La 'amenaza rusa' y los presupuestos del Pentágono

Su-34

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Ria Novosti
“Rusia ha superado la brecha tecnológica, lo que nos provoca bastante inquietud”, anunció a mediados de septiembre el jefe de la fuerza aérea de los EE. UU. en Europa, Frank Gorenc. Con estas palabras, el general se refería al desarrollo tecnológico del parque de aviación militar ruso y los sistemas terrestres de defensa antiaérea.

El general Gorenc señaló que, tras la entrada de Rusia en Crimea en 2014, los sistemas de defensa antiaérea rusos comenzaron a sondear el terreno más allá de Polonia. La nueva base de radares de Kaliningrado cubre una buena parte de Europa. Además, con la llegada de las tropas aeroespaciales rusas a Crimea, los rusos tomaron el control del mar Mediterráneo, reforzando su influencia en Oriente Próximo y Siria.

Las palabras del general de la fuerza aérea estadounidense Frank Gorenc han molestado al Ministerio de Asuntos Exteriores ruso. El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, calificó las declaraciones del general de provocación y afirmó que "favorecían el clima de hostilidad".

La declaración del general norteamericano tenía un carácter comercial, puesto que las aviaciones de EE UU y Rusia no pueden compararse. Según la agencia de calificación Global Firepower Index (GFP), que analiza el potencial militar de los países, en 2015 la fuerza aérea de EE UU contaba con 13.892 aviones militares y 6.196 helicópteros, mientras que la rusa dispone de 3.429 aviones y 1.120 helicópteros.

“El objetivo principal del Pentágono con este tipo de anuncio es conseguir que el Congreso de los Estados Unidos apruebe una partida presupuestaria adicional para armamento. Este método se lleva usando muchos años con fines de seguridad nacional, aunque la aviación rusa no representa en realidad ningún tipo de amenaza para EE UU. Más bien se limita a garantizar la seguridad de las fronteras de Rusia frente al acercamiento de las bases de la OTAN a estas”, declaró a RBTH el coronel retirado de las tropas aeroespaciales de Rusia, Vladímir Timoshenko.

A principios de 2015, Barack Obama redujo el presupuesto del Pentágono de 636.600 a 502.000 millones de dólares. Además, también planea reducir el número de unidades de aviación de combate y el de alas del cuerpo de infantería marina de nueve a cuatro.

Sin embargo, las palabras del general Gorenc no están muy desencaminadas en lo que se refiere a los sistemas de defensa antiaérea. En 2014, se desplegó en Kaliningrado (el territorio más occidental de Rusia) la estación de radar Voronezh - DM, capaz de escanear hasta 6.000 km en la línea horizontal y 8.000 km en la vertical, es decir, con un alcance cercano al espacio”, comentó a RBTH el general mayor Serguéi Pechurov, experto militar independiente.

“Por tanto, este radar podría advertir del lanzamiento de un misil desde cualquier base de la OTAN situada, no solo en los países del antiguo Pacto de Varsovia, sino también en Alemania. En los últimos años, se ha invertido mucho esfuerzo y dinero en nuestras fuerzas aeroespaciales. Se están fabricando aviones, cohetes y sistemas de guerra radioelectrónica de mucha calidad. A los norteamericanos les preocupa que estemos perfeccionando nuestra ingeniería militar en lugar de mantenernos en la misma posición. Esa es la verdad”, continuó el militar. “Sin embargo, no se puede afirmar que hayamos superado la brecha tecnológica en el campo de la ingeniería militar”, afirma.

Gestionar con la razón

A la entrada del Centro Nacional de Control de la Defensa de Rusia hay un enorme globo electrónico en el que están representados todos los grupos de portaaviones norteamericanos.

“La proporción de bases militares norteamericanas repartidas por todo el mundo no puede compararse con la rusa. EE. UU. tiene más de 500 bases, mientras que Rusia solo dispone de siete. De modo que Rusia ni siquiera se acerca a Estados Unidos en cuanto a número de aviones”, señala Vladímir Timoshenko.

EE UU tiene bases en 130 países. Solo en Europa, se calcula que hay 205 bases militares completamente equipadas y 250.000 soldados norteamericanos. “Pero en una guerra contemporánea la supremacía no se mide por la cantidad de ingeniería militar disponible, sino por su calidad. Por ejemplo, para neutralizar los drones enemigos no es necesario disponer del mismo número de drones o de cazas pilotados. Basta con crear una arma capaz de interceptar el sistema de control de los drones. El ejército cada vez necesita más hackers y menos soldados de infantería. Al asumir su cargo, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, creó una 'compañía científica' destinada a convertirse en el futuro de las fuerzas especiales de inteligencia de Rusia”, concluye Vladímir Timoshenko.

 

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