Yelets: la frontera de la Rusia antigua convertida en patrimonio de la Unesco

Esta pequeña ciudad situada a 400 kilómetros de Moscú cuanta con más de 200 monumentos históricos. Fuente: Lori / Legion Media

Esta pequeña ciudad situada a 400 kilómetros de Moscú cuanta con más de 200 monumentos históricos. Fuente: Lori / Legion Media

Yelets ha sido incluida en el catálogo de la Unesco como una de las ciudades más antiguas de Rusia: esta localidad cuenta con 226 monumentos históricos y es una muestra de la riqueza cultural del país eslavo.

A 400 kilómetros de Moscú, nos encontramos con una ciudad donde la vida se detuvo cuando allí aún estudiaba y escribía sus primerobras Iván Bunin, el primer Premio Nobel ruso de literatura en el año 1933. A día de hoy, la ciudad sigue distribuida en asentamientos colectivos, en lugar de barrios. Todas las fábricas del lugar son centenarias: la azucarera, la fábrica de curtidos, la destilería, la tabaquería... Aquí no encontrará modernas infraestructuras turísticas, tampoco llegan los trenes de alta velocidad, pero cada tirador, cada casa y cada calle de este rincón del país conserva el mismo aspecto que tenía a finales del siglo XIX. 


Ver mapa más grande

Yelets (región de Lipetsk)

La cantidad de monumentos que alberga Yelets es inverosímil, más si se tienen en cuenta sus modestas dimensiones: en una superficie de apenas 65 kilómetros cuadrados se concentra un patrimonio cultural de nada menos que 226 monumentos, 90 de los cuales son de interés regional y federal. El casco histórico de Yelets no solo conserva los monumentos de antaño, también la planificación de la ciudad se mantiene intacta. El número exacto de iglesias erigidas en este lugar es bien conocido, y es que a Yelets se la conoce como la ciudad de los 33 templos.

Cómo llegar

De Moscú a Yelets se puede llegar en tren en ocho horas (por 36 dólares). Los trenes salen desde las estaciones moscovitas Kurski y Paveletski. 

Y sin embargo, apenas cuesta distinguir entre ellos la iglesia principal: se trata de la Catedral de la Ascensión, un templo de estilo ruso-bizantino que, con sus 74 metros de altura incluida la cruz, constituye el tercero más grande de Rusia.

Si ya conoce los lugares de mayor interés de Moscú, le resultará fácil detectar en la Catedral de la Ascensión algunos rasgos característicos de la Catedral de Cristo Salvador link o de la Armería (dentro el Kremlin de Moscú). Todos ellos fueron diseñados por el mismo arquitecto, Konstantín Ton. Para la construcción de esta catedral, se llevó a cabo una campaña de recaudación de fondos durante 75 años por las ciudades más ricas de Rusia. 

Los confines de la civilización rusa

El valle del río Sosná, el cual se extiende por detrás de la Catedral de la Ascensión, se consideraba el límite de la antigua Rus (el antiguo Estado ruso) en el siglo XIV. Más allá de este valle se encontraba el territorio conocido entonces como “campo salvaje”, dominado por los nómadas.

Dónde alojarse

En Yelets hay tan solo cuatro hoteles. El mejor de ellos es el hotel Lada. Los empleados del hotel pueden ir a recogerle en taxi por una suma adicional. Una habitación doble sale por unos 60 dólares la noche. Otros hoteles, como el Parnás o el Yelets son más caros y, sin embargo, menos confortables.

Con sus aljabas repletas de flechas, aquellos que se disponían a atacar las ciudades de Moscú y Tver —cumanos, mongoles y tártaros de Crimea— incendiaban siempre primero la ciudad de Yelets; de modo que tuvo que ser reconstruida varias veces a lo largo de toda su historia.

Detrás de la Catedral de la Ascensión se encuentra la Plaza Roja y, un poco más lejos, el campanario de la Salvación.

Las dos calles principales del casco antiguo —la antigua calle comercial o calle Mir, y la calle Kommunari— son peatonales. La primera, que data de hace más de 400 años, es hoy a Yelets lo que la calle Arbat es a Moscú.

La franja central se ha cerrado al tráfico y entregado a los peatones, pero si uno se cansa de ir a pie, se puede dar un paseo en carro de caballos. La calle Mir está franqueada por palacetes, residencias y tiendas de los antiguos mercaderes, intercaladas con otros edificios más modernos. 

Desayuno y almuerzo

Para degustar un buen desayuno (por unos 6 dólares), se puede visitar la cafeteríaJem, ubicada cerca del centro de la ciudad. En este establecimiento se preparan varénikis (típicos raviolis rusos con diferentes tipos de relleno) de patata o cereza según la receta original, uno de los platos favoritos de la población local. Por cierto, este es el único lugar de la ciudad que dispone de wi-fi.

En Yelets solo hay dos restaurantes (Olén, en la calle Sverdlov y Yelets, en la calle Kommunari), pero en ambos se puede comer bien por solo 9 dólares. Los fines de semana están muy concurridos, pero siempre se puede encontrar una mesa libre. Merece la pena probar la Okroshka de Yelets, cocinada a base de kvas blanco LINK de centeno (la okroshkalink es una sopa fría de verduras y carne; y el kvas es una característica bebida sin alcohol parecida a la cerveza).  

 

Fuente: Lori / Legion Media

Lo que no se puede perder

La elaboración de cerveza podría considerarse otro de los oficios tradicionales de esta ciudad: en la calle Liteinaya, junto al puente Konni, se encuentra desde 1875 la fábrica de cerveza de Yelets. En verano, junto a la fábrica, a orillas del río Sosná, los habitantes  se reúnen en grandes mesas con vistas al río y a la parte oriental de la ciudad. El ambiente suele ser distendido, a la vez que afable y tranquilo: algunos incluso van con los niños.

También se puede visitar el museo local de etnografía territorial, considerado como la carta de presentación de la ciudad. Además de objetos cotidianos del siglo XIX, este museo almacena otros hallazgos de la Segunda Guerra Mundial, como cócteles molotov que se utilizaron para destruir los tanques enemigos.

Otro lugar que no se puede perder es la reserva natural del cañón del río Vorgol. El cañón del Vorgol se incluyó en el libro Guinness de los récords como la reserva natural más pequeña del mundo. Un viaje de ida y vuelta a la reserva en taxi cuesta cerca de 20 dólares. Dentro del territorio aún se conserva la finca de un famoso comerciante de Yelets, Iván Afanásevich Taldikin. Aparte de la casa señorial, y algunas fuentes y estanques semiderruidos con cisnes, el edificio incluye un viejo molino de agua construido en 1867. 

Iván Bunin

Descubre los viajes por Rusia más interesantes

En Yelets hay tres monumentos erigidos en honor a Bunin: uno de ellos —la escuela número 1— es el antiguo colegio de la ciudad, donde él mismo estudió (en la calle Sovétskaya, número 121). Esta escuela tiene una exposición permanente dedicada al escritor.

En cuanto a los otros dos monumentos, se trata de una imponente estatua del escritor ya en edad adulta que se encuentra en un parque de la calle Sverdlov, y otra del escritor de niño, situada en el parque central de la ciudad. Cabe señalar también, que en este parque se conserva una fuente de la misma época, cuando Bunin aún asistía a la escuela secundaria. Para el escritor, tanto los paisajes como la vida en general en el distrito de Yelets representaban la quintaesencia de la afamada nostalgia rusa. 

Souvenires

Yelets es famoso por sus encajes. Desde hace un siglo y medio, en la ciudad se fabrican tejidos tradicionales de lino o algodón blanco. Antes de la revolución, 40.000 mujeres de todo el distrito se dedicaban al tejido de encajes de manera profesional. Entonces los tintes eran naturales: el celeste se obtenía a partir del aciano y el amarillo con plantas del género adonis. En Yelets, se puede adquirir un mantel artesanal de tamaño mediano por 270 dólares.