Un fin de semana en Yásnaya Poliana

Visita al lugar donde vivió el escritor Lev Tolstói, un lugar donde se mezclan la naturaleza y la literatura. Fuente: Lori / Legion Media

Visita al lugar donde vivió el escritor Lev Tolstói, un lugar donde se mezclan la naturaleza y la literatura. Fuente: Lori / Legion Media

A 200 kilómetros al sur de Moscú, se encuentra Yásnaya Polyana, el antiguo enclave familiar del famoso escritor Lev Tolstói. El verano es la mejor época para disfrutar de los clásicos paisajes rusos y sumergirse en el mundo del escritor, cuidadosamente conservado por sus descendientes.

Sábado. 09:00 – 10:00. Desayuno rústico 

La mejor manera de comenzar el encuentro con la vida de los habitantes de esta localidad es desayunando en el pequeño restaurante “Preshpekt”, ubicado en una casa de madera justo en frente de la entrada a la quinta. El estilo de “Preshpekt” es sencillo, decorado con bordados y paños tejidos. Para desayunar es recomendable pedir un plato de arroz con leche o un pastel dulce de requesón con mermelada de fresa. 

10:00-13:00. Visita a la casa de Lev Tolstói 

Nada más pasar las blancas columnas de la entrada a la quinta, os  sumergiréis en un verde mar de abedules, arces, robles, y, por supuesto, fresnos. Según dice la gente, es precisamente a causa de los fresnos plantados aquí que este sitio se llama Yásnaya (como desgaste fonético de “Yáseneva”) Polyana [que en ruso vendría a decir “un claro del bosque de fresnos]. Aunque también hay quien opina que este nombre se debe al pequeño riachuelo Yásenka, claro y transparente, que pasa muy cerca de la quinta. 

A la izquierda veréis el Gran Estanque, cuya superficie está cubierta de lirios de agua amarillos. Hacia la casona de Tolstói se abre una alameda, que parece interminable a la vista. Si giráis a la derecha, tras dar unos pocos pasos por la alameda, podréis visitar los baños donde solía bañarse la esposa de Tolstói, Sofía, así como el propio escritor.  

¿Cómo llegar?

Desde la estación de Kursk salen cada día numerosos trenes a Tula. A las 6 de la tarde sale el tren rápido “Moscú-Tula”. Desde Tula hay que ir en el trolebús nº 5 hasta la parada “Pedinstitut” (Instituto Pedagógico) y de allí, los autobuses 114, 117 ó 280 os llevarán hasta la parada “Yásnaya Poliana”. A la derecha de esta parada se verán puertas con columnas dobles de color blanco y encima un rótulo: “Yásnaya Polyana”. Pasando por estas puertas, hay que andar unos 700 metros por la carretera hasta llegar a un puesto de guardia. 

Otro posible modo de llegada es tomando un autobús o un microbús desde Moscú (salen de las paradas de metro Tsarítsino”, Domodédovskaya, Prázhskaya) hasta la parada Avtovokzal o Úlitsa Mósina en Tula. Desde la parada Úlitsa Mósina o 9 de Mayo/ Avtovokzal los autobuses o microbuses número 114, 117 o 280 os llevarán hasta la parada Yásnaya poliana. A la derecha de esta parada se ve la misma puerta grande con columnas dobles de color blanco y el rótulo Yásnaya Poliana, y al lado – una bifurcación hacia el complejo hotelero (la antigua casa de veraneo), que está a unos 800 metros de allí.

Volviendo a la alameda y siguiendo hacia delante, a la izquierda se encuentran los antiguos establos, la casa de los  Volkonski y también manzanales, donde en otoño  los visitantes pueden disfrutar de los suculentos frutos. Siguiendo la calzada que se abre a la izquierda de la alameda principal, hay en una zona de gran silencio que conduce hacia la tumba de Lev Tolstói. 

Su tumba está completamente integrada en el paisaje natural que la rodea, lo que probablemente corresponde a la cosmovisión del escritor y su percepción de la vida y de la muerte. 

Volviendo por una vereda perpendicular a la alameda principal, pasaréis por las dependencias de los Kusminski. No dejéis de rodear la casa para ver su fachada, cubierta casi por completo de flores, y ver el jardín que se abre delante de ella. 

De aquí se va a la casa de Tolstói. A medida que uno se acerca, puede observar bajorrelieves de caballos y de figuras femeninas tallados en la balaustrada de la terraza de la casa. Ahora, sólo queda dar un par de pasos más, ponerse los cubrezapatos y se abrirá ante vosotros la puerta a la vida privada de Lev Tolstói, preservada en su materialidad tal y como se detuvo en el año 1910, cuando falleció el gran literato. Dentro no se permite hacer fotos. Un guía sale a vuestro encuentro ya en la antesala, que está llena de estanterías. 

En total, en la casa de Tolstói se conservan 22.000 volúmenes, de los cuales un 50% aproximadamente están en ruso y el resto –nada menos en que 39 distintos idiomas. Una parte importante de la colección está en lengua francesa. Lev Tolstói cuidaba sus libros en francés con especial atención, recurriendo a ellos, por ejemplo, a la hora de elaborar las bases de su novela Guerra y paz. 

Al subir las escaleras, hay dos retratos de Tolstói: uno pintado por el pintor realista ruso Iván Kramskoi (un retrato idéntico a éste se encuentra en la galería Tretiakov, en Moscú) y otro, de la mano del gran Iliá Repin (el famoso artista pintó unos 70 retratos del escritor). Aparte de esos dos cuadros, veréis en las paredes retratos de las hijas y de la esposa del literato. Además, hay en la sala dos pianos de cola y unas sillas, que se empleaban a para el entretenimiento de adultos y niños después de las comidas. 

¿Dónde alojarse?

A 20 minutos a pie de la quinta de Tolstói, situado en medio de un parque, se encuentra el complejo hotelero Yásnaya Poliana,en ruso que consta de dos edificios: el edificio general y el edificio VIP. Una habitación doble estándar cuesta 75 euros en el edificio general y 110 en el edificio VIP. 

Estando en la casa-museo, se puede visitar también el dormitorio del escritor, donde todavía encontraréis sobre la mesa el ejemplar de Los hermanos Karamázov, de Dostoievski, que Tolstói leía y releía hasta que se fue de Yásnaya Polyana en 1910. 

También se pueden ver el cuarto de Sofía Andréyevna, la esposa del escritor, el de los niños y otros más. Se puede visitar también el cuarto de invitados. Hay quien dice que en casa los había siempre, tantos que un día el autor se fue de Yásnaya Poliana huyendo de los huéspedes y de su excesiva atención hacia su persona. 

El guía os hablará de aquella carta de Tolstói donde el escritor le pide a su esposa que no crea que se va de casa por haberla dejado de querer, y le explica que lo hace porque no puede seguir viviendo con tanto lujo. 

Los paseos por la quinta y por los bosques que la rodean se antojan infinitos.  Los que así lo deseen, incluso pueden bañarse en el Gran Lago situada a la entrada. 

Se pueden comprar objetos de recuerdo en una tienda a la derecha del restaurante “Preshpekt” o en la tienda de regalos en el hotel “Yásnaya Poliana”. En ambos sitios los precios son los mismos. En las dos tiendas se pueden encontrar también libros sobre la vida y la obra de Lev Tolstói, entre ellos publicaciones de la editorial “Yásnaya Poliana”, que no se encuentran en ninguna otra librería. 

Muchos compran de recuerdo el “pan de Tula” (“túl’skie priániki”), con el relleno de leche condensada o mermelada. También hay una amplia selección de muñecas y figuritas tradicionales de cerámica de Filimónovskoe con adornos florales, pintados en barro. 

15:00-19:00 

Después de comer se puede dar un paseo. Yendo por el bosque desde el hotel “Yásnaya Polyana” en dirección opuesta a la de la quinta de Tolstói, en 10 minutos se llega al río donde os podréis bañar o hacer un picnic. 

19:00 -20:30 

Se puede visitar la Casa de la Cultura “Yásnaya Polyana” para ver una obra de teatro o una película, y luego conversar sobre la obra recién vista con su director. También se puede oír un concierto de “Dolce Trío”, formado por estudiantes del Conservatorio de Chaikovski de Moscú, que ahora están trabajando en la Orquesta Filarmónica de Tula, y que a menudo dan conciertos en el pueblo. 

Domingo 

Se puede ir de excursión a la estación de tren  Kozlova Zaseka, que ha sido reformada y devuelta a su apariencia histórica original. El nombre de la estación se remonta al siglo XIV, cuando aquí pasaba la frontera sur del principado Moscovita y la localidad formaba parte de la línea de protección contra los invasores. 

Se pasó a llamar “Kozlova” en honor al voivoda [vocablo que en la Edad Media designaba al comandante principal de una fuerza militar en los países eslavos] Iván Kozlov. En 1868, el lugar se convirtió en una estación de ferrocarril. 

Era justo aquí donde llegaba la correspondencia de Lev Tolstói y desde donde el escritor hacía sus llamadas. Y fue también desde esta estación que Tolstói viajó al sur en el año 1910. En el camino, cayó enfermo y murió en la estación de Astápovo. 

Vuestra excursión se podría completar con una visita a la necrópolis Kochákovski, donde están enterrados muchos familiares de Lev Tolstói.

Excursiones de día a Yásnaya Polyana (en inglés).

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