Un viaje por el Extremo Oriente ruso

20 de julio de 2013 Levi Bridges, para Rusia Hoy
En un mapa del norte de Asia, las grandes extensiones de tierra de Rusia parecen combinarse de manera armoniosa con la tierra misteriosa conocida como Siberia. No obstante, si uno emprende la travesía hacia la región más oriental y más cercana al Pacífico de Rusia, los lugareños dirán: “Esto ya no es Siberia. Este es el Extremo Oriente ruso.”

 

Fuente: Alex Jitrov

El Extremo Oriente ruso se extiende hacia el Norte desde la ciudad portuaria de Vladivostok hasta el estrecho de Bering. Del Este al Oeste, cubre cuatro husos horarios de montañas y bosques de taiga, en una superficie del tamaño de Australia.

Limita con China, Corea Norte y el mar del Japón pero, a pesar de esta cercanía con Asia, el Extremo Oriente es inconfundiblemente ruso: viejos edificios soviéticos de hormigón  parecen surgir como hongos en la mayoría de las ciudades, Baltika es la cerveza preferida y las fiestas de casamiento itinerantes por las que Rusia es famosa son una presencia constante al borde de las carreteras durante el verano.

Allí viven menos de siete millones de rusos, lo que convierte a la región en uno de los lugares con menor densidad poblacional del planeta. Han desaparecido los subsidios de la era soviética, que alguna vez la mantuvieron en pie, y esto contribuyó al rápido descenso de la población. No obstante, en los últimos cuatro años, el Extremo Oriente ha recibido nuevas inversiones de Rusia, especialmente en las ciudades de Vladivostok y Jabárovsk, en un esfuerzo por combatir la creciente influencia china en la región.


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Si bien andan buscando una aventura al aire libre, saborear la rusa urbana o echar un vistazo al pasado soviético del país, el Extremo Oriente es un buen lugar para comenzar.

Jabárovsk, un pedazo de Europa en Asia

La mayoría de quienes viajan al Extremo Oriente ruso visitan la ciudad portuaria de Vladivostok, destino final del Transiberiano. Hay vuelos periódicos que unen Vladivostok con Tokio, Pekín y Seúl, y esos mismos destinos también ofrecen conexiones con Jabárovsk, el contrincante un poco menos famoso de Vladivostok por el título de ciudad más fascinante del Extremo Oriente, ubicada a unos 800 kilómetros hacia el Norte. Ambas ciudades también están conectadas por el ferrocarril Transiberiano, que ofrece cinco servicios diarios y cuyo billete cuesta entre 31 y 91 euros, según la clase en la que uno desee viajar.

Jabárovsk es un pedazo de Europa Oriental ubicada en el norte de Asia y la ciudad más cosmopolita de la región. Está emplazada sobre varias colinas con vista al imponente río Amur, el noveno río más largo del mundo. Desde Jabárovsk se llega a ver China del otro lado del Amur, que sirve de frontera natural entre estas dos superpotencias. Al atardecer, el resplandeciente sol asiático suele ponerse sobre el río y el agua toma un profundo color rojo carmesí. Las siluetas oscuras de las cúpulas bulbiformes doradas que adornan la Iglesia de la Transfiguración se erigen sobre la ciudad en un marcado contraste con la cultura china, tan cercana desde aquí.

Jabárovsk es muy buen lugar para asentarse unos días antes de viajar hacia otros sitios. Un paseo a pie por la ciudad puede comenzar en el Parque Dinamo, un lugar placentero para hacer una caminata, lleno de árboles y con varias lagunas. Si llegan a la estación de tren de Jabárovsk, deben caminar tres cuadras colina abajo por el Boulevard Amursky y doblar a la izquierda en la calle Dikopoltseva, desde donde hay un corto trecho hasta el parque.

Qué hacer en Javárovsk

El Parque Dinamo está cerca de varios puntos de interés. Uno de ellos es la Sala de Exposiciones Fedótov (c/ Karl Marx 47), con exposiciones temporales de arte moderno. Cruzando la calle está el Teatro de Comedia Musical (Karla Marxa 64), dentro del Parque Dinamo), la sala de conciertos más grande de la ciudad. Quienes viajen con niños pueden doblar a la derecha en el extremo norte del parque y tomar la calle Tolstogo, y verán el Parque para Niños Gaidara, donde hay varias atracciones típicas de un parque diversiones para los más pequeños. 

Transiberiano: el arte de viajar

Al Sur del Parque Dinamo está la Plaza Lenin, la plaza principal de la ciudad, completa con la infaltable estatua del exlíder soviético. Desde allí, la calle Muraviov Amurski lleva en dirección suroeste hacia el río Amur.

Esta calle es una de las más bonitas de Jabárovsk, donde se encuentran la mayoría de los viejos edificios de la era zarista y donde se pueden hacer las mejores compras en la ciudad. Para comprar artesanías y obras de arte rusas, entre las que se incluyen las muñecas matrioshkas, joyas y pinturas, pueden ir a Hudozhestvennye Saloni (Muraviov-Amurski15), o al local de al lado, Taini Remesla (Muraviov-Amurski 17), ubicado en el hermoso edificio antiguo de la Casa de los Pioneros; ambos locales están de la mano derecha de la calle, en dirección hacia el río.

Al final de la calle Muraviov-Amurski se ve el río Amur River, la vecina China, y la imponente Catedral de la Dormición, una iglesia alta con torres azules desde las que se observa la plaza Komsomolskaya. Si giran a la izquierda en la calle Turguéniev tendrán una vista más cercana de la Catedral de la Transfiguración, de gran altura, y del Monumento Conmemorativo de la Segunda Guerra Mundial, ¡pero tengan en cuenta que hay que caminar en subida! Ambas iglesias se construyeron después de la caída de la Unión Soviética y son ejemplos excepcionales de la arquitectura rusa moderna.

La plaza Komsomolskaya y las calles que la rodean son un buen lugar para almorzar o cenar. Allí están Chocolat (Turguénieva 74), que ofrece platos internacionales y café; Scalini (Muraviov-Amurski 18), dedicado a la cocina italiana; Teplan Yaki (Muraviov-Amurski 11), donde se puede comer sushi; Russky Restaurant (Bulevard Ussuriski 9), para disfrutar de la cocina rusa y música en vivo; y Café Utios (15 Shevchenko), un lugar exclusivo con hermosas vistas del Amur.

Desde la plaza Komsomólskaya, pueden descender por las escaleras al río, donde terminarán el paso en la playa principal de la ribera de Jabárovsk. En un día caluroso de verano, habrá más personas tomando un poco de sol que nadando, aunque algunos de los lugareños se animan a meterse.

La playa está bordeada por un encantador parque donde también se encuentran algunos de los mejores museos de la ciudad. El Museo de Historia Regional (Shevchenko 11), situado en un edificio histórico de ladrillos que data de 1894. Tiene exhibiciones sobre la flora y fauna y la cultura nativas; en el Museo de Arte del Extremo Oriente (Shevchenko 7) podrán ver arte indígena, íconos rusos y porcelana japonesa, y en el Museo Militar (Shevchenko 20) los visitantes pueden ver exhibiciones de armas, tanques y diversos objetos del pasado militar ruso.

En las noches de verano, en la calle Naberezhnaya, una rambla que bordea el Amur, hay puestos donde sirven tragos y pasan música. De vuelta en la colina, hay una discoteca cercana llamada Hospital (Muraviov-Amurski 3B) a la que se puede llegar caminando. Si buscan una actividad nocturna más tranquila, pueden ir al Teatro de Pantomimas Triada (Lenina 27), que ofrece espectáculos eclécticos y a menudo silenciosos, haciendo honor a su nombre, una buena opción si no dominan bien el ruso.

El Extremo Oriente a su alcance

Jabárovsk es un lugar ideal para establecer el campamento base mientras se explora el Extremo Oriente, ya que tanto el ferrocarril Transiberiano como el ferrocarril Baikal-Amur (BAM, el hermano norteño del Transiberiano) pasan por aquí. También hay vuelos periódicos que salen de esta ciudad a localidades remotas del Extremo Oriente.

Para vivenciar la extravagancia soviética, pueden ir a Birobidzhán, capital de la provincia autónoma hebreo. Esta pequeña provincia de ciénagas que se extienden a ambos lados de la frontera con China fue establecida por Stalin como la nueva tierra de los judíos en 1934, y hasta aquí vinieron alguna vez judíos de toda la Unión Soviética y hasta de los Estados Unidos. Muchos de los recién llegados se fueron unos años después, y en la actualidad apenas un dos por ciento de los habitantes de la región se identifican como judíos.

A Birobidzhán se llega desde Jabárovsk mediante el Transiberiano (entre 17 y 35 euros, 9 servicios diarios, de dos a tres horas). Si bien es una ciudad tranquila, vale la pena visitarla. Para tener una mejor idea de la historia de la ciudad, pueden visitar el Museo Regional (Lenina 25), o Freid (Sholom-Aleijema 14A), el centro cultural judío. Pueden caminar por la ciudad y ver las imágenes de menorahs y dreidels (objetos típicamente judíos) pintadas en las paradas de autobús.

Si siguen más hacia el Oeste con el Transiberiano, llegarán a la bulliciosa ciudad de Blagovéshchensk (un solo servicio diario desde Jabárovsk, entre 42  y 84 euros, 12 horas).

Ubicada en la confluencia de los ríos Zeya y Amur, Blagovéshchensk posee esa cualidad eterna y relajante de una ciudad a la vera del río. Del otro lado del Amur se encuentra la ciudad china de Heihe. Con casi 1.700.000 habitantes, Heihe es diez veces más grande que Blagovéshchensk. La mayor parte de las tiendas que dan al río están administradas por ciudadanos chinos que ofrecen a viva voz toda clase de productos, desde indumentaria hasta autopartes ingresadas de contrabando a Rusia. Es un entorno fronterizo único donde se encuentran Asia y Europa.

Si lo planifican con antelación, fácilmente pueden visitar Heihe para ver más de cerca la relación entre Rusia y China. Es necesario contar con una visa que se obtiene en el consulado chino en Blagovéshchensk (Lenin Stadium 1) y una visa rusa de turista que admita varios ingresos al país.

Para vivir una verdadera aventura, pueden viajar hacia el Este desde Jabárovsk hasta la Isla de Sajalín. Para llegar allí, hay que ir en avión o en tren (un servicio diario, 24 horas, de 42 a 63 euros) a la ciudad portuaria de Vanino y luego tomar el barco diario a la capital de Sajalín, Yuzhno-Sajalinsk.

Sajalín es de un tamaño parecido al de Austria y sin dudas está fuera del circuito turístico habitual. Tiene grandes poblaciones de osos marinos, lobos marinos y ballenas que aparecen mar adentro. En verano, pueden navegar en balsa o bucear y, en invierno, se puede esquiar o pescar en los lagos congelados.

La isla está viviendo un boom petrolero y un aumento de precios, lo que supone una dificultad para quienes viajan con un presupuesto acotado. Para conocer Sajalín con poco dinero, se puede llevar una carpa y equipos de acampe. Astravel Ecotours, en las fuera de Moscú organiza excursiones a la zona.

También es posible tomar un vuelo desde Jabárovsk hasta Yakutsk. Conocida como la ciudad más fría del planeta, Yakutsk está emplazada en un terreno con permagel que se vuelve lodo en el verano; allí podrán conocer más acerca de los evenki, el pueblo indígena que tradicionalmente sobrevivió con la cría de renos. Yakutia Travel organiza excursiones a la zona para observar el estilo de vida de los evenki.

Un lugar que cautiva a quienes visitan el Extremo Oriente es la Península de Kamchatka una península volcánica que sobresale hacia el gélido Océano Pacifico. Aquí podrán ver géiseres, termas de agua caliente e imponentes volcanes que figuran en el listado de la UNESCO del Patrimonio de la Humanidad. Hasta allí se llega en avión desde Jabárovsk, puesto que no hay carreteras que vayan hacia este remoto rincón del Extremo Oriente. La península también ostenta una excelente pesca de salmón y trucha arcoiris. Kamchatka’s Vision ofrece excursiones de pesca y caminatas por la región, así como también lo hace Explore Kamchatka.

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