Úglich, la cuna de museos rusos

Fuente: Alamy / Legion Media

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Úglich, ciudad situada 200 kilómetros al norte de Moscú, fue fundada en 937 a orillas del Volga, pero su primero mención escrita fue en 1148, un año más tarde que de Moscú.

Úglich es parte del Anillo de Oro,  constituido por varias ciudades situadas alrededor de la capital rusa. Atrae a los turistas por su historia y sus conjuntos admirables conjuntos arquitectónicos, como el Monasterio Alexeyevski (siglo XIV), el kremlin y otros. Cada año la visitan más de 300.000 personas, un tercio de ellos extranjeros.

En 1591 el zarévich Dimitri Ivánovich de Rusia murió allí en circunstancias extrañas. Según algunos sufrió una crisis epiléptica, mientras que la tradición atribuye su muerte a Borís Godunov. El caso es que con su muerte acabó la dinastía Rúrika. Posteriormente los Románov se apresuraron a canonizar al zarévich, convirtiendo Úglich en un lugar de peregrinación. Por eso uno de los lugares notables es la iglesia de San Demetrio en la Sangre. El palacio donde vivió el príncipe ahora es un museo. La imagen del zarévich con un cuchillo en su mano derecha es la emblema de la ciudad.

Hay numerosas agencias de viajes que ofrecen visitas guiadas a Úglich. Las opciones más habituales son excursiones en autobús o cruceros por el Volga. Lo cierto es que una visita a esta ciudad es una buena oportunidad para conocer la cultura rusa y historia del país.

Además, Úglich es conocida por sus museos.

-El Museo de Hidroenergética de Úglich (Úglich, ul. Spasskaya, 33) ofrece información sobre la industria. Allí una de las habitaciones está dedicada a los prisioneros de GULAG, que también crearon el HES de Úglich.

-El Museo de Mitos y Supersticiones del pueblo ruso (Úglich, ul. del 9 de Enero, 40). Está situado a 15 minutos a pie de la Plaza Mayor. En las salas los visitantes pueden conocer a los protagonistas de los cuentos rusos: Baba Yaga, Domovoy, Upir, Vurdalac, Polevoy, Kikimora, Bes y otros, hechos a tamaño natural por la fundadora del museo Daria Chuzhaya. Es una oportunidad para hacer una extraordinaria excursión por el mundo de las ceremonias y fiestas del pueblo ruso y para aprender sobre los secretos que albergan los amuletos y las adivinaciones.

 

Fuente: Anastasía Yúdina

El Museo de la Historia del Vodka Ruso (Úglich, c/O. Berggoltz, 9) es un lugar donde se explican las diversas formas e ingredientes para la elaboración de vodka. Hay más de 1.000 botellas, entre cuales se encuentran algunos ejemplares únicos.

El Museo de Arte de prisión (Úglich, ul. O. Berggoltz, 1/2) es único. Se exponen obras de arte hechas por presos. Pero no a todos los visitantes les gusta este museo. A algunos no les parece interesante porque, no es tanto un museo, sino una pequeña tienda de piezas de arte realizadas por presos.

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En el Museo de Infancia del siglo XIX (Úglich, Kremlin, Spaso-Preobrazhenskii Catedral), muestra el modo de vida y la cultura del siglo XIX. Hay exposiciones como la “Habitación del niño en la ciudad”, “El rincón del niño en una isba rusa (casa de campo)”, “Tiempo para jugar”, “Fiestas”, “Escuela” y otros. También hay una colección de juguetes de estos años y fotografías de Rusia del periodo prerrevolucionario.

El precio de la entrada a cada museo oscila entre los 150 y 300 rublos, (entre los 5 y 10 dólares) que no es barato, atendiendo a la gran cantidad de museos. Pero hace un año apareció una buen solución: hay una tarjeta de descuento con la que se puede visitar los diferentes museos. Además sirve como tarjeta de transporte y para obtener descuentos en varios servicios urbanos. El coste de esta tarjeta es de 590 rublos (19 dólares), con una duración de 7 días. 

Además, Úglich se encuentra en el curso superior del Volga, por eso en una visita a la ciudad ciudad es posible realizar un crucero por el río. Úglich es un lugar maravilloso y muy curioso.