Historias de la calle Rubinstein en San Petersburgo

Fuente: Lori / Legion Media

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La calle Rubinstein es una lateral de la vía principal de San Petersburgo, la avenida Nevski, situada en pleno centro de la ciudad. Hace un siglo era una zona aristocrática donde vivieron el compositor Antón Rubinstein y el profesor Piotr Tchaikovski. En 1929 la calle fue bautizada con su nombre, como para marcar el inicio de su época de florecimiento cultural, que misteriosamente atrajo a maestros de la palabra y la canción.

La inspiración de Bulgákov

El edificio más sobresaliente de la calle Rubinstein es la casa Tolstói, una enorme mansión residencial con tres patios interiores, construida a principios del siglo XX y propiedad del conde Mijáil Tolstói, pariente lejano de Lev Tolstói. Grigori Rasputin  también visitaba esta casa donde celebraba reuniones secretas en los apartamentos del príncipe Andronikov, un farsante que se hacía pasar por noble y que finalmente fue desahuciado por deseo de la viuda del propietario, que no estaba demasiado contenta con los sombríos personajes que visitaban al príncipe.

Sorprendentemente, el prototipo de uno de los personajes más lúgubres de la literatura rusa, el Voland de Bulgákov (esto es, el Diablo en persona), de El Maestro y Margarita, también se alojó en esta casa. Se trataba de Dmitri Pozdnéiev, un estudioso, pariente de Bulgákov, en cuyo piso vivía el escritor cuando estaba en San Petersburgo. Voland tenía mucho en común con este personaje: tenía “el ojo izquierdo vacío”, como Pozdnéiev, que llevaba un ojo de cristal. Ambos eran orientalistas, de gran estatura y pelo oscuro, con una voz grave y ávidos fumadores. Pozdnéiev fue ejecutado en 1937, pero la imagen de Voland vive para siempre en la novela de Bulgákov. 

La lágrima del socialismo

 

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Entre las hermosas casas del siglo XIX llama poderosamente la atención un desvencijado edificio constructivista en Rubinstein nº 7. Bautizado 'La casa de la alegría' por sus fundadores, fue construido en 1932 con el dinero reunido por jóvenes escritores e ingenieros, que estaban ansiosos de desterrar el estilo de vida antiguo en favor de una nueva coexistencia comunal. En los inusualmente pequeños apartamentos no había ni cocinas ni baños (el edificio tenía duchas comunitarias y un comedor; también había una guardería, biblioteca y peluquería), para liberar a los intelectuales de cualquier labor doméstica.

La estructura de la casa construida con poco presupuesto se deterioró rápidamente: el sueño utópico de la existencia sin preocupaciones mundanas se derrumbó bajo el peso de la vida real. Por aquella época, la casa recibió el mote de 'Lágrima del socialismo'. A finales de los años 30 numerosos inquilinos fueron encarcelados en la época de la represión. 

Las zapatillas de Dovlátov y las maletas de Rein

 

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Entre los habitantes de calle Rubinstein se contaba Evguéni Rein, el veterano amigo y maestro de Joseph Brodsky. Rein conoció a Brodski a finales de los 50: “Me visitó y me leyó algunos poemas que realmente me gustaron. Así es como nos hicimos amigos. Al poco tiempo me alquilé una habitación en calle Rubinstein 19. Joseph me ayudó con la mudanza, llevando mis maletas con libros. Empezamos a vernos todos los días, porque vivía solo a tres paradas de metro”, recuerda Rein.

Rein era un personaje social muy activo y era amigo de muchos escritores de San Petersburgo, incluyendo el legendario Serguéi Dovlátov, que también vivía en calle Rubinstein. Como dice Rein, “Serguéi me visitaba casi cada día. En zapatillas y bata, incluso con un tiempo horrible, salía con su fox-terrier Glasha a tomarse una cerveza y después se pasaba por mi casa”, a lo que seguían largas charlas sobre la literatura y la vida. Dovlátov vivía en el número 23 hasta que emigró a los EE UU. Rein, Dovlátov y Brodsky se convertirían más tarde en literatos de fama mundial, pero en esa época eran simplemente unos jóvenes escritores que se leían sus obras con una copa de vino. 

Rockeros y Mr. Trololó

Las ventanas de la casa de Tolstói dan a un pequeño jardín que lleva el nombre de Edward Jil, más conocido como Mr. Trololó.

Jil, que también vivió en esta casa, fue mucho más que una celebridad de internet. Su carrera fue extraordinaria: duró más de cinco décadas y toda la URSS lo conocía. Fue siempre una persona extrovertida y, según recuerda su hijo, hablaba con todos los admiradores que se encontraba por la calle. Incluso en su más avanzada vejez, Jil tuvo siempre mucha energía.

A principios de los 80, los residentes de la zona notaron que un número cada vez mayor de peregrinos rockeros, con su pelo largo, y de músicos amateur invadían la calle: en 1981 abrió el primer club de rock oficial de Rusia en c/ Rubinstein nº 13. Por aquella época, era el único sitio de San Petersburgo donde los jóvenes músicos podían tocar rock de manera legal, pero solo después de que un jurado de oficiales del Partido Comunista diese la aprobación a sus canciones. El club de rock ayudó a lanzar las carreras de bandas como Akvarium y Kino, cuya música escuchó Rusia durante décadas y décadas.

 

Fuente: youtube / VictorTsoyForever

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