Constelación Siberia

Fuente: Reuters

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Siberia es un cosmos cubierto de nieve en que miles de ríos montañosos confluyen en la Vía Láctea del Yeniséi, las constelaciones de los lagos se pierden en el abismo infinito y oscuro de la taiga, llena de galaxias inexploradas y agujeros negros, escondidos de la luz del día por la ventisca de nieve y las pesadas ramas de los abetos.

El Baikal, como la estrella más brillante en el cielo ennegrecido, inunda de luz los cráteres del meteorito de Tunguska y la nebulosidad de la tundra ártica, iluminando para los viajeros el camino hacia las ciudades-satélites, congeladas fuera del tiempo y del espacio. Una vez vuelvas de Siberia no podrás olvidar las afelpadas ramas de los abetos; los ojos no se cansan de mirar atentamente el infinito cosmos verde y los oídos sólo oirán el viento.

Siberia es un estado del alma. Es tierra de minas, presos y auténticos héroes. También de osos, taiga, invierno eterno y espacios sin horizonte que huelen a leyendas y a grandes hazañas. Es el principal símbolo de Rusia y al mismo tiempo un gran misterio, incluso para los rusos.

La vida de un pueblo nómada en Siberia

 “Si no eres de por aquí, es poco probable que alguna vez viajes por propia voluntad a Siberia. Muy pocas personas la preferirán a los balnearios del sur o las metrópolis modernas. Es una mancha cubierta  de nieve con poca población, que está lejos y donde es caro llegar. Y además, donde no hay nada que ver. Así se habla a menudo, y es muy ofensivo. No conocer Siberia es lo mismo que no conocer Rusia.  Después de todo, nuestro país no acaba en los Urales, sino que es allí justamente donde tiene su origen”, dice el joven viajero Pável Belogolovtsev.

El último año las autoridades rusas han prestado una especial atención al desarrollo del turismo interior y extranjero en el país. Se concedieron muchas subvenciones para el desarrollo de infraestructuras en las regiones más “prometedoras”, se facilitaron ayudas para renovar la imagen de destinos populares y se elaboró un plan de acción preciso hasta 2020.

Sin embargo, incluso los rusos siguen confundiendo el Krasnoyarsk siberiano con el Krasnodar del Mar Negro, el industrial Novokuznetsk con el Novorossisk portuario, aunque entre ellos hay casi 5.000 kilómetros de distancia; y las dos ciudades siberianas de Tomsk y Omsk para los visitantes se funden en una. 

Cómo mantener limpio el río más largo de Siberia

“Para muchos, Siberia es un lugar de deportación, de trabajos forzados y osos. No negamos que en Krasnoyarsk se han dado casos de osos que llegan a la ciudad y que tenemos seis meses de invierno, pero Siberia hace tiempo que vive una nueva e interesante vida. Nuestro principal cometido es mostrar que Siberia es ideal para los viajeros…”, dice Anna Gruzdeva, coautora del proyecto 'Siberia y punto'.

Este año las periodistas de Krasnoyarsk, Anna y Diana, recibieron dos becas por un total de 60.000 rublos (unos 1.300 euros) para la creación de una guía de Siberia, que debe ser la base para un mapa interactivo en un futuro. Las periodistas investigan no sólo las metrópolis siberianas sino también las pequeñas aldeas, las reservas naturales y los monumentos perdidos, que corren el riesgo de ser olvidados para siempre por la joven generación de viajeros e incluso por los propios siberianos. 

A minúsculos puntos en el mapa de Siberia como Málaia Syya, Yeniseisk, Listvyanka, Yergaki se les dedica un capítulo separado en el que se habla con detalle y ternura de los habitantes del lugar, de las tradiciones únicas, de la cultura y de las curiosidades que vale la pena visitar, así como las maneras de llegar hasta allí y dónde alojarse. Aunque en estas aldeas no existen ni hoteles ni albergues, los lugareños ponen a su disposición sus teléfonos para acoger a huéspedes.

“No esperamos que nos inunde un torrente de turistas. Pero estamos seguros de que entenderán que lo que une a la persona que se sienta en un acogedor café urbano detrás de un ordenador portátil y a la persona que cada día consigue unas pieles es un mismo territorio…”, contaron las periodistas a la revista moscovita The Village.  

Impulsando el turismo en las regiones

Si el proyecto 'Siberia y punto' está dirigido a un público ruso, el blog Ask Ural, creado por la locutora de radio Liubov Suslyakova de Ekaterinburgo, está enfocado a los extranjeros: cuenta cómo, dónde y por qué ir a los Urales. Con el tiempo el blog se hizo tan popular que Liubov tuvo que dejar su profesión y hacerse guía.

En Ekaterimburgo, capital de los Urales, vienen tanto turistas de negocios como viajeros normales. Estos últimos, por lo general, llegan en tren, pues Ekaterimburgo es una de las estaciones centrales de la línea del Transiberiano.

Liubov muestra a los invitados de la capital uraliana lugares que rara vez encontrarás en las guías rusas: las fábricas de Nizhni Taguil, Uralmash, “los cementerios de la mafia” en Shirokaia Rechka, el parque natural Oleni Ruchei y algunos pequeños pueblos del sector de Nevianski, donde se puede aprender auténticas técnicas cerámicas.

“Los lugareños acostumbraban a quejarse de que teníamos todo sucio, que era pobre y que no había nada qué visitar. Los turistas me abrieron los ojos: me convencieron de que precisamente ahora está bien vivir en Rusia”, dice Liubov.

Ahora estos sitios para extranjeros, creados por residentes locales, existen en Yakutia, Novosibirsk, el lago Baikal,  Altái y Moscú.

En la ola de la idea, nueva para Rusia, de renovar la imagen de las ciudades, los estudiantes y diseñadores del club de arte Ekspromt, junto con Kerim Akizov, fundaron el primer clúster de arte del Cáucaso,'Perímetro', ubicado en Nalchik, ahora allí se proyectan películas al aire libre, se montan exposiciones y galerías, conciertos, así como barbacoas en las que se reúne toda la ciudad. Según Kerim Akizov, dirigente del proyecto, la idea principal de 'Perímetro' era impulsar el “cambio de imagen del Cáucaso”.

Hasta hace poco parecía que toda la cultura regional era sólo una copia de proyectos de la bohemia de la capital y que los jóvenes soñaban con irse a vivir cuanto más cerca de la frontera occidental de Rusia.

'Los proyectos-satélites', que por ahora no están relacionados entre sí, van apareciendo en las regiones. Cáucaso, Baikal, Siberia, Urales… es posible que pronto sus estrellas brillen más que las aglomeraciones de Moscú y de San Petersburgo. A diferencia de las capitales habituales, los nuevos centros culturales surgen en primer lugar gracias a la energía y la perseverancia de los lugareños y por eso su 'fuego' ya no se apagará, incluso si los proyectos de desarrollo de turismo de financiación gubernamental de repente se interrumpen. En Siberia, de todos modos, seguirán brillando las estrellas.

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