la información en inglés sobre ellas”.

“Lo más destacado en Kyzyl-Kuráguino  es el ambiente en el que nos encontramos, totalmente rodeados de naturaleza, sin otro sonido que el del río o los pájaros y sin otra luz que la del amanecer. Es muy satisfactorio ir a trabajar por las mañanas y entrar en este paraíso. Cada atardecer, cada hoguera o cada chapuzón en el río después de la sauna son emociones que recordaré del día a día en Yermak”.

“Todo está muy bien organizado y planeado. Quizá se eche en falta más tiempo de relax para uno mismo, por ejemplo en mi caso tengo que ir escribiendo un diario sobre el trabajo que realizo aquí: la experiencia, el contexto histórico... Y debido a la cantidad de actividades que nos proponen apenas tengo tiempo para sentarme y escribir”.

“La primera impresión de mis compañeros rusos es que parecen reacios a hablar con los extranjeros y con los desconocidos, y sobre todo a usar el inglés, pero poco a poco la cosa va cambiando y te acabas sintiendo como en casa y como parte de una gran familia”.

“Todo lo que estoy aprendiendo aquí, lo utilizaré en el resto de mi carrera universitaria y después en mi carrera profesional. Estoy seguro de que volveré a Rusia, me encantaría ir más hacia el este, y visitar sobre todo las zonas de naturaleza, huir de las grandes ciudades como Moscú o San Petersburgo y vivir más la Rusia profunda”.

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