El lago Ness ruso: en busca de los parientes del monstruo

Tras una expedición de la Sociedad Geográfica al lago helado Labinkir, se ha disparado la fiebre por el monstruo. Fuente:  Piotr Tijomírov / Panoramio

Tras una expedición de la Sociedad Geográfica al lago helado Labinkir, se ha disparado la fiebre por el monstruo. Fuente: Piotr Tijomírov / Panoramio

El descenso de una brigada de la Sociedad Geográfica Rusa al fondo del lago helado Labinkir, en la región de Yakutia, ha despertado la fiebre del lago Ness en varios rincones del país.

El descenso del equipo de Dmitri Shiller al fondo el lago helado Labinkir, que tuvo lugar el 1 de febrero de 2013, podría ser incluido en el libro Guinness de los Récords. Los miembros del equipo escogieron el momento más frío para llevar a cabo una inmersión al fondo de este lago polar, situado también en el punto más frío de Rusia

Solo la expedición ha causado un verdadero sobresalto en los medios de comunicación del país, por no hablar de sus consecuencias: se rumorea que, con ayuda de una sonda de televisión, los investigadores han encontrado en el fondo del pantano fragmentos del esqueleto y el cráneo de un animal gigante. 

Los mismos miembros de la Sociedad Geográfica Rusa lo han desmentido, pero la fiebre del lago Ness ya no se puede parar: diversas expediciones científicas y paracientíficas se han lanzado a la búsqueda del monstruo del lago Ness ruso por todo el país. 

Los amantes de los fenómenos paranormales del equipo de redactores de Rusia Hoy han rastreado los movimientos de estas expediciones y han elaborado una lista de los lagos más singulares de Rusia, que bien podrían aspirar al título de segundo lago Ness.  

El hermano de Nessie del lago Labinkir 

El lago Labinkir se encuentra a una altura de 1.020 metros sobre el nivel del mar y tiene una profundidad media de 52,6 metros. En el fondo de este lago hay una grieta irregular con una profundidad que ronda los 75-80 metros.  

Los lugareños ya lo llaman segundo lago Ness. De hecho, uno antiguo investigador de este lago, el que fue jefe del grupo geológico de la delegación en Siberia oriental de la Academia de las Ciencias de la URSS, Víctor Tverdojlébov, afirmó en una de sus notas haber visto un animal desconocido similar a un pez gigante nadando por el lago: “Se desplazaba con movimientos ondulares: primero a lo largo del lago y luego directamente hacia nosotros… Después, pudimos ver en la superficie como una carcasa ovalada gris oscura. En su superficie destacaban claramente dos manchas blancas simétricas, parecidas a unos ojos, y del cuerpo sobresalía algo parecido a un palo, ¿una aleta quizás? Solo pudimos ver una parte pequeña del animal, pero bajo el agua se intuía un cuerpo de dimensiones gigantescas. Teníamos frente a nosotros a un depredador, sin duda, uno de los más grandes del mundo”. 

Es posible que, gracias al recuerdo de un científico tan respetado, el monstruo del lago Labinkir se haya convertido en uno de los principales aspirantes al título de segundo Nessie, a pesar de que la Sociedad Geográfica Rusa (RGO, por sus siglas en ruso) ha desmentido las noticias publicadas en varios medios del país sobre el cráneo gigante que supuestamente encontraron los investigadores en el fondo del lago.  

El toro-lucio del lago Jaiir (también conocido como Pestsovoe)

Yakutia siempre ha proporcionado alegrías a los amantes de lo paranormal: aquí tienen su propio 'Valle de la muerte'  y sus platillos volantes; y monstruos del lago Ness en Yakutia no hay uno, sino dos.

Según declaran algunos testigos, en el lago Jaiir (situado por encima del círculo polar) habita una especie desconocida de animal de enormes dimensiones: por su descripción es similar al monstruo del lago Labinkir.

En 1964, el jefe adjunto de una expedición de la Universidad Estatal de Moscú  en la zona nororiental del país, G. N. Rukosúev, anunció que en el lago Jaiir habitaba un animal misterioso con una cabeza larga semejante a la de una serpiente. 

Un miembro de la sección de expediciones biológicas en Yakutia de la Academia de las Ciencia de la URSS, N. F. Gladkij, dejó la siguiente observación escrita: “A las 7 de la mañana cogí los cubos y fui al lago a por agua. Había recorrido unos 15 ó 20 metros cuando oí algo parecido a un chapoteo y pude ver cómo salía del agua un animal que yo desconocía. El tronco tendría unos cuatro metros de largo por metro y medio o dos de alto, el cuello por lo menos tendría metro y medio, y la cabeza era plana y no muy grande, como la de una serpiente...”

Los lagos Malínovie

No muy lejos de Astracán se encuentran los llamados lagos de color frambuesa (malínovie). Solo se distinguen por su color y olor, desprenden un aroma inusual, parecido al de la frambuesa. La sal que se extraía de estos lagos (1600 kilos al año) estaba muy valorada y solo se servía en la mesa de la emperatriz Catalina II. Además de un tono rosa claro, esta sal conservaba un persistente aroma a frambuesa. Estas propiedades se deben a la presencia en sus aguas de unos crustáceos amantes de la sal conocidos como 'artemia salina', que tras morir y descomponerse, proporcionan ese inconfundible aroma. Estos animales son el manjar preferido de los flamencos.

De acuerdo con una encuesta realizada por un equipo de investigadores entre la población local, el monstruo que protagoniza sus leyendas sería algo así como un animal mitad toro mitad lucio. A pesar de que semejante imagen es más propia de un guión de dibujos animados que de unas investigaciones científicas, el interés por el toro-lucio no desaparece. 

El dragón de Brosno

Este Ogopogo ruso es una bestia mítica, que vive en el lago Brosno, en la región Tverskaya, y de la que solo se tienen algunos testimonios. No existe ninguna evidencia científica de la existencia de este monstruo, pero la recopilación de leyendas sobre él es casi mayor que la de Nessie. 

Según la leyenda, el dragón de Brosno es un pangolín que recuerda a un plesiosauro. Hace tiempo que despierta el interés en el mundo de la criptozoología. 

Probablemente las leyendas sobre el lagarto del lago surgieron debido a la inusual profundidad de este (con 41 metros es el lago más profundo de la región Tverskaya); esta característica provoca unos procesos de descomposición en el fondo que dan lugar a la formación de burbujas de sulfuro de hidrógeno, las cuales, desde lejos, parecen formar unos fosos repentinos en medio del lago. 

Animales prehistóricos en el lago Yelguiguitin

El lago Yelguiguitin está a 500 kilómetros al noroeste de la capital de Chukotka, Anadir, al norte de la meseta con el mismo nombre. Tiene una superficie de 120 kilómetros cuadrados y su profundidad supera en algunos puntos los 170 metros.

Según los resultados de un estudio de los sedimentos del fondo, este lago se formó hace más de 3,5 millones de años. Lo más sorprendente es que, en todo este tiempo, el lago nunca ha sufrido una glaciación, lo que aumenta la posibilidad de que sus aguas alberguen organismos relictos aún desconocidos por la ciencia. Naturalmente, los lugareños cuentan numerosas leyendas sobre una bestia enorme que habita en el lago. 

El origen del Yelguiguitin sigue siendo un misterio. El lago tiene una forma perfectamente redonda; según publican algunos científicos estadounidenses, el Yelguiguitin se formó a raíz de la caída de un meteorito. Otras hipótesis apunta a que la cuenca del lago es el cráter de un antiguo volcán.  

Casas, iglesias, campanarios y mucho más en el fondo del lago Svetloyar

Svetloyar es un pequeño lago de unos 12 kilómetros cuadrados de superficie, situado en los bosques de la región de Nizhni Nóvgorod. Tiene unas características similares a las de otros lagos que se formaron hace unos 12.000 ó  14.000 años, al final de la edad de hielo.

Se trata de uno de los lagos más misteriosos de Rusia. Todo en él es inusual: desde unas aguas excepcionales, que no pierden sus cualidades de pureza y sabor con el paso del tiempo; hasta la también misteriosa leyenda de sus orígenes, que habla de la ciudad de Kitezh, la cual desapareció repentinamente bajo el agua cuando el ejército tártaro-mongol de Batú Kan llegó hasta sus muros. 

Los geólogos llevan medio siglo estudiando el lago Svetloyar y aún no han llegado a un acuerdo sobre su origen. Unos opinan que tiene un origen kárstico y, por tanto, tendría cierta tendencia a los derrumbes; afirman así que la leyenda sobre la ciudad desaparecida de Kitezh fue una historia real.

Otros creen que, como toda la zona occidental de Rusia, el lago se formó a partir de rocas sólidas de origen montañoso. Sin embargo, diversas grietas dividen esta base sólida y, supuestamente, el lago Svetloyar está situado sobre el cruce de dos de ellas.

Según explican, antaño pudo haber islas en el lago, entre las que se encontraría la ciudad de Kitezh, que se habrían hundido hasta quedar sumergidas en una de las grietas de la base.