Un perfecto día de verano en San Petersburgo

Elevación del puente de Pedro el Grande el San Petersburgo durante las Noches Blancas. Fuente: Ria Novosti

Elevación del puente de Pedro el Grande el San Petersburgo durante las Noches Blancas. Fuente: Ria Novosti

La capital cultural de Rusia es la ciudad más turística del país. Al inicio del verano tienen lugar las famosas 'noche blancas' y la actividad no cesa a lo largo de todo el día. ¿Está dispuesto a disfrutar durante 24 horas seguidas?

7:00 de la mañana. Fotografiar la impresionante arquitectura de la ciudad

Quienes celebran las Noches Blancas ya se han retirado a sus casas, mientras que los oficinistas de la ciudad todavía intentan dormir sorteando la luz exterior. Es el momento perfecto para salir a las calles del centro y tomar algunas fotos de sus edificios espectaculares. Empiece en la Catedral de Nuestra Señora de Kazán y siga hasta la icónica San Isaac, antes de andar hasta la Iglesia de la Resurrección de Cristo y acabar en el Ermitage, situado en la plaza principal de la ciudad y junto al dique del río Nevá. La luz es sublime y las hordas de turistas todavía no han descendido hasta el centro de la ciudad. 

 

La Catedral de Nuestra Señora de Kazán. Fuente: Ajáy Kamalakaran 

9:00 de la mañana. Desayuno francés

Tómese un café y un cruasán o unos pastelitos recién horneados en Du Nord 1834, la cafetería francesa del Hotel Oktiabrskaya. El local recibió el nombre de una de las primeras pastelerías francesas de la ciudad que, durante el siglo XIX, se encontraba en ese edificio y gozaba de gran popularidad entre la aristocracia peterburguesa, para la que el dominio del francés era esencial en aquel entonces.  

11:00 de la mañana: Visita al Palacio de Peterhof 

 

Fuente: Flickr / pixelhut

En la orilla sur del golfo de Finlandia, alejado del centro de la ciudad, se erige este conjunto de magníficos palacios y jardines muy bien restaurados. Sin duda, la excursión merece el esfuerzo pues, aunque la zona se conozca injustamente como la respuesta rusa a Versalles, Pedro el Grande sí se inspiró en el palacio francés para construir la hacienda.

Los principales atractivos son el Gran Palacio y la Fuente de la Cascada, pero hay mucho más por ver entre sus expansivos jardines y las veredas que llevan al mar. Se trata de una manifestación del sueño de Pedro el Grande de construir una obra maestra cultural europea. Peterhof es lo bastante grande como para engullir las multitudes que lo visitan y, aún así, dar al visitante la impresión de gozar del espacio y el aire libre. 

2:00 de la tarde. Comida en el centro de la ciudad

Hay varias tabernas pequeñas cerca de la Iglesia de la Resurrección de Cristo que sirven comida rusa. Puesto que es verano, la mayoría ofrecen borsch frío u okroshka, una refrescante sopa fría, mezcla de verdura, patata hervida, huevo y lonchas de carne.

Si le apetece una de las tradicionales combinaciones rusas de patata y carne, deberá acompañarla con kvas, una bebida fermentada elaborada con pan de centeno. 

3:30 de la tarde. Presente sus respetos a Fiódor Dostoievski

El mejor momento para visitar los museos es en los meses de invierno, no verano, pero un día en San Petersburgo no sería redondo para un lector de Dostoievski sin una visita a la casa donde escribió la obra maestra Los hermanos Karamázov.

El apartamento fue restaurado para que quedase exactamente igual que cuando el gran escritor falleció allí. Existen varias teorías conspiratorias sobre cómo murió. Algunas incluso han sugerido que fue asesinado por la policía, tras descubrir su presunta implicación en el homicidio del zar Alexander II.

La casa está en las afueras, pero todo aquel que aprecie la literatura rusa debe verla. Asegúrese de hacerse con una audioguía.

5:30 de la tarde. Pida un deseo a la estatua de Chizhik Pizhik

 

Fuente: flickr / dalexeenko, thisisbossi

Como la Fontana di Trevi de Roma, San Petersburgo posee también un enclave donde, si tira una moneda, se le concederá un deseo. Se trata de la escultura más pequeña de la ciudad, dedicada al Chizhik Pizhik, un diminuto pajarito de bronce que aparece en una canción popular. Si lanza una moneda a la estatuilla que se encuentra bajo un puente del Fontanka, y consigue que caiga en la repisa, su deseo se hará realidad.

6:00 de la tarde. Contemple el atardecer en la fortaleza de Pedro y Pablo

Bajo la más antigua ciudadela de San Petersburgo, y en la orilla del río, crece una llanura de césped desde donde resulta ideal contemplar los colores más tempranos del atardecer y dar un repaso al personal de la ciudad. La zona es popular entre los amantes del bronceado, familias, parejas o grupos de jóvenes.

 

Fuente: flickr / smartptr

También hay unas vistas maravillosas del Ermitage y de la Catedral de San Isaac, que se imponen desde el otro lado del Nevá. Los más aventureros pueden bajar a la playa del río y remojarse en sus aguas heladas. Verá carteles que prohíben nadar, pero no es algo por lo que vayan a arrestarlo.

9:00 de la noche. Cena de lujo en el Palkin

Este restaurante de 220 años de tradición es una institución peterburguesa y su excelente servicio merece el despilfarro. Disfrute como la élite rusa del siglo XIX. Permita que le escolten a través de salas y escaleras antes de sentarse en su enorme mesa de época.

El restaurante se toma muy en serio los valores de etiqueta de la vieja escuela, de modo que será una buena ocasión para lucir sus mejores galas.

Asegúrese también de pasar por los baños, incluso aunque no sienta la llamada de la naturaleza.

11:00 de la noche. Conciertos en los patios

Durante las Noches Blancas, la escena de conciertos crece, ya que los residentes tratan de sacar el máximo partido a cada una de las noches del breve período. Muchos de estos conciertos tienen lugar en los patios de los edificios.

La oferta tiene en cuenta una amplia variedad musical. Puede fiarse de los jóvenes: pídales recomendaciones y sígalos. Muchos de estos conciertos duran hasta tarde.

1:30 de la madrugada. Apertura de los puentes

Finiquitar el día con un paseo por la orilla del río, a la hora en que los puentes levadizos se abren para permitir la navegación en el Nevá, es una gran elección. Pocas cosas son tan bellas como el espectáculo de esos puentes alzándose en medio de una Noche Blanca.

Puede que necesite un gran aguante para aprovechar al máximo 24 horas en la capital del norte de Rusia, pero el aura mística de este fenómeno tan poetizado hace que valga la pena.

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