8 lugares que jamás dirías que están en Rusia

Fuente: Lori / Legion Media

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Desde las playas del Extremo Oriente hasta pueblos de estilo suizo en Siberia del sur, desde ciudades alemanas en la costa del mar Báltico hasta el puente sobre el Bósforo: todo es Rusia.

¿El Tíbet?

Este monasterio está situado a cien kilómetros del lago Baikal, cerca de la ciudad Ulán-Udé, en Buriatia. Y es tan real como los budistas rusos. El templo Ivolguinski, así se llama, fue construido justo después de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. En él se encuentra la residencia del principal lama budista de Rusia, alberga siete templos y una universidad en la que se forman monjes que más tarde son enviados a los templos de Buriatia. Por cierto, además del principal monasterio budista del país, en Ulán-Udé existe otro curioso monumento histórico: la cabeza de Vladímir Lenin más grande del mundo. 

¿Una ciudad alemana?

 

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Casi. La ciudad de Zelenogradsk, en la región de Kaliningrado, es un enclave ruso en la costa del mar Báltico. Kaliningrado, llamado originalmente Königsberg, fue fundada en 1255 por la Orden de los Caballeros Teutones.

Königsberg acogió a colonos alemanes y caballeros teutones y se convirtió en la capital de Prusia Oriental. Las tierras de Kaliningrado formaban parte de la Alemania nazi, pero más tarde fueron ocupadas por tropas soviéticas. En este territorio conviven en la actualidad alemanes, griegos, armenios, polacos, rusos y lituanos. Los extranjeros que fueron deportados de la región cuando esta pasó a formar parte de la Unión Soviética visitan a menudo sus ciudades natales de la región de Kaliningrado, pasean entre los antiguos edificios, cementerios y castillos alemanes, recordando los antiguos nombres de estos lugares. Antes Zelenogradsk se llamaba Cranz. 

¿Pilares de piedra chinos?

 

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No, se trata de otro monumento natural patrimonio de la Unesco: los pilares del Lena. La formación de estos pilares comenzó hace unos 560-540 millones de años  y su base está formada por rocas calizas del periodo Cámbrico.

Estos pilares de roja arenisca, en ocasiones cubiertos de bosques, se reflejan en la superficie del río Lena, por donde se llega en barco desde Yakutsk.

Desde Europa se llega más rápidamente hasta los pilares del Lena que hasta su análogo chino, aunque el viaje no es menos agotador: en avión hasta Yakutsk, en autobús hasta el embarcadero y después varias horas en barco o ferry. No se puede subir a todas estas rocas, aunque en la reserva natural existen varios miradores a 100 metros de altura desde los que se puede contemplar los alrededores y el imponente río siberiano. 

¿Suiza?

 

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Como Suiza, pero 6.500 kilómetros más al este, así es el macizo de Altái,  situado al sur de Siberia, en la frontera con Mongolia. Debido a la ausencia de infraestructura de transportes en muchas de estas regiones montañosas, la belleza de Altái es una de las más inaccesibles del mundo.

La única ciudad de la región es la capital, Gorno-Altaisk, en la que actualmente viven 60.000 personas. El resto de la población vive en aldeas. Se dice que precisamente allí, en el 'Tibet ruso', es donde hay que ir a buscar Shambhala, un reino mítico del que hablan los textos antiguos del Kalachakra. 

¿Italia?

 

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San Petersburgo es llamada también la Venecia del Norte, aunque esto tampoco la hace más italiana. Es el mayor puerto de Rusia, la ventana a Europa, una ciudad legendaria creada sobre pantanos impracticables. La capital turística de Rusia es conocida por sus puentes colgantes, sus largos paseos marítimos, sus románticas noches blancas, sus monumentales fachadas y sus numerosas calles con nombres que narran toda la historia de la literatura rusa desde el siglo XIX: la lista es interminable. 

¿La isla de Pascua?

 

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Las estatuas de piedra son un paisaje típico de las islas del océano Índico y no de las mesetas subárticas, perdidas en medio de la taiga. Las gigantes estatuas de piedra situadas en la meseta de Manpupunior, en la apartada región del norte de los Urales, en la república de Komi, se formaron debido a la erosión selectiva en las rocas.

Existen un total de siete estatuas de 30 a 40 metros de altura. La meseta de Manpupunior es un conocido destino para el turismo deportivo. Se puede llegar a pie (después de varios días de excursión) o en helicóptero. 

¿El monte Fuji?

 

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El volcán Kronotski, situado en la reserva natural del mismo nombre, en la península de Kamchatka, puede parecer a los no iniciados en la sutileza de los paisajes del Extremo Oriente un hermano gemelo del volcán japonés del monte Fuji. Pero este no está en Japón, sino en Rusia.

La reserva natural Kronotski es una de las zonas protegidas más antiguas de Rusia. Está situada en la península de Kamchatka, junto al océano Pacífico. Es allí donde se encuentra el famoso Valle de los géiseres con sus lagos de aguas termales. El Valle de los géiseres es una de las siete maravillas de Rusia. Es el único lugar en el continente eurasiático donde hay campos de géiseres y la zona supera varias veces el tamaño de los famosos campos de géiseres de Islandia. 

¿Australia?

 

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Melbourne difícilmente se puede confundir con Vladivostok, aunque la costa del mar del Japón se podría tomar por la de Australia perfectamente.

La isla Moneron, en el estrecho de Tartaria, recuerda mucho a los paisajes de la conocida serie Lost. En Primorie (así llaman en Rusia a esta región) se encuentran muchos de los animales que figuran en el Libro Rojo Internacional de las especies en extinción, como el tigre siberiano. Este es el paraíso de las reservas naturales, extraordinariamente rico en flora y fauna, las 'puertas a Asia' rusas y un lugar único al que en ocasiones es más difícil llegar que a cualquier otra parte del mundo.

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