Mansiones de Crimea: las joyas arquitectónicas de la península

Crimea era un lugar de retiro donde descansar días, meses y años. En esta hermosa tierra quiso ser enterrado el escritor ruso Lev Tolstói y el último emperador ruso sentía auténtica devoción por los palacios crimeos. Os ofrecemos un recorrido por las principales atracciones turísticas de la península, auténticas joyas arquitectónicas esparcidas a lo largo de la costa septentrional del Mar Negro.

Palacio de Livadia 

 

Fuente: Lori / Legion Media

Una de las residencias de Crimea más lujosas es el Palacio de Livadia, el último edificio que se erigió en el Imperio ruso para la familia del zar. El edificio con abundantes arcos se acabó de edificar en 1911. El autor del proyecto fue el arquitecto crimeo Nikolái Krasnov. Según algunos informes, el emperador Nicolás II invirtió en su construcción cerca de 4 millones de rublos de oro prerrevolucionarios (para dar una medida de lo que suponía esta cifra, un funcionario medio de la época percibía como salario anual 4.000 rublos). Desde 1993 el palacio de Livadia goza del estatus de museo. 

El palacio está situado en el pueblo de Livadia, a tres kilómetros de la ciudad de Yalta. 

Palacio de Massandra 

 

Fuente: Lori / Legion Media

Este palacio estilo Luis XVIII no tardó en perder a su propietario. El autor del proyecto fue el arquitecto francés Étienne Bouchard. Sin embargo, su futuro amo nunca vio el proyecto acabado: debido al fallecimiento de Vorontsov en 1882, se paralizaron las obras. Al cabo de siete años se reanudó la construcción del conjunto palaciego cuando lo adquirió la familia del emperador Alejandro III. Tres años más tarde concluyó la edificación, pero el emperador tampoco llegó a vivir en él, pues falleció en 1894 y la finca pasó a manos de Nicolás II.

En la década de 1930 el palacio se convirtió en el balneario “La salud proletaria” para enfermos de tuberculosis. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, se transformó en la dacha estatal Stalínskaia, que se utilizó como residencia de verano para huéspedes de alto rango como Stalin, Jruschov y Brezhnev. 

El palacio-museo está abierto de 9 a 18h en el poblado Verjniaia Massandra. 

Nido de golondrina 

 

Fuente: Lori / Legion Media

Esta residencia se construyó al término de la guerra ruso-turca de finales del siglo XIX para un general ruso retirado cuyo nombre se desconoce. Pero la estructura, bautizada por su primer propietario con el nombre “Castillo del amor”, quedó inmortalizada en los lienzos de Iván Ayvazovski y en fotografías de la época.

Desde entonces el palacio construido al borde del acantilado Aurora ha cambiado varias veces de manos: perteneció a la familia de un médico de la corte y luego a la comerciante de Moscú Rajmáninova. Esta última ordenó retirar la estructura original de madera y, en su lugar, construyó un castillo, aunque también de madera. Fue Rajmáninova también quien dotó al castillo de su nombre actual: “Nido de golondrina”.

A principios de la Primera Guerra Mundial el barón Shteingel partió a Alemania y vendió el romántico castillo a un comerciante moscovita que abrió allí un restaurante. A su muerte, el restaurante cerró las puertas. Después del terremoto de nueve grados en la escala de Richter que se produjo en 1927 el castillo fue declarado inhabitable y se cerró al público por espacio de cuatro décadas. Rehabilitado de nuevo, el castillo se volvió a acondicionar para alojar un restaurante. 

El castillo está situado cerca del pueblo de Gaspra, en las afueras de Yalta. 

Palacio de la condesa Panina

 

Fuente: Lori / Legion Media

Este palacio medieval de fachada de estilo gótico, construido en la primera mitad del siglo XIX, con hermosas torres dentadas y recubierto de hiedra, perteneció a la ilustre familia Golitsyn, una de las más nobles casas principescas de Rusia.

La casa fue diseñada por el famoso arquitecto modernista Fiódor Shejtel. Después de pertenecer al linaje de los Golitsyn pasó a la familia nobiliaria Kochubeiev y, más tarde, a una heredera de alta alcurnia, Sofia Panina. Con su nombre y el palacio se vinculan dos años de la vida del escritor ruso Lev Tolstói. Durante su estancia en Gaspra, el escritor recibió las visitas de Chéjov y de Gorki.

En su último viaje a Gaspra, Tolstói se resfrió: en el momento más crítico de la enfermedad se sintió tan mal que los médicos creyeron que no se curaría. Lev Tolstói no quería que transportaran su cuerpo una vez muerto y dispuso que se celebrara el funeral en Crimea, motivo por el cual compró una pequeña parcela de tierra adyacente a la finca. Sin embargo, Tolstói acabó recuperándose y aún vivió ocho años más. 

El palacio está situado en el pueblo de Gaspra. En la actualidad acoge el balneario infantil “Yásnaia Poliana” y en la primera planta se puede visitar una exposición permanente dedicada al escritor. 

El palacio de Vorontsov

 

Fuente: Lori / Legion Media

Este palacio se construyó a mediados del siglo XIX para el general-gobernador del krai de Novorossíisk Mijaíl Vorontsov.

El autor del proyecto fue Edward Bloor, un arquitecto de la corte de la reina Victoria de Inglaterra que también participó en la construcción del famoso Palacio de Buckingham de Londres y del castillo de Sir Walter Scott en Escocia. La fachada sur del palacio, orientada al mar, realizada en estilo morisco, trae a la memoria la famosa Alhambra de Granada. 

En la actualidad el edificio de palacio es sede de un museo. El palacio de Vorontsov se encuentra en la ciudad de Alupka.