Casas de campo para viajes otoñales

Los poetas rusos aman el otoño. Esta estación del año es sinónimo de libertad y sosiego, es la suntuosidad instantánea, casi imperceptible, de la naturaleza que se apaga impetuosamente. El auténtico otoño en la parte europea de Rusia dura sólo algunas semanas: es un tiempo fugaz en que las copas de los árboles lucen doradas, las hojas color mostaza cubren el suelo bajo nuestros pies, los ocasos son purpúreos y los crepúsculos fríos. Es lo que se denomina el “Otoño dorado”: es el mejor momento para visitar las casas de campo veraniegas de los poetas y escritores rusos, que en su gran mayoría vivían allí todo el año.

Yásnaia Poliana

 

Fuente: Lori / Legion Media

El escritor “otoñal” Lev Tolstói (nació el 9 de septiembre de 1828, según el calendario occidental) vivió y creó en la finca familiar de Yásnaia Poliana, situada a 200 kilómetros al sur de Moscú. En ella, escribió su célebre novela Guerra y paz y Anna Karénina, así como muchas otras obras, y allí se encuentra su tumba. En la actualidad, en la exposición de la casa museo de titularidad estatal, se puede ver el auténtico mobiliario de la finca, los objetos personales de Tolstói, su biblioteca integrada por 20.000 libros, la casa del abuelo del escritor, príncipe Volkonski, y el ala Kuzminskij, que albergó la escuela fundada por Tolstói para la enseñanza de los niños campesinos, así como los baños. 

Bolshóe Bóldino

 

Fuente: Lori / Legion Media

El otoño de Bóldino (1830, 1833) fue la etapa más fructífera de la vida creativa de Aleksandr Pushkin, que en esa época acabó de escribir Eugenio Oneguin, el ciclo de Las pequeñas tragedias, y compuso más de treinta poemas líricos. Ese tiempo de vida solitaria en el pueblo de Bolshóe Bóldino, en la región de Nizhni Nóvgorod (a 570 kilómetros de Moscú), forzado por una epidemia de cólera que no le permitió volver a Moscú, coincidió con su esperada boda con Natalia Goncharova. Los propios habitantes impulsaron la creación del museo Pushkin en 1918: allí se conservan el parque y el querido bosque del poeta, así como la finca familiar restaurada.  

Púshkinskie gory

 

Fuente: Lori / Legion Media

Otro punto del mapa de la parte europea de Rusia está relacionado con la obra de Aleksandr Pushkin, la finca Mijailovskoe, que, a principios del siglo XX, pasó a formar parte de la reserva estatal de Púshkinskie gory, junto con las haciendas de Trigorskoe y Petrovskoe. La finca de los Pushkin fue construida en Mijailovskoe ya en el siglo XVIII por el abuelo del poeta, Aníbal. Fue aquí donde Pushkin escribió los capítulos centrales de la novela Eugenio Oneguin, la tragedia Borís Godunov y otros títulos. En la actualidad, esta reserva, que se encuentra a 650 kilómetros de Moscú, ocupa una extensión de 9.800 hectáreas que incluye cinco lagos, prados anegadizos y zonas de parque cerca de las haciendas de los parientes y amigos del poeta, la tumba de Pushkin y la necrópolis familiar, así como el Centro Científico-cultural del pueblo de Púshkinskie gory. 

Polénovo

Fuente: Lori / Legion Media

Uno de los lugares preferidos por los rusos para viajar en otoño es la “Casa sobre el río Oka”, la finca del artista nacional de la  RSFSR Vasili Polénov, construida hace más de cien años a 130 kilómetros de Moscú. Según el diseño del artista, en la finca se construyó la casa principal, su estudio “Abbatstvo” (La abadía), pabellones, y también la iglesia Troitskaia, situada a dos kilómetros de la finca. En la actualidad es un museo-reserva estatal, con una superficie de 14 hectáreas, que incluye diecisiete edificios memoriales, y también un parque anexo a la casa, la mayoría de cuyos árboles plantaron las manos del propio artista. 

Abrámtsevo

 

Fuente: Lori / Legion Media

La casa señorial, y actualmente museo-reserva de Abrámtsevo, a 76 kilómetros de Moscú, perteneció al escritor Serguéi Aksákov y al empresario Savva Mámontov.

Gracias a este último, la finca de Abrámtsevo se convirtió en el centro neurálgico de la vida artística de Rusia a finales del siglo XIX. En su hacienda alojó a escritores como Gógol y Turguéniev, a los pintores Repin, Vasnetsov, Vrúbel, Korovin y Levitán, así como el famoso bajo Fiódor Shaliapin. Ahora, en la superficie de 50 hectáreas que ocupa el museo-reserva, se encuentra un parque y monumentos arquitectónicos de los siglos XVIII y XIX. 

Konstantínovo

Fuente: Lori / Legion Media

En el pueblo natal del poeta ruso Serguéi Yesenin, en la región de Riazán, a 270 kilómetros de Moscú, se encuentra un museo-reserva que se fundó en 1965. Inmediatamente después de la muerte del poeta, en 1925, en Konstantínovo comenzaron a ser habituales las peregrinaciones de admiradores, que se reunían en casa de la madre y de la hermana de Yesenin; así, se llenaron cuadernos con miles de firmas con la petición de abrir en el pueblo el museo Yesenin. Ahora, en Konstantínovo, cada año se celebran festivales, veladas de poesía y conciertos. Allí  se conservan la finca de Yesenin, la iglesia del icono de la Madre de Dios de Kazán, una exposición de literatura, y diversas escuelas.