El boom turístico de Moscú

Fuente: Getty Images / Fotobank

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La capital de Rusia quiere cerrar el año con 5,5 millones de visitantes para ello se abre al público con remodelaciones, nuevos espacios museísticos y mayor accesibilidad lingüística.

Cada vez más gente quiere viajar a Moscú. Es un hecho. El primer semestre de 2013, la capital de Rusia atrajo a 2,7 millones de turistas, un 10,4 % más que el mismo periodo del año anterior.  La mayoría de los visitantes internacionales del país (24 millones al año) acuden desde Alemania, China, Francia o Estados Unidos; España ocupa el séptimo puesto. Y pasan varios días en la metrópoli. Para acercar las novedades turísticas de la ciudad, el Comité de Turismo de Moscú ha salido de gira. Tras recorrer Roma, París, Frankfurt y Viena, una lluviosa mañana de octubre visitan Madrid. 

Resumir la idiosincrasia rusa en una ciudad es una tarea colosal, pero Moscú puede establecer un relato sobre el alma del país más grande del mundo. No solo por su pasado como capital medieval, ciudad zarista o centro geopolítico durante la época soviética, sino que ahora refleja las inquietudes de la Federación: pujante, monumental, compleja, trepidante y hospitalaria. 

Un lugar donde siempre se tiene la sensación de que está ocurriendo algo. “Se han remodelado algunos lugares turísticos, se ha ampliado la oferta hotelera y se ha instalado señalética para facilitar la visita”, resume Elena Safónova, en representación del Comité de Turismo de Moscú. 

Desde hace 10 años el sex appeal del país no ha dejado de aumentar. Hasta el punto de que el turismo ha pasado a ser un área estratégica. “Entre 2009 y 2013 los turistas interesados en Moscú han aumentado en 1,5 millones”, cuentan desde el organismo de promoción de la ciudad. Con ese crecimiento, la tipología del turista se ha ampliado. 

“La fama del alto precio que tenían los hoteles ha provocado que en los últimos años se inauguren nuevos espacios de varias categorías”, apunta Safonova. La imagen de destino elitista ha caído. Los 296 alojamientos que había en 2011 han crecido hasta 319, haciendo especial hincapié en las propuestas más económicas. Así, han aparecido 101 hostales y 134 mini hoteles donde se puede dormir por unos 7 euros la noche. 

“El potencial de la capital es innegable”, presentaba las bondades de Moscú la vicedirectora de la agencia Federal de Turismo de Rusia en la feria internacional de turismo Fitur. Esa fuerza de atracción se ve reforzada por las inauguraciones de nuevos espacios museísticos y las remodelaciones de algunos lugares emblemáticos. Un ejemplo, el reabierto Teatro Bolshói. Sede de una de las mejores compañías de danza del mundo con todo lo que eso conlleva: a principios de año, como si fuera una escena sacada de la película Cisne Negro, el director del espacio fue atacado con ácido 

“Visite un refugio nuclear” podría ser el reclamo del Búnker 42. En el barrio moscovita de Tanganka, a 65 metros bajo tierra, se puede disfrutar de la vida en un búnker de la era soviética. El espacio, de más de 7.000 metros cuadrados, convertido en Museo de la Guerra Fría, incluye en su oferta un restaurante subterráneo. La historia es un valor en auge en la capital rusa. El Retrotren es otra de las propuestas para viajar al pasado. Una locomotora de la época de Stalin que parte de la imponente estación Kíevski, originaria de principios del siglo XX y una de las más hermosas de Moscú. 

Desde la organización de promoción turística se dieron cuenta de que el idioma era un inconvenientes para visitar la capital. Para evitarlo, se han instalado códigos QR en los atractivos turísticos. Este código visual se puede leer con un smartphone para profundizar en la historia de los espacios en varios idiomas. En esa línea, el callejero de las avenidas principales de la capital se ha vuelto bilingüe: las placas nominativas aparecen en inglés y en ruso.  

En ese interés por la apertura de la ciudad, la movilidad juega un papel importante. Siguiendo la estela de otras capitales turísticas, Moscú ha realizado una reforma de la red de transportes. El pasado verano reaparecieron por las calles de la metrópoli los autobuses turísticos rojos de dos pisos. Algo que no se veía en Moscú desde mediados del siglo pasado. 

Además, se ha creado un abono turístico (Moscow Pass),  que permite el acceso a varios museos y se está realizando promoción de la movilidad en bicicleta con la construcción de varios carriles bici y la aparición de varios lugares donde alquilar un velocípedo. “Recorrer algunos de los espacios verdes de Moscú en bicicleta, como el Parque Gorki, es algo impresionante”, agrega Safonova. Prueba de ello es la Noche Ciclista, que se celebra en julio. 

Moscú cada vez interesa más. Es una de las diez capitales del mundo que está experimentando un boom turístico, según el portal TripAdvisor, y este año esperan llegar a los 5,5 millones de visitantes. 

Desde el Kremlin hasta el Arco del Triunfo pasando por la panorámica de Batalla de Boródino o el Planetario, la capital de Rusia abre sus encantos al mundo. Uno de ellos, cuando bajen las temperaturas, cruzar el congelado río Moscova en barco. Algo muy moscovita; una experiencia que solo se puede vivir en la capital rusa.

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