Cinco datos sobre los “soldados del Juicio Final”

Donat Sorokin/TASS
Las actuales tropas de defensa contra armas nucleares, químicas y biológicas constituyen una de las unidades militares más antiguas y, al mismo tiempo, más desconocidas. En un segundo plano con respecto a los paracaidistas o la aviación, los “químicos” (como también se conoce a esta unidad) resuelven multitud de complejas tareas y cuentan con un moderno equipamiento militar que otras unidades no poseen. RBTH ha seleccionado cinco hechos interesantes sobre ellas.

Pueden calcular la potencia de una explosión nuclear justo tras el impacto

A ello les ayuda la estación de detección de explosiones nucleares K-612-O. Incluso si los miembros estas tropas de defensa quedan fuera de combate, la estación recoge todos los datos de forma automática y los envía al puesto de mando.

armas rusas

Fuente: Vitaly V. Kuzmin

En caso de ataques nucleares contra Rusia, inmediatamente tras los impactos el puesto de mando sabría el grado de destrucción de la infraestructura, el momento de los impactos, la altura del hongo nuclear, la distancia de difusión, el tipo de carga nuclear y su potencia.

El sistema se basa en un vehículo anfibio blindado, equipado con dispositivos de reconocimiento, apoyo geodésico y filtros de aire. El tiempo de preparación para entrar en funcionamiento es de 30 minutos. El número de estaciones de este tipo con las que cuenta el ejército ruso es información clasificada.

Utilizan equivalente del tanque Armata

Fuente: Pavel Lisitsyn/RIA Novosti

El vehículo BMO-T (vehículo pesado de combate para el despliegue de lanzallamas) es en parte un análogo del vehículo blindado de infantería Armata y se incorporó al armamento del ejército a principios de los años 2000. El principal punto en común con la nueva plataforma de combate es su diseño.

Los BMO-T son vehículos blindados de infantería con algunas propiedades específicas que proporcionan la máxima protección a su tripulación.

El BMO-T se basa en el tanque T-72. La principal tarea de combate para los “químicos” es el transporte de la división de lanzallamas. El vehículo tiene una tripulación de ocho personas y 15 lanzallamas, está equipado con una ametralladora PKM (ametralladora Kaláshnikov modernizada) y dos lanzallamas de infantería ligeros LPO-97. El armamento adicional consiste en 12 lanzagranadas de humo 902B “Tucha”.

Las armas más letales

Fuente: Alexander Vilf/RIA Novosti

En el armamento de las tropas químicas se encuentran las que probablemente sean las armas más letales y temibles: los sistemas de cohetes incendiarios “Buratino” y “Solntsepiok”.

Durante 20 años la artillería de cohetes incendiarios fue considerada un tipo de armamento secreto. Tras su utilización contra los terroristas en Chechenia en el año 2000, la clasificación “confidencial” fue retirada.

Gracias a la reacción producida por la mezcla entre el aire y la sustancia química durante la explosión, los proyectiles termobáricos, aparte de quemar una gran superficie, golpean al enemigo con una presión letal. Debido a que la nube que se produce está compuesta por la mezcla de la sustancia y el aire, en el momento en que el proyectil estalla, todo el oxígeno de la nube interviene en la reacción. Ya que el proceso es rápido (fracciones de segundo), tras la detonación y el brusco aumento de la presión se produce una fuerte caída de ésta hasta niveles por debajo del valor atmosférico. Como resultado, se rasgan los pulmones, estallan los ojos y los tímpanos, y se destruyen los órganos internos.

En comparación con su antecesor, el TOS-1 “Buratino”, el “Solntsepyok” cuenta con 30 proyectiles en lugar de 24. Este sistema está siendo utilizado por las tropas rusas en su lucha contra el Estado Islámico en Siria.

Podrían destruir a “Terminator”

Fuente: Dmitry Rogulin/TASS

En un enfrentamiento con estas tropas de defensa, equipadas con el lanzallamas de infantería ligero LPO-97, Terminator (un vehículo de apoyo a tanques) no tendría ninguna posibilidad. Al disparar proyectiles termobáricos, el LPO, aparte de la detonación, lo incendia todo en un radio de cinco metros desde el objetivo del impacto.

Además, se puede disparar tanto desde un recinto cerrado como desde el interior de un vehículo en un espacio abierto. El lanzallamas cuenta con cuatro proyectiles termobáricos. La distancia del fuego alcanza los 500 m., pero también se puede utilizar de forma segura en distancias cortas de hasta 9 m.

“Secador” con motores de avión

Para limpiar los vehículos contaminados las tropas de defensa contra armas químicas, nucleares y biológicas utilizan motores de avión instalados en un vehículo TMC-65. El sistema funciona como un gran secador que, al girar, cubre al vehículo blindado con una solución limpiadora. Como “secadores” normalmente se usan motores de cazas MiG-15, pero solo al 30% de su capacidad. Si funcionasen incluso al 50% de su potencia, volcarían el vehículo blindado.

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